«Para llegar a la cima, primero no queda otra: respetar la raíz»


Hablar de Pedro Virgilio Rocha en Salto no es simplemente evocar a un futbolista; es invocar a un mito que caminaba entre los naranjales antes de conquistar el mundo. El «Daro», ese apodo que suena a secreto compartido y a certeza absoluta, tiene su raíz más profunda en el suelo de Peñarol de Salto. ¿Qué duda hay?
El Peñarol de los años 60, por ejemplo. El de Carlos y Omar Quintana, de Orestes Rolfo, de Walter Finozzi, de Enzo Rocchetti, del «Cachila» Pedrozo, del «Rata» Ibero….del «Gato» Ferreira. Claro, que el «Daro» comenzó a trascender sobre finales de la década de los 50—
Es verdad después de todo, que en las orillas del Uruguay, donde el sol se pone con una parsimonia dorada, nació un destino que ya estaba escrito en las rayas amarillas y negras. Antes de ser el «Verdugo» en canchas brasileñas o el ídolo eterno de la Selección, Pedro fue el «Daro» de un barrio, la promesa que corría por las calles salteñas.
EL CIMIENTO DE UNA LEYENDA
Peñarol de Salto no fue solo su primer club; fue el útero de su fútbol. Allí, la pelota no era un objeto, sino una extensión de su pensamiento. Dicen los que lo vieron —esos pocos privilegiados que guardan el «daro» original— que Pedro no jugaba, sino que dictaba cátedra en el barro y el pasto corto. Mientras otros luchaban con el balón, él lo seducía. En el Peñarol del litoral, Rocha aprendió que la potencia sin gracia es solo ruido, y él siempre fue una melodía afinada. Salto le dio la garra del interior, esa templanza de quien sabe que para llegar a la cima primero hay que respetar la raíz. Su vínculo con el «aurinegro» salteño fue el ensayo general para su gloria en el Estadio Centenario.
UN ECO EN EL TIEMPO
Cuando Pedro Virgilio partió hacia la capital, se llevó consigo el aroma de los azahares y la humildad del club de barrio. Pero dejó en Salto una estela que aún hoy se siente al pasar por la sede de Peñarol, en la Avenida Barbieri. «El Daro» no era una información, era una revelación. Verlo con la camiseta de Peñarol de Salto, aquella de su primer sentimiento, era entender que el fútbol, en su estado más puro, es un arte que nace en la periferia para deslumbrar al centro. Rocha fue, es y será el hijo pródigo que nunca se fue del todo. Porque cada vez que un niño en Salto domina una pelota con la frente alta y el paso firme, el fantasma del «Daro»sonríe desde la memoria eterna de su primer gran amor.
¿Cuál es el jugador símbolo del fútbol salteño?
-No es fácil la pregunta. Tampoco es fácil la respuesta. ¿Cuál es el jugador símbolo del fútbol salteño? Esa es la cuestión. Porque en este caso, hay que tener en cuenta dos situaciones específicas: los que permanecieron en nuestro medio y alcanzaron notable dimensión o los que emigraron para sumarse al fútbol de élite, simplemente que los hubo. Los que se fueron del «pago», no dejaron de potenciar el nombre de Salto. Cosa cierta. A partir de esa pregunta, desde EL PUEBLO no han faltado respuestas obtenidas, no sólo a través de las plataformas, sino desde la comunicación personal, desde el intercambio argumental, que también crea ámbitos de reflexión. Al día de hoy, TRES nombres aparecen en el firmamento popular, respecto a los que se alejaron de Salto, para sembrar generosos tiempos de explosión de sus jerarquías a la hora de jugar. Podría hablarse entonces de un podio que no parece ser antojadizo.
- JOSÉ LEANDRO ANDRADE.
- PEDRO VIRGILIO ROCHA.
- LUIS SUÁREZ
-Lo de Leandro, fue descomunal: el único salteño Campeón Olímpico y Campeón del Mundo. -Lo de Pedro Virgilio, Campeón de América y del Mundo a nivel clubista, más cuatro copas del mundo (1962-1966-1970 y 1974). -Lo de Luis Suárez por sobre todo, el máximo goleador de la selección uruguaya: 69 en total. No se trata de polemizar demasiado. Porque son historia. Son leyenda. Porque tampoco la memoria no puede decir….lo que no es.
El caso Ruiz

Con Aníbal «Maño» Ruiz se da un caso bien especial, desde el momento que fue EL ÚNICO Director Técnico salteño, que dirigió a una selección en un Campeonato Mundial. Fue en el de Alemania 2006, estando al frente de Paraguay. Como jugador de fútbol, se inició en Ferro Carril, para emigrar a Montevideo alistando en Danubio, Sud América, Wanderers y Miramar. Fue campeón de ascenso en 1972 con Wanderers. Como entrenador debutó en Olimpia de Paraguay en 1985. En el 2005 fue elegido el mejor DT de Sudamérica, a partir de los colegas del diario El País de Montevideo. El «Maño» nació en Salto, el 30 de diciembre de 1942 y falleció el 10 de marzo de 2017 en Veracruz, ciudad de México. Nótese que Pedro Virgilio Rocha nació el 3 de diciembre de 1942. En ese mismo mes, en ese mismo año, llegaba a esta vida, el memorable «Maño» Ruiz.





