A un mes de la inauguración de la Central Hortícola de Salto, productores denuncian inconvenientes por filtraciones y una caída en sus ventas. Amenazan con abandonar los puestos y volver a comercializar en los galpones de la calle Diego Lamas.



El invierno de la discordia: un comienzo con sabor amargo en la CHN
La flamante Central Hortícola del Norte cumplió su primer mes de vida en Salto. Lo que nació como una gran promesa regional hoy enfrenta serias dificultades operativas. Los trabajadores del lugar expresan su profunda preocupación por las condiciones actuales. El invierno salteño no da tregua a la producción local. Las bajas temperaturas desnudaron fallas estructurales imprevistas en el flamante predio.
El entusiasmo inicial de la inauguración se transformó rápidamente en descontento generalizado. Muchos operadores sienten que las promesas oficiales quedaron únicamente en el papel. El traslado desde el centro de la ciudad hacia la periferia cambió las reglas del juego. Varios operadores entienden que el impacto económico y edilicio golpea con fuerza a los eslabones más débiles de la cadena.
El invierno golpea bajo el techo de zinc
Sergio Alves es uno de los operadores que apostó por este nuevo espacio. Hace pocas semanas dejó su lugar en el tradicional Mercado del Norte de calle Diego Lamas. Hoy su realidad diaria es muy diferente a la que imaginaba al mudarse. El trabajador utilizó sus redes sociales para descargar su frustración. El crudo clima expuso problemas de aislamiento térmico.
Cuando el sol despunta en la mañana, el hielo acumulado en las chapas se transforma en una persistente lluvia interna. El agua corre libremente por los techos y las paredes de los locales. La condensación afecta de forma directa el trabajo de los puesteros. El líquido elemento moja los pisos, destruye los muebles y estropea la mercadería almacenada.
Pérdidas materiales y mercadería en riesgo
Los operadores ven cómo sus productos pierden valor comercial de forma acelerada. Las frutas y verduras son alimentos sumamente perecederos ante la humedad constante. Los cajones de madera absorben el agua y apuran los procesos de podredumbre. El clima empeoró la situación durante las últimas jornadas de actividad comercial. Una intensa jornada de lluvia y viento provocó inconvenientes en los diferentes puestos. El agua ingresó de costado por las aberturas naturales del edificio.
La urgente necesidad de un cielorraso
Ante este adverso escenario, los operarios plantean una modificación edilicia de forma urgente. Varios operadores entienden que es necesario instalar un cielorraso aislante en toda la superficie. Esta mejora técnica frenaría de forma definitiva la condensación del agua ambiental. También serviría para templar los locales durante las madrugadas más gélidas.
La inversión requerida no estaba contemplada en los planes originales del nuevo mercado. Los puesteros sostienen que la Intendencia y el Ministerio de Ganadería deben reaccionar con celeridad. No se puede comercializar alimentos con el temor constante de sufrir filtraciones sobre la mercadería. La higiene y la salubridad de los alimentos son factores clave en el comercio mayorista.
La respuesta de las autoridades de la Central
Consultado por nuestro medio, el director de la Central Hortícola fijó la postura oficial. El contador Martín de Abreu reconoció la existencia de estas filtraciones. El jerarca admitió que el goteo es real durante las mañanas tras las heladas. La administración del mercado se encuentra evaluando diferentes alternativas técnicas para el techado.
Sin embargo, las soluciones definitivas para los operarios no llegarán de forma inmediata. De Abreu advirtió que resolver el problema implica una serie de trámites por la inversión de dinero. El funcionario remarcó que el complejo productivo lleva apenas treinta días de funcionamiento continuo. “Cuando hay heladas gotea bastante cuando el hielo se descongela o quizás es condensación, se está tratando el tema buscando solución…”, señaló el director.
Visiones encontradas sobre las tormentas
Respecto a los problemas ocasionados por las lluvia, la perspectiva del director es diferente. De Abreu aseguró que hasta ahora los operarios no le han planteado quejas formales por la lluvia. Para la administración, el único inconveniente técnico registrado de forma oficial es la condensación invernal.
Promesas incumplidas y caída de ventas
Las fallas en la infraestructura no son el único golpe para los pequeños productores salteños. Según sus registros, las ventas dentro de la Central Hortícola del Norte marcan una preocupante tendencia a la baja. Las autoridades habían vaticinado un incremento de compradores de otras regiones del país.
Alves dijo que algunos compradores minoristas habituales de la ciudad dejaron de trasladarse hasta las nuevas instalaciones. La distancia juega un rol determinante en la economía diaria. El gasto extra en combustible y el tiempo de viaje desalientan a los almaceneros barriales. El mercado interno se achicó para quienes dependen del cliente presencial.




Desigualdad logística en el mercado local
La nueva dinámica del comercio mayorista generó una brecha entre los operadores del predio. Las empresas grandes del departamento implementaron un sistema de logística y reparto propio muy eficiente. Estas firmas mantienen sus puestos formales en la central pero operan a distancia. Realizan la toma de pedidos en sus locales que están dentro de la ciudad.
Posteriormente, distribuyen las frutas y verduras con camiones propios en los comercios. Los operadores chicos carecen de la estructura económica para imitar esta estrategia de distribución urbana. No cuentan con vehículos ni personal para realizar fletes diarios. Deben esperar a que el cliente llegue hasta el predio.
El fantasma de un retorno masivo
La paciencia de los trabajadores locales parece estar llegando a su límite esta semana. Sergio Alves manifestó estar agotado por el desamparo institucional que percibe en el lugar. El operador está dispuesto a abandonar la Central y volver a vender de forma particular. Prefiere la seguridad de su antiguo local comercial antes que la incertidumbre.
Alves no se encuentra solo en esta postura. Otros diez operadores se plegaron al reclamo y amenazan con retirarse del predio. Evalúan armar sus pertenencias si no reciben soluciones concretas en el corto plazo.






