Analizamos la presentación de UNASEV en Salto: el debate entre accidente y siniestro, el impacto de la libreta por puntos y la crisis de infraestructura vial.

La aparición de la Unasev en Salto, con sala llena, fue muy bien recibida por los ediles de todos los partidos. Después de una extensa puesta en escena del director Marcelo Metediera, se notó que entiende el tema del tránsito con una mirada puesta en la educación, pero otorgándole una enorme importancia a la fiscalización, las multas y la famosa (y bien ponderada en otros lugares del mundo) libreta por puntos (PUNC).
Repasó el funcionamiento y los logros administrativos alcanzados a través del Congreso de Intendentes a nivel nacional, dando a entender que cada intendencia tiene potestades, algunas obligatorias y otras no tanto. Como ejemplo, se puede modificar la ley de tránsito y no fiscalizar algún artículo; en definitiva, la ley no se está cumpliendo al no realizarse los controles pertinentes.
Resaltó muchos aspectos que se pretenden cumplir, poniendo énfasis en la Ley de Faltas y en la necesidad de tener juzgados o jueces dedicados exclusivamente a estos temas. Normalmente, de esto se ocupan los jueces civiles y, a menos que sea un caso muy serio, los juzgados están tan colapsados que estos asuntos pasan a un segundo plano, una realidad innegable.
Hizo la aclaración de que en 2019 la Ley 19.824 marcó un cambio en la terminología: la diferencia entre accidente y siniestro (siniestro o incidente vial). Sin duda, no estoy de acuerdo con su criterio, pero creo que es un problema de semántica en algunos casos. Un accidente es un suceso eventual que altera el orden natural de las cosas, mientras que un siniestro suele asociarse a algo “avieso y malintencionado”. Pienso que la única persona capaz de tipificar esto sería un juez.
El enfoque en el factor humano es fundamental, ya que es uno de los elementos más importantes, si no el más. Hay muchos accidentes que se pueden prevenir, pero quizás otros son imposibles; el azar sigue siendo un factor relevante. Podría poner mil ejemplos, pero todos tenemos uno en mente: una madre que todos los días lleva a su hijo en moto con todos los elementos de seguridad; hace el mismo recorrido de ocho cuadras durante mucho tiempo, pero momentos antes pasó un vehículo perdiendo aceite y dejó una mancha en la calzada. Al pasar sobre ella a una velocidad bajísima, cae. Eso no tiene nada de siniestro, es un accidente: “un suceso eventual que altera el orden natural de las cosas”. Esa madre no tiene ninguna intención de lastimarse ni de lastimar a su hijo.
Sin embargo, más allá de la semántica, lo importante es el concepto. Si una persona con 1,5 g/l de alcohol en sangre circula a 100 km/h por la costa haciendo maniobras temerarias, sin duda hay una mala intención y una mala elección; hay algo «siniestro» en ese conductor porque sabe que sus decisiones pueden provocar lesiones. Pero, insisto, debe ser un juez quien lo dictamine.
También se habló de la puesta en marcha de la libreta por puntos. Los primeros artículos que se penalizarán con la quita de puntos son las sanciones que hoy ya implican el retiro de la libreta. Se está evaluando si la sociedad está lista para un decreto tan sancionatorio. Habló de equidad en el pago de multas y reconoció que el valor de las mismas puede afectar de forma peligrosa a los diferentes bolsillos según la clase social. Es un punto acertado, pero tengamos en cuenta que no existe multa “pagable” para una familia tipo que tenga un vehículo y cometa un error; las multas medianas son muy onerosas. Esto provoca que se postergue el pago o que se deje de pagar definitivamente, convirtiendo a más personas en «muertos civiles», algo que ya existe en un Uruguay muy endeudado. Conozco personas que han tenido que sacar préstamos para pagar multas o vender su vehículo para hacer frente a la deuda, quedándose sin su medio de transporte.

El director de tránsito, Alberto Subí, destacó lo realizado en su área: controles, fiscalización de taxis informales o «truchos», y educación vial. Dejó entrever que heredó un área diezmada, acéfala y con muchísimos errores administrativos que se han modificado poco a poco. Esto es real, ya que durante años la sección no tuvo director ni subdirector, algo que solo parece posible en Uruguay. Lo más triste es que esa área se usaba para fines políticos, y el tránsito y la política partidaria no se llevan bien. Una cosa es una «política de tránsito» y otra es usar la política sectorial para «cazar» votos. Nada más alejado de la realidad y menos contributivo para la sociedad.
Esperemos que el amiguismo político se termine; nos va la vida en ello. Entregar una libreta de conducir sin las pruebas correspondientes pone en peligro a toda la población. Hoy encontramos conductores que carecen de lo básico: falta de habilidad, de conocimiento y de actitud. Es un tema urgente.
INTERVENCIÓN DE LOS EDILES
Los ediles agradecieron la pasión del director de la UNASEV y reconocieron su conocimiento. Él aclaró que su función no es recaudar ni fiscalizar, sino sugerir y articular a través del Congreso de Intendentes. Sin duda, su influencia directa está en Montevideo y Canelones, dos departamentos con un flujo automotriz diez o veinte veces más intenso que el resto del país.
El conductor del interior es culturalmente diferente al de la capital; ni mejor ni peor, simplemente distinto en sus hábitos de convivencia y percepción del riesgo. No es lo mismo circular diariamente por Av. Italia que realizar trayectos cortos en Salto, donde hay más motos que autos y el flujo vehicular es distinto. Muchos conductores salteños no se animan a conducir en Montevideo por esta diferencia de ritmo.
Tanto el Dr. Squillace como la psicóloga Lucía Minutti aportaron visiones sustanciales:
- Dr. Squillace: Preguntó cómo se puede manejar por la Ruta 3 sin riesgo. Es casi imposible compartir una ruta angosta, de una sola mano, llena de radares y camiones de 40.000 kilos sin cometer alguna infracción. Afirmó que la noche es «siniestra» y riesgosa, al punto que decidió no conducir más en ese horario. También demandó la falta de asistencia rápida ante un siniestro, señalando que la «hora de oro» en la atención médica hace la diferencia entre la vida y la muerte.
- Lucía Minutti: Dejó una frase contundente: “Manejamos como vivimos”. Estamos encerrados en lo nuestro, sin comunicarnos, con los ojos pegados al celular. Es una realidad cultural de falta de empatía que se traslada directamente al volante.
CONCLUSIÓN Y ANÁLISIS
Este análisis, aterrizado sobre la realidad del Uruguay profundo, toca la fibra sensible de la «humanización»: la tensión entre la norma técnica y la realidad socioeconómica.
- La Semántica: Aunque la UNASEV impulsa el término «siniestro» para reforzar que el 90% de los hechos son evitables, no se puede ignorar el factor azar (como la mancha de aceite). La tipificación de la intencionalidad debe ser jurídica.
- Equidad y PUNC: La libreta por puntos busca un cambio conductual, no solo recaudatorio. Sin embargo, en una sociedad endeudada, el riesgo es empujar a la gente a la informalidad por no poder pagar multas confiscatorias.
- Capital vs. Interior: Las políticas no pueden ser genéricas. En Salto, la moto es la protagonista y los trayectos son cortos; la educación debe adaptarse a esa idiosincrasia.
- Profesionalización: La transparencia en la entrega de libretas es la base. Si la licencia se ve como un favor político, se está otorgando un permiso para matar. Esta es la herencia que la nueva dirección debe gestionar, y confío en que lo está haciendo.
¿Estamos preparados para una fiscalización europea con una realidad social uruguaya? La respuesta está en el equilibrio: educación real, fiscalización justa e infraestructura adecuada. Como dijo Minutti, el problema es cultural; y como dijo Squillace, el Estado no puede exigir conductas perfectas en infraestructuras deficientes.
Confío en que las autoridades actuales de Salto y la Dirección de Movilidad harán lo necesario para cambiar esta realidad dolorosa.



