«¿Quién le pone el cascabel al gato?»

El plazo va hasta el 8 de julio, y debo confesar que no sé, realmente no sé si se llegará o no a la cantidad de firmas necesarias para habilitar un referéndum donde la ciudadanía decida si reafirma o elimina 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración. En algún momento pensé que no se llegaba, incluso pensé que iban a ser miles y miles las firmas que iban a faltar para que se alcanzara el número necesario. Pero luego pensé lo contrario; es que hubo un impulso fuerte en la recolección de firmas que me hizo pensar que se llegaba casi que con comodidad. Y hoy, a once días para que venza el plazo, pienso…que no sé, sinceramente me parece una interrogante abierta.

Lo que sí tengo claro son algunas otras cuestiones en torno al tema. Tengo claro que no todos los frenteamplistas están a favor del referéndum ni todos los votantes de los otros partidos están en contra. De hecho, baste decir como ejemplo que si todos los uruguayos que votaron al Frente Amplio hubiesen firmado, el número de firmas que se requiere no estaría en duda, sino que se hubiese ya alcanzado con creces. Tengo también muy claro que mucha gente que apoya o que rechaza el referéndum, lo hace por «seguir la corriente», y no tiene ni la más pálida idea de cuál es el contenido de esos famosos 135 artículos. Además, debo decir que me parece exagerada la cantidad de artículos que se pretende derogar, porque en una amplitud así, seguramente hay de todo, negro, blanco y gris, cosas buenas y malas, una enorme variedad que sin embargo entra todo en la misma bolsa. Por supuesto que también tengo muy claro que de ambos lados del mostrador hay un juego sucio que realmente molesta. Están los que mienten cuando explican el contenido de esos artículos (hemos escuchado falsedades tales como: «hay que derogar porque si no, si te atrasás unos días en el pago del alquiler ya te desalojan de tu casa») y están los que, por ejemplo, pretenden hacer creer que «con las firmas se deroga la LUC», sin explicar que habrá antes una instancia de referéndum. Hay de todo.

Es que por momentos parece que todo fuera válido con tal de alcanzar un objetivo, para un lado o para el otro. Y para ejemplificar que no todo debe ser válido, sino que todo tiene –o debe tener- un límite, volvemos hoy sobre un tema que ya hemos tratado en alguna que otra columna de este diario hace unos días: el de la utilización de figuras históricas del Uruguay, de otros tiempos, en campañas políticas actuales, como esta de recolección de firmas.

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Fue a comienzos de este mes de junio que el Partido Colorado presentó una denuncia contra el PIT CNT y la FENAPES (Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria) por la utilización que se venía haciendo de la figura de José Batlle y Ordóñez en la propaganda pro referéndum para derogar parte de la LUC. Principalmente argumentaron los colorados que, como Batlle y Ordóñez se identifica con su partido, esto genera confusión en la ciudadanía, la que puede llegar a creer que el Partido Colorado también apoya la campaña de recolección de firmas, cosa que no es así, y que por ende no debería permitirse tal propaganda.

Decíamos hace unos días (El Pueblo, martes 15 de junio, página 3) y lo reiteramos hoy, que nuestra opinión va más allá de eso. Textualmente en una breve nota de opinión escribíamos: «…no debe utilizarse esa figura, pero no solo por el argumento explicado en la denuncia, sino porque creemos que ninguna personalidad del ayer, ya fallecida, merece que se la traiga al hoy, para «hacerla tomar partido», arbitrariamente, en debates políticos actuales. ¿Cómo saber si Varela (otra figura utilizada en la misma campaña), si Artigas, si Wilson, si Seregni, o si Batlle y Ordóñez, por citar solo algunos ejemplos, estarían hoy a favor o en contra de tal o cual cosa? Por ejemplo de esta LUC. Podemos suponer tal vez, pero de ahí a utilizarlos para campañas para un lado o para el otro, creemos que no corresponde. De hecho, esa suposición estaría seguramente basada en el error de traer aquel pensamiento de tantos años atrás, para aplicarlo a un contexto, el presente, que es absolutamente otro. Son figuras que, además, trascienden partidos y ya son parte de la mejor historia uruguaya. Y allí deben seguir estando, como elementos de identidad y de unión de un país, no como motivo de polémica entre su gente a raíz de temas absolutamente actuales…».

Pero resulta que ahora han surgido novedades en torno al tema. Tristes novedades, a nuestro entender. Veamos…

La Corte Electoral resolvió que se debía quitar la imagen de Batlle y Ordóñez en esta campaña. ¡La Corte Electoral lo dijo!, no el Partido Colorado, no usted, estimado lector, ni yo, fue la Corte Electoral quien exhortó a la gremial de docentes de Educación Secundaria a que dejara de usar la imagen de José Batlle y Ordóñez en su campaña contra la LUC. Hasta ahí, todo bien, pero ¿qué hizo el gremio docente entonces? Infelizmente decidió burlarse de la decisión. Sí, tal cual usted lo está leyendo.

Por cuatro (4) votos en cinco (5), la Corte dio la razón al Partido Colorado y exhortó a FENAPES a terminar con el uso de esa figura histórica. Pero hete aquí que tras la resolución de la Corte Electoral, FENAPES volvió a usar la imagen de José Batlle y Ordóñez pero esta vez con parte de la cara tapada con un barbijo, con un tapaboca de los que la pandemia trajo como parte de nuestro atuendo diario, y además le agregaron lentes, y un mensaje contra la LUC, y una respuesta al diputado colorado Felipe Schipani, que fue quien publicó en una red social (twitter) que esperaba que «Fenapes acate la resolución de la Corte Electoral y deje de usar la imagen de Don Pepe para su publicidad». Pues los docentes escribieron: «Listo diputado, ya acatamos», junto a la nueva imagen de José Batlle y Ordóñez.

Es entonces que la pregunta cae de madura: ¿hasta cuándo hay que permitir esas provocaciones innecesarias, estos gestos de mala educación (en este caso de quienes son parte de la educación), de grosería, de falta de respeto y de atropello?

Que un sindicato de docentes se burle, pero no de Schipani, sino de una institución como la Corte Electoral, es grave, es muy grave realmente. Primero, porque sienta un precedente, y esto demuestra quizás de la necesidad de dotar a la Corte de poder sancionatorio efectivo. Porque si no, esto va a seguir pasando, y cada cual va a hacer lo que se le antoje sin límite alguno. Pero en segundo lugar -y capaz que esto es lo más grave- porque se trata de docentes que, con su ejemplo, le están diciendo a sus estudiantes que las instituciones no valen nada, que no hay que hacerles caso cuando resuelven algo, que podemos no hacerles caso y además burlarnos de ellas. Al fin de cuentas, estamos de acuerdo con el diputado Schipani cuando dijo: «Lo más triste de todo esto, es que esta gente educa a nuestros jóvenes. Bueno, cuando van a trabajar».

«¿Quién le pone el cascabel al gato?». Entiéndase en este caso: ¿quién pone límites ante semejante atropello?

Contratapa por Jorge Pignataro

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