Plan de Salud Mental alerta sobre el impacto emocional del temporal

La coordinadora del Plan de Salud Mental de Salto recordó que las secuelas emocionales del temporal también requieren atención, contención y solidaridad comunitaria.

Tras el temporal, coordinadora del Plan de Salud Mental llama a atender también las heridas emocionales

Plan de Salud Mental alerta sobre el impacto emocional del temporal

En medio de las tareas de recuperación que continúan tras el intenso temporal que afectó a Salto, la coordinadora del Plan de Salud Mental de Salto, la psicóloga Valeria Peyró, hizo un llamado a la comunidad para no olvidar una dimensión muchas veces invisibilizada de las emergencias: el impacto emocional que dejan estos acontecimientos.

Mientras numerosas familias trabajan para reconstruir sus hogares y recuperar parte de lo perdido, la profesional recordó que las consecuencias de un desastre no se limitan a los daños materiales. El miedo, la angustia, la incertidumbre y el duelo forman parte de las experiencias que atraviesan muchas personas luego de una situación de esta magnitud.

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A través de un mensaje difundido en las últimas horas, la coordinadora expresó su acompañamiento a quienes han sufrido pérdidas humanas, materiales o afectivas como consecuencia del temporal.

«SALTO NOS NECESITA A TODOS. Hoy abrazo especialmente a quienes han perdido seres queridos, a la compañera de trabajo, a la vecina, a la madre, y a quienes han visto afectado gran parte de su hogar. Esto nos recuerda que aunque las paredes puedan caer, la vida, los afectos y la solidaridad siguen en pie.»

El mensaje también invita a fortalecer los lazos de solidaridad entre vecinos, recordando que muchas veces un pequeño gesto puede marcar una diferencia significativa para quien atraviesa un momento difícil.

«Quizás haya un vecino que necesite una mano. Una familia que precise abrigo. O alguien que simplemente necesite ser escuchado.»

La psicóloga enfatizó que la respuesta a una emergencia no concluye cuando cesan las lluvias o disminuye el viento, ya que las consecuencias psicológicas suelen manifestarse incluso después de superada la etapa más crítica.

«Las emergencias no terminan cuando baja el agua o cesa el viento. También dejan huellas emocionales que necesitan tiempo, contención y comunidad.»

Asimismo, recordó que es normal experimentar distintas reacciones luego de atravesar un evento traumático. Alteraciones del sueño, ansiedad, tristeza, irritabilidad, temor o dificultad para retomar la rutina son respuestas esperables frente a situaciones de crisis y no deben interpretarse como signos de debilidad.

En ese sentido, destacó la importancia de mantener las redes de apoyo familiar y comunitario, hablar sobre lo vivido cuando la persona lo desee y solicitar ayuda profesional si el malestar persiste o dificulta el desarrollo de las actividades cotidianas.

«Las crisis alteran nuestro equilibrio. Suspenden nuestras rutinas y nos enfrentan al miedo, la angustia y la incertidumbre. En esos momentos, es habitual reaccionar desde la emoción.»

Finalmente, dejó un mensaje dirigido a toda la población. «Es necesario q las personas sepan que lo que sientan es valido y que estamos.»

La profesional remarcó que reconstruir una comunidad implica no solo reparar viviendas e infraestructura, sino también cuidar la salud mental de quienes enfrentan las consecuencias del temporal, promoviendo la empatía, la escucha y el acompañamiento como pilares fundamentales para superar la emergencia.

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