En un esfuerzo por adaptar las normativas locales a las nuevas realidades de movilidad, la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), bajo la dirección de Marcelo Metediera, ha puesto sobre la mesa del Congreso de Intendentes una serie de propuestas clave para regular la circulación de monopatines eléctricos y reforzar el control sobre las motocicletas en todo el país.

La iniciativa principal de Metediera se centra en la creación de un registro de usuarios para monopatines. Lejos de buscar un fin recaudatorio a través de patentes o matrículas tradicionales, el objetivo es formalizar un «permiso de circulación». Este proceso consistiría en asociar el número de código del vehículo a una persona responsable, diferenciando claramente si el equipo ingresa al país bajo la categoría de juguete o de vehículo de transporte.
La preocupación de las autoridades radica en la potencia que han alcanzado estos dispositivos. Según explicó el director de la Unasev, hoy existen monopatines capaces de desarrollar velocidades de entre 60 y 70 km/h, superando en ocasiones a bicicletas e incluso a motocicletas en zonas urbanas. Ante este escenario, se vuelve imperativo establecer una edad mínima para circular y debatir la pertinencia de su uso en rutas nacionales.
Además del registro, la propuesta busca consolidar el uso obligatorio del chaleco reflectivo, sumándose al casco protector que ya se encuentra exigido por la normativa vigente. El enfoque es claro: quien circula debe hacerse plenamente responsable de sus actos en la vía pública.
Por otro lado, el informe técnico también contempla avances en el sistema de permiso de conducir por puntos. Bajo esta nueva lógica, las infracciones dejarían de estar asociadas únicamente al vehículo para vincularse directamente a la cédula de identidad del conductor, impactando en su puntaje personal. Asimismo, se analiza el preempadronamiento de motos al momento de la venta, asegurando que cada unidad salga a la calle con un permiso de conducir debidamente asociado.
Estas medidas representan un paso fundamental hacia una convivencia vial más ordenada, donde la tecnología y la responsabilidad individual avancen a la par de la seguridad de todos los ciudadanos.






