BASTA DE HACER COSAS “A LA URUGUAYA…”
Uno de los peores enemigos del progreso de nuestro país, es la costumbre de hacer las cosas “a la uruguaya”, es decir desde la ignorancia irresponsable y soberbia, impulsados por un entusiasmo infundado, o la urgencia de una situación que no fue atendida a tiempo.
Nuestra dirigencia, (y los que la eligen con su voto), no han asumido que, en el mundo actual, ya está todo inventado, probado y perfeccionado; y que, desde la periferia geográfica, académica y de conocimientos en que vivimos, basta informarse quien hace mejor lo que nos interesa en el mundo, y allí está todo explicado.
Mientras el implacable archivo, muestra las dos caras de los principales del actual gobierno: críticos feroces en 2023, cuando la gran seca y el agua salobre, y ahora haciéndose los distraídos sobre la humorísticamente apodada “Eau D’Ortuño”, (turbia y con mal olor y sabor), que está suministrando OSE al área metropolitana; la discusión sobre la construcción de la Represa de Casupá ha quedado fuera del foco de la opinión pública.
No debiera ser así. Los argumentos e imágenes que explicitan que el arroyo Casupá NO es una solución para el problema, son cada vez más contundentes, y la enumeración de sus afectaciones, alarmante.
La construcción de la proyectada represa (entre Florida y Lavalleja), afectará a más de 3,400 hectáreas de suelos productivos de alta calidad, exigirá la expropiación de tierras a más de 80 familias productoras y generará un impacto ambiental, (por eutrofización del embalse a crear), al inundar 426 hectáreas de monte nativo y ecosistemas locales.
Resulta cada vez más evidente que se trata de una decisión política, de confusa fundamentación, que al margen de las dudas que generaba el anterior proyecto; (traer agua de la desembocadura del Uruguay en el Río de la Plata y desalinizarla), no aporta ninguna seguridad de abastecimiento futuro.
Pablo Mieres, del Partido Independiente, ha analizado el tema con seriedad y preocupación, llegando a proponer que la decisión de construir la represa de Casupá, sea objeto de un referéndum: (¿con el respeto de los referéndums que ha mostrado la Coalición de las Izquierdas?)
Mientras todo eso ocurre, respondiendo a una solicitud de información púbica de un vecino de la zona que será afectada por Casupá, OSE remitió el informe de la compañía consultora española TIPSA, de la que se desprende que, ante un fallo catastrófico de la futura represa, hay tres pueblos que serán afectados: el pueblo de Bolívar, sería totalmente inundado en 30 minutos, Fray Marcos en 5 horas y San Ramón en 11 horas.
El informe de Leonardo Haberkorn se puede ver en: https://www.facebook.com/reel/686954541078142
Mientras tanto, desde Un Solo Uruguay, se ha dado a conocer un proyecto creado por el ingeniero agrimensor Alfredo Siqueira junto con el productor arrocero Marcos Ríos, presentado hace algunos años al gobierno cuando recién se empezaba a hablar de problemas de agua en Montevideo, que no ha sido considerado.
El Ing. Siqueira, informan: “trabajó casi 40 años en la OSE y tiene un master en hidráulica en España, es experto en el tema agua, y Ríos es un productor arrocero referente que sabe muchísimo del manejo del agua, los arroceros uruguayos son un ejemplo en el mundo”.
En un breve resumen, la idea es obtener agua de la zona de Uruguay donde más hay, el embalse de la represa Gabriel Terra, conocida como Rincón del Bonete, una de las tres que se construyeron -esa en 1945– sobre el Río Negro.
Es una zona del territorio nacional que tiene, entre otras ventajas, “que está al norte de las pasteras, donde no hay demasiada agricultura y otras actividades que pueden contaminar el agua”.
“Es, además, el embalse más grande del país, con 120 mil hectáreas de espejo de agua, contiene 8,8 Kms de m3 de agua, es la represa más grande de Uruguay y la más alta, con un acota de 80 a 81 metros sobre el nivel del mar.”
Desde Rincón del Bonete a Paso Severino: “la idea es tomar el agua de allí, trasladarla 17 Kms hasta la cuenca del río Yi, aprovechar una estación de bombeo en San Gregorio de Polanco, utilizar el curso del Yi y volver a tomar el agua antes de Durazno para encausarla por la ruta 5 por algo más de 40 Kms hasta el Santa Lucía Chico y Paso Severino, instalando ahí una nueva estación de bombeo, priorizando decisiones con ventajas económicas y ambientales.”
Agregó que, con una inversión mucho menor a la de Casupá y de ejecución en menor tiempo, se lograría una solución que, por definirlo de un modo rápido, “solo nos haría enterrar caños, todo por caminos vecinales, sin perjudicar a nadie, es un proyecto ideal, y hasta podemos mejorarlo”.
Es claro que desde que Carolina Cosse, se gastó el dinero para hacer Casupá, (y 100 millones de dólares más), haciendo el ANTEL ARENA, seguimos haciendo las cosas “a la uruguaya”.
Como la sequía está en puerta y probablemente el área metropolitana volverá a tomar agua salobre en cualquier momento, sería indicado que, en un acto de humildad, se analizaran nuevamente TODAS las opciones, (esta última incluida), con técnicos de nivel internacional, no contaminado por pasiones y presiones políticas o económicas, y resolver de una vez un problema que ya lleva décadas pendiente, resolver bien y para siempre.




