

La llegada anticipada de las bajas temperaturas obligó a las autoridades locales a mover las piezas con rapidez. El Plan Invierno se adelantó de forma efectiva tras la declaración de una alerta roja por frío extremo. Esta medida, que busca proteger a la población más vulnerable, comenzó a regir el pasado jueves 7 de mayo. Desde ese momento, la coordinación entre instituciones se volvió clave para evitar tragedias en la vía pública.
Un crecimiento sostenido en la demanda de asistencia
Los números que maneja la dirección departamental del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) muestran una tendencia al alza. El director departamental, Jorge Vaz Tourem, presentó reportes detallados que evidencian cómo el frío empuja a más gente a buscar un techo. El sábado 9 de mayo, el conteo cerraba con 55 usuarios protegidos entre el Refugio Asencio y el Batallón de Infantería. La cifra no era más que el principio de un fin de semana intenso.
Para el domingo por la mañana, el total de personas bajo resguardo subió a 57. Los hombres siguen siendo la gran mayoría de quienes solicitan el servicio, mientras que la presencia de mujeres se mantiene estable pero minoritaria. En cada jornada, los equipos técnicos se encuentran con una realidad que muta según el termómetro. Las noches gélidas de mayo hacen que el trabajo sea imprescindible.
El pico de asistencia registrado este lunes
El informe más reciente, emitido a las 6 de la mañana de este lunes 11 de mayo, marcó el punto más alto de ocupación hasta la fecha. Se registraron 66 usuarios en total, lo que representa un salto significativo respecto a los días previos. El Refugio Asencio alcanzó los 50 beneficiarios, mientras que el Batallón recibió a 16 ciudadanos. El sistema está sintiendo el rigor de un invierno que decidió presentarse antes de lo previsto en el calendario.
Vaz Tourem analizó que esta subida diaria se debe exclusivamente al impacto de las heladas. Además, el interés de las personas por acceder a una cama y comida caliente creció ante la crudeza del clima. La prioridad absoluta del Estado hoy es que nadie duerma a la intemperie bajo estas condiciones.
La movilidad y la solidaridad como factores clave
Un fenómeno que llamó la atención de las autoridades es la fluctuación constante de la cantidad de personas en los refugios. Para el director del Mides, esto tiene una explicación clara vinculada a la solidaridad vecinal y la movilidad. Muchos ciudadanos en situación de calle consiguen el apoyo de algún vecino que los recibe por un par de noches. Esto genera que algunos días los números bajen, pero no significa que la problemática esté resuelta.
Por otro lado, Salto es un punto de paso constante y existe una movilidad interdepartamental recurrente. Personas que hoy están en nuestra ciudad quizás hace tres días buscaban refugio en Paysandú o Artigas. Esta realidad obliga a los equipos de calle a estar en alerta permanente. El monitoreo es constante porque el mapa de la vulnerabilidad cambia en cuestión de horas.
Un trabajo de captación que no conoce de descansos
El operativo de seguridad y asistencia descansa sobre los hombros del Ministerio del Interior y el CECOED. El coordinador de emergencias, Aquiles Mainardi, destacó que el esfuerzo fue ininterrumpido durante todo el fin de semana. No se trata solo de abrir una puerta, sino de salir a buscar a quienes están en riesgo. La colaboración de los salteños es fundamental para detectar puntos críticos en los distintos barrios de la ciudad.
Mainardi subrayó que, por suerte, todos los traslados se realizaron bajo un clima de total tranquilidad. No hubo necesidad de recurrir a la justicia para obligar a nadie a recibir asistencia. Todos los abordajes se hicieron dentro de los parámetros y las personas fueron trasladadas, explicó el coordinador. Esto demuestra que la concientización sobre el riesgo de muerte por hipotermia está calando hondo en la población que vive en la calle.
Proyectos a futuro para una respuesta múltiple
A pesar de que el sistema actual responde bien, el Comité Departamental de Emergencias ya mira hacia adelante. Junto al SINAE, se está evaluando la creación de un «Centro de Evacuación» multifuncional. Este lugar no solo serviría para los meses de frío intenso, sino que tendría una función diversa ante distintas contingencias. La idea es contar con un espacio físico propio que permita gestionar cualquier crisis habitacional de forma inmediata.
Actualmente, las instituciones se encuentran en la etapa de evaluar los posibles locales para este centro. Aunque el Batallón todavía tiene cupos disponibles para recibir gente, no quieren que el invierno los sorprenda sin reservas. La planificación anticipada es la única herramienta eficiente para asegurar que, si la demanda sigue subiendo, todos tengan un lugar seguro donde pasar la noche.
Salud y vigilancia en los centros de acogida
Un dato que se mantiene bajo observación es la situación sanitaria de los usuarios del sistema. Hasta el momento, solo se ha reportado una persona hospitalizada. El seguimiento médico es parte esencial del protocolo del Plan Invierno.






