Peleando con los del fondo: informe de CERES posiciona al departamento entre los últimos de la tabla

Un informe de CERES revela que Salto ocupa el puesto 17 de PBI per cápita. Con un 21,3% de pobreza y un 32,6% de informalidad laboral, el departamento opera muy por debajo de su potencial. Con problemas graves de infraestructura vial, caminería rural en mal estado y estancamiento universitario. Se proponen cinco ejes urgentes para reactivar la producción local.

Informe Ceres

El último informe del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) reveló una realidad preocupante para Salto. Nuestro departamento, a pesar de su gran tamaño y población, opera muy por debajo de su verdadero potencial productivo. Los datos muestran que estamos en los últimos puestos de ingresos del país, con niveles alarmantes de pobreza e informalidad laboral. A esto se suman problemas graves en la caminería rural, estancamiento en la educación universitaria y una fuerte dependencia del dinero estatal. El estudio plantea que es urgente mejorar la infraestructura local y coordinar esfuerzos entre el sector público y privado para levantar cabeza.

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CERES lanzó su informe especial en un documento que se titula Salto hacia el futuro: Potencial productivo frente a desafíos estructurales. Este trabajo de investigación no se armó de un día para el otro. Para entender nuestra crisis actual, los técnicos miraron con lupa las últimas dos décadas de nuestra historia económica y social. El estudio abarca de forma principal el período entre 2006 y 2026 para el análisis de competitividad y desarrollo. También analiza la paridad cambiaria de los últimos diez años y proyecta el presupuesto hasta 2030.

Una radiografía que preocupa a toda la comunidad

El extenso documento de CERES presenta un diagnóstico urgente para el departamento. Salto opera sistemáticamente muy por debajo de su verdadera capacidad económica y social. Los nudos críticos trancan el progreso regional desde hace años, situación que exige cambios rápidos de los gobernantes y empresarios locales.

El gigante del norte con los bolsillos vacíos

Salto se consolida como el cuarto departamento más poblado del Uruguay con 136.195 habitantes. Registramos también la segunda mayor superficie territorial de todo el país. Sin embargo, este peso demográfico y geográfico no se refleja en la riqueza de nuestra gente. El PBI per cápita local nos ubica en el lamentable puesto 17 entre los 19 departamentos. El ingreso por habitante promedia apenas los 12.580 dólares anuales. Estamos compitiendo en el fondo de la tabla nacional.

El duro golpe de la pobreza y el laburo informal

La realidad social golpea fuerte cuando se revisan los indicadores del mercado de trabajo. El 21,3% de la población salteña vive actualmente por debajo de la línea de pobreza. Superamos ampliamente el promedio nacional que se ubica en un 17,3%. El desempleo llega al 9,9% y nos posiciona en el sexto lugar de desocupación. La informalidad laboral alcanza un 32,6%, dejando a miles de trabajadores desprotegidos. Además, el subempleo castiga al 13,2% de los ocupados locales.

El turismo termal deja escapar los millones

El turismo de la zona sigue siendo considerado un activo estratégico fundamental para el litoral norte. Somos el cuarto destino más visitado de Uruguay, capturando el 13% de los turistas totales. El gran problema radica en la baja sofisticación de nuestro sistema productivo turístico. El gasto de los visitantes representa apenas el 4% del total del gasto turístico nacional. Salto deja escapar millones de dólares anuales por falta de infraestructura moderna con estándares internacionales. Hace falta reconvertir la oferta hacia el bienestar y la salud.

El eterno sufrimiento del comercio de frontera

La brutal volatilidad cambiaria con la vecina orilla condiciona de forma permanente al comercio salteño. En los últimos cinco años, Salto estuvo un 87% más caro en promedio que Concordia. El momento más dramático ocurrió en septiembre de 2023 con una brecha cambiaria del 180%. Hoy la diferencia se redujo notablemente al 15% gracias a las recientes políticas fiscales de frontera. La rebaja del IMESI permite tener combustibles más baratos que en el resto del país y más competitivos con los valores de Argentina. Esto alivió la competencia irregular temporalmente.

Rutas rotas y abandono logístico vial

El transporte de cargas y la conectividad terrestre exhiben serias carencias estructurales de larga data. Salto ocupa el último lugar de Uruguay en materia de densidad de carreteras pavimentadas. Contamos con apenas 0,02 kilómetros de rutas por cada kilómetro cuadrado de superficie departamental. El mal estado de la caminería rural genera sobrecostos indirectos muy duros para la producción agropecuaria. El transporte ferroviario sigue totalmente inactivo mientras se esperan planes de restauración del tendido.

La profunda herida de los asentamientos irregulares

La cohesión social se ve seriamente amenazada por un déficit habitacional que se mantiene latente. La Intendencia de Salto reporta la existencia de 32 asentamientos irregulares en el departamento. Unas 10.000 personas viven marginadas en estos barrios con severas carencias de servicios básicos. Somos el quinto departamento con mayor cantidad de asentamientos en relación con nuestra población. Aunque se registran 11 asentamientos menos que en 2018, la herida social sigue abierta.

Las arcas municipales bajo la lupa de los analistas

El manejo de los recursos financieros de la comuna muestra una rigidez presupuestal histórica. La Intendencia de Salto destinó en promedio el 60% de sus ingresos al pago de sueldos. Las inversiones físicas reales promediaron un 7% durante el último período de gobierno evaluado. El presupuesto proyectado busca dar un vuelco elevando la inversión municipal al 28% del gasto. El departamento mantiene una alta dependencia económica de las transferencias del Gobierno Central.

Desigualdad en el interior profundo de Salto

La descentralización administrativa camina a paso lento y con profundas desigualdades en los seis municipios locales. Constitución, San Antonio, Belén, Lavalleja, Valentín y Mataojo abarcan el 10,8% de la población salteña. El municipio de Mataojo registra el mayor gasto anual per cápita con 506 dólares por habitante. En la otra vereda, San Antonio sobrevive con apenas 125 dólares anuales por cada vecino. La inversión en Belén y Constitución se vuelca mayoritariamente a sostener salarios municipales.

Caminar con miedo en las calles de los barrios

La seguridad pública y la convivencia ciudadana muestran un deterioro en la percepción de los vecinos. El 30% de los salteños admite sentirse inseguro al caminar solo por su barrio de noche. Nos posicionamos como el sexto departamento con mayor índice de miedo en la vía pública. Paradójicamente, la tasa de homicidios se mantiene baja con 3,5 casos cada 100.000 habitantes. La dotación policial local registra un efectivo ejecutivo cada 253 ciudadanos en la Jefatura.

Del esplendor universitario al freno de la matrícula escolar

Salto se consolidó durante décadas como el polo educativo de referencia para todo el norte uruguayo. Sin embargo, los datos recientes encienden luces amarillas en los centros de estudio terciarios. La matrícula de estudiantes de grado se estancó en 6.894 alumnos registrados. Perdimos dinamismo frente a un crecimiento explosivo de otros departamentos como Maldonado y Paysandú. Según el informe, persiste una desconexión entre las carreras ofrecidas y las demandas reales del agro tecnificado.

La carne y los cítricos sostienen el barco comercial

Nuestras exportaciones genuinas dependen de pocos sectores tradicionales y concentran poco valor agregado local. La carne bovina lidera cómodamente las ventas al exterior con 162 millones de dólares anuales. Este sector representa el 62% del total de las exportaciones de nuestra economía departamental. Las frutas cítricas ocupan el segundo lugar generando unos 27 millones de dólares anuales. El arroz completa el podio exportador salteño con un ingreso de 22 millones de dólares.

La hoja de ruta para salir del pozo económico

El informe de CERES concluye que el desafío no es la falta de oportunidades comerciales. El problema central radica en mejorar las condiciones locales básicas para capturar esas inversiones productivas. Salto reúne condiciones para desempeñar un papel más relevante en el desarrollo del litoral norte, destaca el documento base. Se identifican cinco ventanas de desarrollo inmediato: turismo de salud, logística, agroindustria, tecnología y energía verde. El gobierno departamental debe asumir con urgencia un rol de facilitador institucional creativo. Hay que coordinar en serio entre el sector público y privado para dar el gran salto.

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