«No se puede depurar; hay que optimizar y rescatar»

El proyecto de mejoramiento desde el Colegio de Jueces y los Instructores.

El paso que da el Colegio de Árbitros de la Liga Salteña de Fútbol, con José Luis «Pipilo» de los 

Santos a la cabeza, no es un reto menor, pero sí una necesidad impostergable. Cuando el Consejo Superior aprueba este proyecto por unanimidad, lo que está haciendo es avalar un «diagnóstico científico y técnico» sobre una realidad inocultable: el referato local necesita refundarse.
Para ampliar y desmenuzar este enfoque que plantea la dirigencia arbitral junto a los dos instructores de OFI (Federico Margall y Ruben Ricardo Boschetti) y el preparador físico (Emanuel Priario), se puede dividir la propuesta en algunos ejes fundamentales que explican el «porqué» de la iniciativa y hacia dónde apunta: El Diagnóstico como Punto de Partida: «¿Por qué hay crisis?»
La esencia del proyecto radica en que no busca aplicar soluciones genéricas a problemas específicos. Antes de exigir rendimiento, el equipo de «Pipilo» se propone medir.
En lo técnico: evaluar el conocimiento real de las modificaciones reglamentarias, la unificación de criterios, la lectura del juego y, sobre todo, la resolución de situaciones bajo presión.
En lo físico: el fútbol de hoy exige atletas que arbitren, no aficionados que corran. La inclusión de un Preparador Físico específico en el grupo busca determinar el estado atlético real de cada juez (resistencia aeróbica, velocidad de reacción, recuperación) para diseñar planes a la medida de la exigencia de las canchas salteñas.


LA ESCASEZ DE LA MATERIA PRIMA
El dato sobre la mesa es un baño de realidad cruda: «no más de 30 jueces potenciales en la Liga Salteña de Fútbol», de acuerdo a la propia confesión del presidente del Colegio el lunes a la noche en el Consejo Superior..
Con ese número, el margen de error es cero. No sobra nadie. Por lo tanto, el enfoque no puede ser la «depuración» masiva o el castigo, sino la  «optimización y el rescate» de lo que se tiene. Si el universo de árbitros es reducido, la única forma de mejorar el nivel de los campeonatos de las Divisionales A, B y C es lograr que esos 30 preseleccionados alcancen su máximo techo evolutivo.

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UNA GARANTÍA VÁLIDA
La presencia de dos Instructores de la Organización del Fútbol del Interior (OFI) en el equipo de trabajo es la garantía de que se hablará el mismo idioma que se exige a nivel nacional.
– Significa dotar al arbitraje salteño de las herramientas de vanguardia que hoy se manejan en el Interior profundo.
– Permite que el juez de la Liga Salteña no dirija «por instinto» o por la experiencia acumulada del mero «trillo» 

(que es valiosa, pero insuficiente), sino bajo lineamientos conceptuales claros y modernos.


Menos protesta y más fluidez: Una evolución cercana a lo posible

El proyecto no es una utopía; no pretende soluciones mágicas de la noche a la mañana ni replicar  otras realidades de superior nivel. Es un plan terrenal. Apuesta a que, si se mejora un 10% o 20% la condición física y la seguridad técnica de cada uno de esos 30 jueces o algo más en el corto plazo, el impacto en el clima de los partidos de la Liga será inmediato. Menos protestas, más fluidez en el juego, y mayor protección para el espectáculo y los futbolistas.

NO ES COSA MENOR

El Colegio de Árbitros entendió que para cambiar las consecuencias (los errores), primero hay que atacar las causas (la preparación en la semana). Es un proyecto de vanguardia para el medio local, que dignifica la tarea del árbitro y la eleva a la categoría de pieza clave para la evolución de nuestro fútbol. Ese es el fin. De eso se trata. Más allá del costo económico para la Liga (15 mil pesos por mes), la proyección del mejoramiento pretende asociarse al nuevo tiempo.


«Van a los clubes y no tienen que pagar»

Habría que reconocerle al presidente del Colegio de Jueces, el sentido práctico para manejar determinadas situaciones, evitando el enfrentamiento argumental, para desembocar directamente en una solución. Por eso, el haber asistido el lunes pasado al Consejo Superior, fue una manera de encarar el punto y que desde los clubes se resolviera favorablemente la aplicación del proyecto. A su vez, José Luis «Pipilo» de los Santos, le planteó a los delegados de clubes una cuestión no menor, «porque si los Instructores van a los clubes y no tienen que pagar. Lo hace gratuitamente y desde la voluntad que no les falta. Es solo que se anotan y ellos van». Hay que tener en cuenta que a partir de la disputa del próximo Campeonato Salteño, fecha pactada el el 26 de julio, comenzarán a regir las nuevas disposiciones reglamentarias. Y a ello, hay que saberlo primero, para ejecutarlo en la práctica después.


«El juez gordito no puede arbitrar»

-La inclusión del Profesor Emanuel Priario no es consecuencia fortuita o casual. Por lo menos dos veces a la semana en horario diurno (en lo posible), orientará la acción física de los árbitros incluídos en ambas asociaciones. Es casi obvio que la asistencia de los jueces tendrá carácter obligatoria, «porque es la única manera que el proyecto genere beneficios». A nivel dirigencial (clubes), pasa a admitirse que «el nivel referil en la Liga Salteña es de 5 puntos sobre 10 posibles y algo hay que hacer, porque tampoco le pidamos milagros al Colegio a la hora de la designación. Designan lo que tienen». Mientras una sentencia va ganando espacio: «el juez gordito no puede arbitrar. O baja de kilos o no tiene cabida. A las contemplaciones hay que dejarlas de lado»

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