El PVP impulsa un impuesto al 1% más rico para financiar políticas contra la pobreza infantil en Uruguay. La propuesta busca abrir debate dentro del Frente Amplio.
La batalla por el 1%: El PVP propone gravar a los «súper ricos» para erradicar la pobreza infantil

En el marco de una intensa gira nacional que abarca los departamentos de Salto y Artigas, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) – Espacio 567 realizó en la jornada de ayer una actividad en el CRES (Centro Recreativo Este Salteño) la cual contó con la presencia de Luis Puig. En este evento se puso sobre la mesa un debate que sacude los cimientos programáticos de la izquierda uruguaya: la necesidad de implementar un impuesto específico al 1% más rico de la población
Un diagnóstico de urgencia ética
Luis Puig referente político frenteamplista, así como del PVP, sindicalista y activista de derechos humanos, hoy Inspector General del Trabajo y la Seguridad Social en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en entrevista con este medio destacó detalles de la movilización del PVP.
«Cómo PVP venimos realizando una actividad a nivel nacional basada en nuestra definición de la necesidad de discutir, en el conjunto del país y fundamentalmente dentro del Frente Amplio, la urgencia de encarar propuestas que permitan lograr ingresos para enfrentar temas cruciales».
Tres de cada 10 niños en Uruguay viven debajo de la línea de pobreza. Para el PVP, esta cifra ha dejado de ser una estadística para convertirse en una herida abierta. «Decir que están bajo la línea de pobreza parece una frase hecha, pero la realidad es que son niños con dificultades para alimentarse; algunos con carencias moderadas y otros con privaciones severas que marcan su desarrollo biológico y cognitivo de forma irreversible».
A la desnutrición se suma el problema habitacional. Citando estudios de la Cámara de la Construcción y organismos especializados, los referentes señalan que uno de cada dos niños vive en situación de hacinamiento. Es un dato estructural que correlaciona directamente con hogares donde impera la desocupación, el trabajo precario y salarios que no cubren la canasta básica.
El fin de la «esperanza en el derrame»
Una de las críticas más punzantes del PVP hacia la gestión económica tradicional es la dependencia exclusiva del crecimiento del PIB. Si bien reconocen que bajo la actual administración del Frente Amplio se ha logrado un crecimiento de salarios y jubilaciones, advierten que el modelo de «esperar el crecimiento» es insuficiente ante la magnitud de la crisis social.
Puig subrayó: «Lo que se destine a políticas públicas no puede estar únicamente esperanzado en el crecimiento de la economía»
Con una expectativa de crecimiento moderado en torno al 2% anual y un escenario internacional volátil marcado por crisis, el PVP sostiene que la riqueza debe redistribuirse por vía fiscal de manera inmediata.
La propuesta: que ese 1% de la población, definido como los «súper ricos», cuyo patrimonio supera al del 50% más pobre del país, realice un aporte extraordinario para financiar políticas de Estado en la niñez. «Invertir en la infancia y la adolescencia tiene un retorno social incalculable; no podemos permitirnos que la desigualdad siga creciendo bajo el pretexto de no molestar a los mercados», asegura Puig.
Internas y sustento académico
La propuesta del PVP se apoya en investigaciones de la Academia de Estudios Económicos de la Universidad de la República (Udelar), específicamente en los trabajos de los economistas Da Rosa y De Vila, y cuenta con el respaldo explícito del movimiento sindical.
Sin embargo, el camino dentro de la coalición de izquierda no es sencillo.
“Sabemos que hay diferentes posiciones, pero creemos que es fundamental dar este debate de forma fraterna con las bases frentistas y con el conjunto de la sociedad», señalan.
Al ser consultado sobre la voluntad política del presidente Yamandú Orsi, Puig enfatiza: “El primer paso es romper con los prejuicios neoliberales que consideran cualquier impuesto a los «malla oro» como un freno a la inversión. Hay que enfrentar esas concepciones de los años 90. Es posible desde lo ético, lo económico y lo político. Nuestra gira por Salto y Bella Unión es para que el pueblo tome esta discusión en sus manos» concluyó.
Para el PVP, la justicia social no es un destino lejano, sino una decisión política que se toma hoy, gravando a quienes más tienen para proteger a quienes recién comienzan su vida.





