El senador Pedro Bordaberry visitó Salto y criticó con dureza la gestión del gasto público, las cárceles y la falta de recursos contra el narcotráfico.
Una visita al Salto profundo: Escuchar para rendir cuentas

La Redacción de El Pueblo recibió la visita del Senador Pedro Bordaberry, quien llegó al departamento de Salto en el marco de sus recorridas por el interior del país. Lejos de los escritorios de la capital, el legislador colorado define su actividad en el territorio bajo una premisa clara: «Venimos a visitar, sobre todo a nuestros compañeros, a rendir cuentas de nuestro trabajo y a escuchar. A escuchar la situación de primera mano, no para que nos la cuenten, sino para saber cómo está y ver qué podemos hacer y cómo podemos ayudar».
En una extensa e intensa charla, Bordaberry abordó la realidad política nacional, la crisis de seguridad, las ineficiencias del gasto público, los desafíos educativos y el rol del Partido Colorado dentro de la coalición de gobierno. Con un tono directo y un fuerte anclaje en la cultura del trabajo, el senador desmenuzó los problemas estructurales que, a su juicio, el sistema político actual no está logrando resolver por falta de ejecutividad y prioridades claras.
Más allá de las discusiones superficiales: Seguridad y Empleo
Al ser consultado sobre las polémicas que suelen acaparar la agenda mediática y parlamentaria en Montevideo —como las discusiones en torno a la compra de vehículos oficiales por parte de Presidencia de la República—, Bordaberry fue tajante al catalogar estos hechos como elementos secundarios que desvían la atención de los verdaderos dolores ciudadanos.
No me parece que podamos detener el país por la camioneta, por Cardama, por el ASSE, por María Dolores o por el otro. Que se haga ese trabajo de control, pero lo que no veo es que estemos hablando de la seguridad, del trabajo, del empleo, de la inversión. De eso no se está hablando. Me parece que hay que hablar más de eso.
El líder colorado recordó que, justamente con el objetivo de colocar los temas sustanciales sobre la mesa legislativa, su sector interpeló al Ministro del Interior hace pocos meses. Para Bordaberry, aunque el cumplimiento de las normas y las explicaciones institucionales hacen a la salud de la democracia, el debate menor no puede transformarse en el objeto principal del trabajo parlamentario mientras el país reclama soluciones urgentes en sus calles.
La crisis de seguridad: Cárceles, reincidencia y narcotráfico
Uno de los puntos más críticos de la entrevista estuvo centrado en la seguridad pública. Como hombre de derecho y legislador de larga trayectoria, Bordaberry rechazó la idea de que la criminalidad sea un problema inmanente o imposible de solucionar en el Uruguay contemporáneo.
«Lo primero que quiero decirte es que la inseguridad tiene solución. El problema más grande es que hay una especie de entreguismo en el tema. Parece que no lo podemos solucionar, pero sí se puede. Hay países que han estado en situaciones muchísimo peores que nosotros y lo han solucionado», afirmó de manera categórica.
Para el senador, la estrategia debe concentrarse de forma inmediata en dos vectores fundamentales: el sistema penitenciario y el combate frontal al narcotráfico.
El fracaso del sistema penitenciario
Bordaberry advirtió sobre el peligro de mantener las cárceles en las condiciones actuales, definiéndolas como «escuelas de delincuentes». Los números aportados reflejan la gravedad del asunto: con una población carcelaria que ronda las 17.000 personas y una tasa de reincidencia que supera el 70%, el sistema devuelve a la sociedad entre 13.000 y 14.000 personas que vuelven a delinquir de forma sistemática. «Si no atendés ese problema, estás perdido. Pasa a ser un problema social y humano integral», subrayó.
En ese sentido, cuestionó el «quietismo» del Poder Ejecutivo para implementar cambios estructurales, poniendo como ejemplo la creación del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) como un servicio descentralizado. «El proyecto de ley está presentado en el Parlamento y el Ministro del Interior lo tiene en su despacho desde marzo del año pasado. Dice que está de acuerdo, pero no lo manda. Nos dijo cinco veces que iba esa semana. Si esos son los tiempos del Estado, estamos perdidos. Pasan un año y medio las cosas y no avanzan. Hay que parar todo y ocuparse», reclamó.
La guerra contra el narcotráfico
En materia de fronteras y crimen organizado, Bordaberry señaló la falta de recursos y de una actitud más ofensiva por parte del Estado uruguayo. Detalló que la Fiscalía General de la Nación solicitó en el presupuesto pasado 19 millones de dólares para fortalecer la lucha contra el narcotráfico, pero el gobierno apenas le otorgó un millón de dólares.
Para el senador, la respuesta habitual de que «no hay plata» es falaz y esconde un problema grave de asignación de prioridades:
- La crítica a Colonización: Bordaberry contrastó la negativa a la Fiscalía con la asignación de 50 millones de dólares anuales (250 millones en el período) al Instituto Nacional de Colonización para, por ejemplo, instalar seis tambos en el departamento de Florida.
- La propuesta de reasignación: «No es que uno esté en contra de la colonización, pero hay que priorizar. ¿Qué es más importante? ¿Los 19 millones que te pide Fiscalía para combatir el narco o seis tambos en Florida que a los miles de salteños no les cambian en nada la vida? Hay que agarrar ese dinero y darle 100 millones a la Fiscalía y otros 100 millones a la Policía para comprar lanchas patrulleras, aviones, radares y ampliar el control del Ejército en la frontera».
Inversión versus resultados: El debate sobre el gasto público
El análisis de Bordaberry se extendió hacia las políticas sociales y económicas del país, cuestionando la lógica con la que el Ministerio de Economía y Finanzas y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) evalúan el éxito de la gestión estatal. El senador argumentó que Uruguay se ha convertido en un «país hecho al revés», donde se mide el éxito de una política por la cantidad de dinero que se invierte y no por los resultados que se obtienen.
El ministro de Economía no tiene que poner el énfasis en dar más plata a algunos sectores, sino en exigir más resultados. Si te estoy poniendo dinero y cada vez hay más pobreza y más personas en situación de calle, entonces estás fallando. En Uruguay se controla estrictamente la legalidad del gasto, lo cual está bien, pero no se controla en absoluto la efectividad del mismo.
Para ilustrar este desajuste estructural, el legislador expuso datos comparativos históricos en dos áreas sensibles:
| Área del Estado | Indicadores Año 2005 | Indicadores Año 2025 / Recientes |
| Ministerio del Interior | Inversión: USD 200 millones al año. | Inversión: USD 1.200 millones al año. El doble de homicidios y el triple de rapiñas. |
| Educación Primaria | Matrícula alta. | Descenso de 320.000 a 240.000 alumnos (80.000 menos). Más presupuesto, pero resultados PISA deficientes. |
| Universidad de la República | Menor presupuesto histórico. | Aumento significativo de matrícula, pero solo el 20% de los estudiantes culmina la carrera (80% de deserción). |
Bordaberry enfatizó que la caída demográfica implica que el sistema educativo atiende a menos alumnos en primaria y secundaria, lo que teóricamente debería liberar recursos e incrementar la calidad por estudiante. Sin embargo, los indicadores de aprendizaje siguen estancados. «Yo estoy para ayudar a la Universidad y a la educación, pero hay que meterse a exigirles resultados. No se puede seguir pidiendo más dinero si no mejoramos estos números», afirmó.
Derechos, deberes y el verdadero Batllismo
El senador también reflexionó sobre la matriz filosófica y cultural del Uruguay contemporáneo, alertando sobre lo que algunos analistas denominan el paso de la «meritocracia» a la «vagocracia». En este punto, reivindicó las raíces de su colectividad política y marcó distancias con las interpretaciones modernas del pensamiento batllista y artiguista.
«Algunos se dicen batllistas y creen que el batllismo es igualar a todo el mundo por abajo. No. El batllismo es igualar las oportunidades de todos y dar la oportunidad de crecer a través del esfuerzo», explicó. Recordó su reciente experiencia como vicepresidente de la Comisión de Educación del Senado durante una visita al interior profundo: «Fuimos a una escuela rural en Durazno. Le pregunté a la inspectora cuántos niños tenían: el promedio es de nueve o diez, y algunas escuelas tienen dos o tres alumnos. Ese es el Uruguay que yo quiero; el que va con una maestra al fondo del país y le da a esos tres niños la misma oportunidad educativa que tiene un niño en el centro de Montevideo. Eso es justicia social».
Asimismo, criticó el uso parcial e ideologizado de las figuras históricas del país, haciendo referencia directa al Reglamento de Tierras de José Gervasio Artigas de 1815. «Te pintan la pared con la frase ‘que los más infelices sean los más privileged’, pero se olvidan de leer la frase completa. Artigas escribió: ‘siempre que contribuyan con su esfuerzo y labor al bien común de la provincia’. Yo te voy a ayudar, el Estado te va a apoyar, pero vos tenés que trabajar, esforzarte y contribuir. No podemos seguir criando una sociedad que solo tiene derechos y carece por completo de deberes», sentenció.
El futuro del Partido Colorado en la Coalición
Hacia el final de la entrevista, el diálogo se volcó hacia el escenario político electoral y el rol del Partido Colorado, fortalecido tras las recientes actividades conmemorativas de los 170 años del nacimiento de José Batlle y Ordóñez. Al ser consultado sobre si el partido se proyecta únicamente como un socio menor de la coalición republicana o si aspira a liderar el próximo gobierno, Bordaberry utilizó una analogía marítima muy clara:
Todos los marineros quieren ser capitanes. Es así. Si yo me subo al barco, quiero mandar el barco. Sé que hay otros que quieren también. Ahora, lo que no voy a hacer es pelearme con los que están arriba del barco y hundirlo para elegirme capitán. Vamos a tratar de convencer a la gente de que los mejores capitanes para este momento del país somos nosotros. Esa es la vocación histórica de nuestro partido.
El senador manifestó que percibe un creciente hastío y descreimiento en la ciudadanía respecto a fórmulas políticas que se han repetido sin éxito durante los últimos quince o veinte años. «Siento que al Partido Colorado le está llegando nuevamente su oportunidad porque el gobierno actual, en muchas áreas clave, no está dando la talla ni las respuestas que la gente necesita. Han vuelto los cuestionamientos que nosotros venimos señalando desde hace mucho tiempo», evaluó.
Para concluir, Bordaberry definió la identidad de su colectividad en una síntesis de tradición y modernidad: «El Partido Colorado es historia y es futuro; las dos cosas. Tenemos una historia que es imposible negar, pero nuestro énfasis absoluto debe estar puesto en el porvenir. Como me enseñó Jorge Batlle, al lado de quien me formé políticamente, somos el partido del porvenir. Hay que decirle a los uruguayos con claridad: es por acá, esto es lo que hay que hacer en seguridad, esto en empleo, y esto es lo que vamos a hacer para que vivas mejor. Porque como dice nuestro himno partidario: cuando alcanzamos una cumbre, siempre hay cumbres más allá».
Antes de retirarse, el legislador elogió las renovadas instalaciones de El Pueblo, destacando el valor histórico del tradicional mural de Paz Villalobos que engalana el edificio desde 1963: «Cuídenlo, porque esto no es solo patrimonio de ustedes, es una verdadera joya de todo el Uruguay», concluyó.






