En una ante la Junta Departamental de Salto, la edil Liciana Gallino propuso convertir el tradicional Parque Harriague en el primer gran arboretum del norte del país. Inspirada en el célebre Arboretum Antonio Lusich de Maldonado, la iniciativa apunta a resignificar un espacio emblemático de la ciudad, dotándolo de un perfil ambiental, educativo, científico y cultural.
El modelo propuesto se inspira en el Arboretum Lusich, un predio ubicado en Maldonado y creado por el inmigrante croata Antonio Lusich a fines del siglo XIX. Con visión pionera, Lusich introdujo y aclimató en Uruguay especies exóticas que convivieron armoniosamente con especies nativas. Hoy, ese arboretum alberga más de 400 especies de árboles provenientes de todos los continentes y funciona como una reserva forestal, un espacio educativo y un atractivo turístico de relevancia nacional e internacional.
“El medio ambiente, la educación ambiental y el turismo sostenible son prioridades globales”, señaló Gallino, subrayando que Salto tiene hoy una oportunidad histórica para estar a la altura de los desafíos contemporáneos. La propuesta no es solamente paisajística: “Es una apuesta al conocimiento, al turismo, a la cultura y a la memoria”.
Gallino plantea que el Parque Harriague tiene todas las condiciones para convertirse en un espacio similar, por su ubicación, su historia y su potencial. “En el corazón de Salto, el Parque Harriague guarda una historia noble. Fue donado en 1951 por las hijas de don Juan Harriague, pionero de la vitivinicultura nacional, en un gesto de amor y gratitud hacia la ciudad”.
Recordó además que, durante la gestión del intendente Armando Barbieri, el parque comenzó a consolidarse como espacio público, con calles internas, iluminación, reforestación y mejoras estructurales, incluyendo la creación del Teatro de Verano. “La creación del Arboretum Harriague sería la continuación natural y visionaria de aquel gesto de 1951”, expresó la edil.
Un proyecto con múltiples dimensiones
El proyecto del Arboretum Harriague contempla una colección viva de especies arbóreas, tanto nativas como exóticas, plantadas bajo criterios científicos y pedagógicos. “Será un refugio natural para decenas de especies nativas hoy amenazadas. Un paseo educativo donde escuelas, liceos y universidades puedan aprender de la biodiversidad”.
Gallino también propuso que el arboretum tenga un enfoque comunitario y participativo. “Cada escuela del departamento podría padrinar un árbol, conocer su especie, su origen y hacerle un seguimiento. Un símbolo de integración”. Incluso extendió la idea al ámbito internacional: “Embajadores de países amigos podrían plantar especies representativas de sus naciones, simbolizando paz y cooperación internacional”.
“A nuestra generación le corresponde repensar el uso del terreno ocupado por el zoológico, hoy anacrónico y carente de propósito en el siglo XXI. La transformación de este espacio es parte integral del Arboretum. Sería un acto de reparación ambiental, de compromiso ético y de visión a largo plazo”.
El proyecto busca también honrar la memoria de Juan Harriague y sus hijas, así como la labor de quienes forjaron la ciudad moderna, como Barbieri. Gallino concluyó con una reflexión esperanzadora. “Es hora de convertir el Parque Harriague en lo que está llamado a ser. Un legado vivo, sembrador de árboles, memoria y esperanza”.
Citando un proverbio chino, cerró su exposición: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, el segundo mejor momento es ahora”.
Solicitó que su propuesta sea puesta en conocimiento del Intendente de Salto, así como de las Comisiones de Cultura, de Obras, de Plan Director y Vivienda, además de ser difundida por todos los medios de comunicación del departamento.
¿Qué es un arboretum?
Un arboretum es un espacio natural planificado que alberga colecciones vivas de árboles y plantas leñosas, dispuestas con fines científicos, educativos, recreativos y paisajísticos. A diferencia de un parque común, los arboretums tienen un enfoque botánico y están organizados para facilitar el estudio de las especies, su conservación y su apreciación por parte del público. Se convierten en espacios valiosos para la educación ambiental, el turismo sostenible y la preservación de la biodiversidad.