El padre Juan Andrés Verde impulsa en Salto el proyecto “Rancho Cero” para brindar una nueva oportunidad a familias vulnerables

El padre Juan Andrés Verde se ha convertido en uno de los principales referentes de una iniciativa solidaria que recorre distintos puntos del Uruguay con un objetivo claro: erradicar las condiciones de extrema precariedad habitacional y ofrecer una oportunidad de vida más digna a familias que atraviesan situaciones de gran vulnerabilidad.
A través del proyecto “Rancho Cero”, que lleva adelante junto a la organización Sireneos y con el respaldo de numerosos colaboradores, el sacerdote promueve la construcción e instalación de viviendas modulares destinadas a personas que viven en condiciones críticas, muchas veces en ranchos de chapa o viviendas que no reúnen las mínimas condiciones de habitabilidad.
La llegada de esta propuesta al departamento de Salto fue posible gracias a la articulación entre diferentes actores sociales, el apoyo de la Intendencia de Salto y el compromiso de instituciones y particulares que decidieron sumarse a una causa que busca transformar realidades concretas.
El trabajo conjunto permitió que dos familias salteñas puedan acceder a una vivienda digna, marcando un antes y un después en sus vidas. Sin embargo, el objetivo del proyecto va mucho más allá de estas primeras entregas, ya que la intención es continuar identificando nuevos casos y ampliar el alcance de la iniciativa para beneficiar a más hogares que hoy enfrentan serias dificultades.
Para Juan Andrés Verde, el desafío consiste en movilizar a la sociedad y demostrar que la solidaridad organizada puede convertirse en una herramienta capaz de generar cambios profundos. Su mensaje apunta a complementar el trabajo que realizan los organismos públicos, convencido de que el compromiso ciudadano también tiene un papel fundamental para atender las necesidades más urgentes.
Con el respaldo de organizaciones sociales, voluntarios, empresas y donantes de distintas partes del país, el proyecto continúa creciendo y extendiendo su presencia en varios departamentos, con la aspiración de llegar a todo el territorio nacional.

En diálogo con Diario El Pueblo, el padre Juan Andrés Verde se refirió al alcance de esta obra social, a los desafíos que enfrenta y al impacto que tiene en la vida de las familias beneficiarias.
“Rancho Cero” llegó a Salto con el objetivo de transformar la realidad de familias que viven en extrema precariedad
Con un fuerte mensaje de compromiso social, solidaridad y trabajo conjunto, la organización Sireneos presentó en Salto su programa “Rancho Cero”, una iniciativa que busca brindar soluciones habitacionales rápidas y dignas a familias que hoy viven en condiciones de extrema precariedad.
El acto contó con la participación de representantes de la institución, autoridades departamentales y organizaciones sociales que trabajan directamente con familias en situación de vulnerabilidad. Durante la presentación se explicó el alcance del proyecto y se dieron a conocer historias concretas que reflejan la realidad que pretende cambiar esta propuesta.
Flavia; mamá de 5 niñas.
Uno de los casos destacados fue el de Flavia, una madre que lleva adelante sola la crianza de sus cinco hijos y que enfrenta diariamente enormes dificultades para sostener a su familia.
‘Cata’; una niña que lucha por vivir.
También se mencionó la situación de la pequeña Catalina, conocida como “Cata”, una bebé que está próxima a cumplir su primer año de vida y que ha permanecido aproximadamente el 90 % de ese tiempo internada en un hospital junto a sus padres debido a sus problemas de salud.
Desde la Fundación Corazoncitos se planteó que el regreso de la niña a las condiciones habitacionales que tenía anteriormente no era una opción viable, por lo que se hizo necesario encontrar una solución urgente que permitiera garantizar un entorno seguro y adecuado para su recuperación.
Los impulsores del proyecto señalaron que para Sireneos representa una enorme satisfacción poder participar en este tipo de entregas y trabajar de forma coordinada con la Intendencia de Salto y las organizaciones locales. Destacaron además que llegar al departamento constituye un motivo de orgullo y una muestra de que el esfuerzo colectivo puede generar cambios concretos en la vida de las personas.
Durante su oratoria también se explicó cuál es la filosofía que inspira a la organización. Sus responsables evitaron plantear una confrontación con las políticas públicas y sostuvieron que el Estado debe cumplir con sus responsabilidades, mientras que la sociedad civil también tiene el deber de involucrarse y aportar desde sus posibilidades.
“Hay mucha gente dispuesta a ser parte de la solución”, expresaron, remarcando que detrás de cada vivienda modular existe una importante cadena de solidaridad que hace posible reunir los recursos necesarios para concretar cada proyecto.
«Cada módulo habitacional tiene un costo cercano a los 15.000 dólares y su financiación proviene principalmente de la colaboración de ciudadanos y empresas que apoyan la iniciativa. Desde Sireneos aseguran que su principal función es canalizar esa generosidad para transformarla en soluciones concretas para quienes más lo necesitan», sostuvo.
Los responsables del programa insistieron en que Uruguay no debería permitir que existan niños viviendo en ranchos de chapa, con pisos de tierra o en viviendas que presentan filtraciones y graves carencias estructurales.
En ese sentido, compararon la realidad nacional con experiencias vividas durante misiones solidarias en África y afirmaron que, aunque las problemáticas son diferentes, resulta preocupante que en un país como Uruguay todavía existan familias enfrentando condiciones tan precarias.
«El objetivo inmediato del programa es atender los casos más urgentes y sacar a esas familias de la situación de máxima vulnerabilidad, ofreciendo una solución transitoria pero digna mientras continúan desarrollándose otras políticas de vivienda.
Las unidades entregadas cuentan con dos dormitorios, baño completo, cocina, instalación eléctrica y todos los servicios básicos necesarios para que una familia pueda comenzar una nueva etapa en mejores condiciones».
Según se explicó durante la actividad, una de las principales ventajas del sistema modular es la rapidez de ejecución. En apenas una o dos semanas las viviendas pueden estar instaladas y listas para ser habitadas, permitiendo dar respuesta casi inmediata a situaciones críticas.
La actuación rápida de intendencia y los entes
«En Salto, incluso antes de finalizar completamente las tareas de acondicionamiento del terreno, los módulos ya se encontraban colocados y conectados a la red eléctrica gracias al apoyo de UTE, mientras que el servicio de agua potable estaba previsto para concretarse en los días siguientes mediante la intervención de OSE».
Ronald Araujo; un caso muy similar
Durante la conferencia también se mencionó el reciente testimonio del futbolista uruguayo Ronald Araujo, quien recordó públicamente las dificultades que atravesó durante su infancia viviendo en un rancho de chapa. Relató que una fuerte tormenta le impidió llegar a tiempo a un entrenamiento y que, cuando su entrenador conoció las condiciones en las que vivía, decidió ayudar personalmente a reparar el techo de su vivienda.
La realidad de muchos uruguayos
Juan Andrés Verde sostuvo lo que significa para esta organización poder realizar estos trabajos.
«Para los representantes de Sireneos, esa historia simboliza una realidad que aún atraviesan muchos uruguayos y demuestra la importancia de que la sociedad conozca estas situaciones para involucrarse en la búsqueda de soluciones».
En ese marco, agradecieron especialmente el trabajo de los medios de comunicación por contribuir a visibilizar estas problemáticas y permitir que más personas tomen conciencia sobre las necesidades que existen en distintas zonas del país.
Acción en otros departamentos
Los responsables del programa informaron además que “Rancho Cero” ya se encuentra desarrollando acciones en departamentos como Canelones, San José, Cerro Largo, Durazno, Florida y Rivera, entre otros, y manifestaron el deseo de alcanzar la totalidad del territorio nacional durante el presente año.
Aclararon que este crecimiento depende en gran medida del compromiso de las autoridades departamentales y de las organizaciones locales, ya que consideran que este tipo de iniciativas solo puede consolidarse mediante el trabajo conjunto.
Respaldo y apoyo
Finalmente, destacaron el respaldo recibido por parte de la Iglesia Católica local y del obispo de Salto, subrayando que Sireneos desarrolla su labor inspirado en los valores de la fe cristiana, aunque las ayudas se destinan sin distinción de credo, religión o ideología.
El cierre del acto estuvo marcado por un mensaje de esperanza y de agradecimiento a todas las personas e instituciones que hacen posible que familias como las de Flavia y la pequeña Cata puedan acceder a una vivienda digna y comenzar un nuevo proyecto de vida lejos de la extrema precariedad.






