300 kilómetros más al sur de donde se originó la pelicula, nos encontramos con «Nico» en la ciudad de Dolores, una reconfortante experiencia cinematográfica. A la que nuestros ojos sumaron escenas de la vida real en el cine doloreño con un emocionado director, Salomón Reyes…
Salomón Reyes un cineasta mexicano que hace historia al filmar en Salto

Escuché su nombre por primera vez allá por el 2011, tal vez en el 2012, cuando Mario Kroeff, por entonces Director de Cultura de la Intendencia de Salto, me consulta. «Conocés a un «mejicano» Salomón Reyes que dice que hace películas y cosas del cine?». No, pero, recibilo, puede ser valioso, hay tantas cosas por hacer en Salto, hay tantas cosas para registrar…».
Mario lo recibió y le dio un impulso al comienzo, después Salomón desplegó todos sus conocimientos, se hizo parte del mundillo cultural lugareño, se afirmó y creció en la consideración general, por sus virtudes y talentos, por ese espiritu creativo, que sacudió a Salto hasta despertarlo. Ha venido haciendo mucha cosas desde entonces y con cartas de presetación como «NIco» sin dudas que los sueños y realidades creativas de Salomón Reyes no tienen techo, felizmnte para él, para Salto y para el cine uruguayo.
«NICO», UNA PELÍCULA QUE ABRIÓ UN NUEVO CAPITULO
Conocía el proyecto «Nico» a través de Estela (Gauthier) que frecuentemente le hacía notas para los medios donde trabajaba, y en especial en su programa de Radio Uruguay. Al proceso lo observaba desde lejos y me enteraba de algo más escuchando al entusiasta director cuando Estela editaba sus notas.
De lejos me fui enterando del lanzamiento, de las repercusiones, del impacto positivo que comenzó a generar en el ambiente de la cultura y en ambitos estudiantiles, donde se exhibía.
Mi información primaria sobre «Nico», era que se trataba de un thriller psicológico con elementos de terror sobrenatural que tuvo su estreno comercial en mayo de 2026, luego de un recorrido por muchos lugares, del país y en el exterior.
Pero fue este jueves que conocí a «Nico», «en persona», que pude ver el film y deslumbrarme como todos los que estuvimos allí en el Cine Paz y Unión de la ciudad de Dolores, entre ellos una delegación de estudiantes liceales de Nueva Palmira.

Para alguien que no es experto en cine, como yo, puedo decir que me gustó la historia, los encuadres, la fotografía,el desarrollo de las escenas, el elenco y la mano experta del director para ir creando pequeños climas. La música y aunque el sonido estaba muy fuerte, para mi gusto, los diálogos breves, el ambiente campestre, escenas que transcurren en un monte junto al río.
La historia gira en torno a Florencia, una madre devastada por la muerte de su hijo. Bajo la apariencia de un simple campamento familiar en el monte, organiza un peligroso ritual esotérico con la esperanza de reencontrarse con Nico, fallecido tres años antes.
El relato explora el duelo, la culpa y los límites entre la vida y la muerte, utilizando el terror no como un fin en sí mismo, sino como una metáfora del dolor humano. Salomón explicaría después, en un foro al final de la película que hay una fuerte mirada de como los mexicanos ven a la muerte, como conviven con ella y como la celebran, tan distinto a como nosotros la padecemos, pero que a su vez recogió elementos de nuestra región, Uruguay, Brasil y Argentina, para componer un hibrido que conmueve más, por lo menos, a mi.
La película pasó a la historia como el primer largometraje de ficción rodado íntegramente en Salto, utilizando locaciones naturales del departamento, técnicos locales y un elenco integrado mayoritariamente por artistas del litoral.
POR UN PUÑADO DE DÓLARES
Con un presupuesto cercano a los 11.000 dólares, apoyo de la Mesa Audiovisual Salto y una coproducción con Argentina y Chile para la etapa de posproducción, el equipo consiguió un resultado técnico que sorprendió incluso en el circuito internacional de festivales. Todo esto y algunos detalles más anduvo contando por Dolores Salomón Reyes. Y dentro del anecdotario con que eriqueció su charla, dijo que la pelicula fue filmada en nueve días, que pasaron mucho frio, porque fue filmada en vacaciones de invierno, único momento en que se puede filmar por estos lares, ya que todos tienen un poco de tiempo. También dijo que en uno de los días de filmación llovió.
Y uno piensa, con tan pocos recursos económico, lograr lo que se logró, sin dudas, lo que sería, si se tuviera el dinero suficiente para alcanzar otras metas.
La película demuestra que la imaginación, la disciplina y el compromiso colectivo pueden compensar presupuestos muy inferiores a los de las grandes industrias audiovisuales.
Otro de los aspectos destacados de Nico es la decisión de confiar en actores de la región.
El reparto está encabezado por Paola Cattani, quien interpreta a Florencia, acompañada por Fiorela Duranda, Melina Pérez Castilla, Pablo Giles Pereyra, Rasjid César y el joven actor salteño Thiago Sarroca, entre otros.
La elección del elenco respondió a la misma filosofía que atraviesa toda la obra, construir un cine profundamente vinculado al territorio donde nace.
Salomón comentó que el guión se hizo basado en el hablar «como salteños», con frases reconocibles como «Ya era», «ni empedo», entre otras.
Salimos del cine muy contentos, comentando algunos pasajes de la película, orgulloso de lo hecho en Salto, por este cineasta mexicano que se metió en el corazón de los salteños, y que se siente uno más.
SALOMÓN REYES, EL QUE VINO UN DÍA
Antes que una curiosidad biográfica, la historia de Salomón Reyes es la prueba de que el cine puede echar raíces lejos de los grandes centros de producción.
Llegó desde Ciudad de México buscando un cambio de vida y encontró en Salto un territorio donde convertir los paisajes del litoral en escenarios cinematográficos. Con Nico, el realizador Salomón Reyes no solo concretó su ópera prima, sino que marcó un antes y un después para el audiovisual del interior uruguayo al dirigir el primer largometraje de ficción filmado íntegramente en el departamento.
Las grandes historias suelen comenzar lejos de los reflectores. En el caso de Salomón Reyes, ese viaje comenzó en la inmensa Ciudad de México y encontró su destino en las costas del río Uruguay.
Radicado en Salto desde hace quince años, el director, guionista y dramaturgo mexicano llegó al país impulsado por un deseo de reinventarse. Lo que inicialmente parecía una mudanza terminó convirtiéndose en un proyecto cultural de largo aliento: demostrar que el cine de calidad internacional también podía producirse desde el interior del Uruguay.
EL IMPULSOR DEL NOX FILM FEST
La influencia de Salomón Reyes en la cultura salteña no se limita a sus películas. En 2016 creó el NOX Film Fest, el Festival Internacional de Cine de Miedo y Terror de Salto, un evento que con los años logró posicionarse como uno de los encuentros más singulares del género en América Latina.
Su propuesta rompe con los formatos tradicionales. Las funciones se realizan al aire libre, en plazas, parques y espacios públicos, acercando el cine fantástico a espectadores que muchas veces nunca habían participado de un festival internacional. Cada edición reúne producciones provenientes de Europa, Asia y América, además de talleres gratuitos destinados a formar nuevos realizadores del interior del país.
En ese sentido, Reyes no solo filma películas, también construye comunidad cinematográfica.
EL CINE QUE SE VIENE
Lejos de detenerse tras el estreno de Nico, el realizador ya trabaja en su segundo largometraje, Tengo que morir.
El proyecto llega respaldado por importantes reconocimientos internacionales.
Todo indica que Reyes continuará explorando el terror y la fantasía como lenguajes para abordar conflictos profundamente humanos.
ORALE!!
La trayectoria de Salomón Reyes representa una forma de bocanada de aire creativa. Eligió vivir lejos de los centros tradicionales de producción, apostó por el talento local y convirtió a Salto en un escenario cinematográfico con proyección internacional.






