Lo más díficil, pero también lo más sabio

La lectura de los mensajes emitidos inmediatamente después de que las urnas confirmaran el resultado de la segunda vuelta electoral, es auspicioso.
Tanto Mujica, presidente electo, como los principales líderes de la oposición, Bordaberry y Lacalle, destacaron la normalidad del acto electoral y la transparencia con que se procesó el resultado de la voluntad electoral.
Pero al mismo tiempo dejaron claramente establecida la voluntad de dialogar, de acordar las líneas de políticas de Estado en los temas que interesan a todos.
Educación, seguridad, salud y energía, se hallan entre éstos.
Un rápido repaso a los principales puntos de ambos partidos, nos muestra que las preocupaciones son las mismas, quizás las lecturas en cuanto a las causas y consecuencias puedan ser diferentes, como también la  forma de encararlos para tratar de hallarles salida, pero en el fondo  las preocupaciones de todos los uruguayos son exactamente las mismas.
El desafío ahora es pasar del “voluntarismo” a las acciones concretas.
Es precisamente éste el escalón que faltó subir en el gobierno anterior, en que la oposición decidió no aceptar las condiciones que exigía el gobierno frentista de Tabaré Vázquez para asumir cargos que le correspondían, tanto en los entes y empresas públicas, como en otros organismos.
No buscamos culpables de la situación, porque en el fondo lo que revela esto es únicamente que los partidos no se pusieron de acuerdo a la hora de establecer los acuerdos que cimentaran esta participación.
Esta tiene que hacerse sin que nadie pierda su identidad, sus ideas y sobre todo tenga que “desalinearse del Partido que lo llevó a la función que habrá de ocupar”.
Seguramente la etapa que viene ahora, la de la negociación es la más difícil, pero también la que puede dar los mejores frutos, sabiendo que lo más sabio sería participar y aportar cada uno lo suyo.

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