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lunes, febrero 16, 2026

Nestor Gerardo Costa: el Checha, La Falta y una historia que siempre vuelve a comenzar

Era el año 89, me fui al barrio Mi Tío invitado por el Galleta y el Teco Suárez, ellos venían insistiendo, hacía semanas, en que yo no podía estar todo el tiempo escuchando únicamente Araca y Falta y Resto, que había otra murgas. Entonces me llevaron para conocer al Checha.

Él apareció con una caja de Garotos, pero dentro de ella había algo infinitamente mejor que bombones, eran cassettes con grabaciones del concurso de Montevideo directo de la radio. 

La Gran Muñeca, Don Bochinche, Los Saltimbanquis, Los Pierrots, Los Arlequines, Murgamérica, entre muchas otras.  Me dijo: llevate 2 y cuando los escuches me los traes y te presto más. Fue el comienzo de un viaje sin retorno.

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El personaje Checha nace en 1988 en Cantapueblo. Desde el punto de vista técnico, ¿cómo surgió?

Te cuento, yo nací en una cooperativa de vivienda y bueno, viste que en el carnaval del 87 acá fue el boom todo. Y ese mismo año, en invierno, vino Murga Contrafarsa, porque hubo un intercambio de cooperativas de ayuda mutua.

Fue el año que debutaban, antes era El Firulete, una murga de gurises entre el 80 y el 87 y ese año estrenaron en carnaval como Contrafarsa. Y cantaban el himno a las cooperativas de Ruben Olivera.

“Casas, gente que trabaja, horas que se pasan a ladrillo y cal.

Zonas, Mesas, Covimt, Covines, nueva esperanza quieren levantar. 

Vivan las cooperativas donde se respiran sueños de igualdad, 

donde anida la perdida, la siempre viva, la solidaridad. 

Tantos años de trabajo siempre brazo con brazo nos hacen pensar 

que nunca se quede en sombras, frío y vacío, el salón comunal. 

Y al pensar se oirá tu voz, al pensar se oirá tu voz, al pensar se oirá cantar. Deme esa mano, señora, esa mano, vecino, 

no vaya a olvidar que levantar nuestras casas es el principio y no el final. 

Vivan las cooperativas se unen manos amigas por todo el Uruguay. 

Viva el cooperativismo donde nuestros hijos se van a criar.”

Y bueno, esa fue nuestra primera canción de Murga Canta Pueblo.

Y el personaje La Chechita lo creó nuestro letrista, Pablo “Chiche” Arieta. Fue probando hasta que yo lo hice y le gustó como lo hice. Y quedó, él me tiró todos los tips, todo como tenía que hacer. El Chiche era un hombre que ya hacía añares que estaba en teatro y fue quien creó todo eso.

Ese carnaval del 88 es un recuerdo imborrable porque tuve la suerte de cantar en la final. Había 18 murgas y en el Harriague, ese día, cerca de 15.000 personas. Y bueno, como dice la canción, lindo haberlo vivido para poderlo contar. 

Trajes en exposición en el Museo Gallino del 88 y 89

Comenzaste como primo alto y hoy sos segundo. ¿Qué aprendiste sobre afinación y sostén armónico que hoy aplicás como segundo?

Sí, mis comienzos fueron así, de primo alto, yo cantaba de tenor en el coro del Liceo número 3. Nos fueron probando el maestro Ibarra, después estuvo también el maestro Sergio González.

También estaba Monzón, que era el que pelaba un poco más de guitarra y eso y nos fue acomodando. Pero todo algo básico, cantando al unísono o de vez en cuando a tres voces.

Con los años uno va aprendiendo, se va profesionalizando. Hay nuevos arregladores, nuevos cantores. Hoy en día la mayoría son músicos. Entonces uno aprende y después con los años lo vas implementando, lo vas arreglando a tu mejor manera.

Vas modulando tu voz, vas cambiando. Ahora canto de segundo, obvio, me queda mucho más cómodo. Y por eso te digo, ahora son todos músicos, es mucho más fácil.

¿Qué rutina personal desarrollaste para sostener décadas arriba y abajo del escenario?

Y bueno, primero que nada te tiene que gustar. Es algo que me gustó desde chico y entonces por eso es que uno trabaja, va, viene. Cuando uno hace lo que le gusta es incansable.

Y sobre todo, lo principal es pregonar con el ejemplo. Si yo quiero que se haga tal cosa, lo hago primero para que los otros vean. Y siempre pregonar con el ejemplo y siempre desde el punto de vista de perfil bajo.

Porque yo estoy convencido de una cosa, que no nos vamos a llevar nada. Vinimos sin nada, no nos vamos a llevar nada. Nada más que los gratos recuerdos y los gratos momentos.

Por eso te digo, cuanto más desapercibido uno pasa, es mucho mejor. Y obvio que ha cambiado del 87 a la fecha, obvio que no son aquellos carnavales. Pero eso del perfil bajo es algo que no cambia con el tiempo.

Ingresaste a Falta la Papa en 1991 y hoy sos una de sus referencias, ¿se puede decir que esa es tu murga del corazón?

Sí, creo que es algo obvio, es la murga de mis amores. Me llevó Ramón Sosa en 1991 para el carnaval de invierno y me quedé. En ella conocí gente increíble, excelentes compañeros. Me acuerdo de cada uno de los que nos han acompañado en esta historia, a los cuales les doy las gracias infinitas por haberse puesto la camiseta de La Falta.

El carnaval salteño cambió en estética y ritmo. ¿Qué transformaciones notaste en la construcción de los espectáculos desde 1987 hasta hoy?

La verdad que ahora en todo sentido ha mejorado muchísimo. Hay nuevas técnicas, hay nuevos equipos, hay miles de cosas que antes no había, que lo hacen prácticamente como unas obras de teatro. Es impresionante lo que se hace, lo que se trabaja. Y bueno, creo que ha cambiado muchísimo y para bien.

Para las pibas y pibes que no las vieron, contanos alguna anécdota de Cantapueblo y Por la Nuestra.

Y las anécdotas de eso, la cantidad de tablados que había, la gente participaba y se movía. Todas las noches eran cuatro o cinco tablados. Yo me acuerdo que el primer año en Cantapueblo hicimos en ese carnaval 62 tablados.

Y después en el 90 y 91 salgo en Murga por la Nuestra. La verdad que también era infernal lo que se hacía, había tablados por todos lados. Muy buenos recuerdos. Sobre todo, haber salido con gente increíble de esas épocas.

¿Cómo ves este carnaval multigeneracional que reúne lo clásico con lo innovador en una sana rivalidad de 40 años?

Yo me acuerdo que había algunos años que era un clásico así. Y una rivalidad enorme entre la Punto y la Falta, pero creo que ahora cambió. La mayoría somos todos conocidos, todo señala que estamos en lo mismo.

Bueno, y este año ambas cumplen cumple 40 años. Y bueno, la idea era pegar la vuelta porque, en el caso de La Falta, habíamos salido en el 2019 por última vez. Después vino la pandemia y bueno, pasaron cosas que golpearon y dejaron heridas. Algunos compañeros que ya no están, lamentablemente se fueron a cantar la retirada antes.

¿Qué nos prepara La Papa para este año?

Este año teníamos que volver. Y se dio allá por mayo el arranque que nos juntamos con Darío y los gurises que iban a escribir, Joaquín Figueroa y el Nico Dalmao. Les tiré la idea de hacer la calesita, porque es algo que siempre vuelve, que todo gira.

Y bueno, gustó y pegó. Joaquín y Nicolás han hecho un repertorio increíble, que pasa volando. Está muy bien interpretado. Quedó redondito el espectáculo. Hay muy buenos cantores, muy buenos arregladores. A pesar de la juventud de los gurises, tienen unas condiciones tremendas. Esperemos que le guste a la gente.

¿Hay algo que no te pregunté que te hubiera gustado que te pregunte?

Y algo que no me preguntaste, bueno, que otra de mis pasiones es el Club Sportivo Progreso, donde me crié. Y bueno, esa es otra historia. También dejarle un saludo muy especial a mi familia que siempre me apoya en todo.

Pero lo que no puede faltar es que: ¡este domingo 15 hacemos la presentación de trajes y todo nuestro repertorio en el Club Ferrocarril! Ahí también va a haber una muestra de parte de nuestra historia. Los esperamos a todos ahí.

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