Los británicos se metieron dentro de los 4 mejores del mundo

Inglaterra volvió a demostrar que posee el carácter y la jerarquía de un serio candidato al título. En un partido muy exigente, derrotó 2-1 a Noruega en el alargue y se clasificó a las semifinales del Mundial 2026 gracias a una actuación sobresaliente de Jude Bellingham, quien asumió el liderazgo del equipo en los momentos decisivos y convirtió los dos goles de la remontada.
El desarrollo del encuentro fue mucho más equilibrado de lo que refleja el resultado final. Noruega planteó un partido inteligente desde el punto de vista táctico, presionó con intensidad en la mitad de la cancha y buscó explotar la velocidad de sus atacantes cada vez que recuperó la pelota. Esa estrategia le permitió incomodar a Inglaterra durante gran parte del encuentro y ponerse en ventaja por intermedio de Andreas Schjelderup, que culminó una gran jugada colectiva.
Durante varios pasajes del partido, el conjunto escandinavo estuvo más cerca del segundo gol que Inglaterra del empate. El equipo de Thomas Tuchel monopolizó la posesión, pero le costó encontrar espacios entre las líneas defensivas noruegas y generar situaciones claras. Harry Kane fue bien controlado por los centrales rivales y las sociedades ofensivas inglesas aparecieron con muy poca continuidad.
Cuando Inglaterra atravesaba su momento de mayor incertidumbre volvió a surgir la figura de Jude Bellingham. El mediocampista mostró toda su personalidad para asumir la responsabilidad ofensiva, igualó el marcador antes del descanso y, ya en la prórroga, aprovechó un error del arquero Ørjan Nyland para convertir el gol que selló la clasificación inglesa.
Uno de los aspectos más destacados fue el trabajo defensivo de Inglaterra sobre Erling Haaland. El máximo referente ofensivo de Noruega fue controlado con eficacia durante todo el encuentro, prácticamente no dispuso de ocasiones claras y, además, vio cómo el VAR anulaba un gol por una infracción previa. Neutralizar al delantero fue una de las claves tácticas del equipo inglés.
Thomas Tuchel también acertó desde el banco de suplentes. Sus modificaciones le dieron mayor profundidad al ataque y la decisión de adelantar la posición de Bellingham terminó inclinando definitivamente el partido. Inglaterra no mostró su versión más vistosa, pero volvió a exhibir una virtud que caracteriza a los grandes candidatos: la capacidad de competir bajo presión, resistir los momentos adversos y resolver los partidos gracias a la calidad de sus principales figuras.
Un notable mundial de Noruega
Para Noruega termina un Mundial que quedará en la historia de su fútbol. Eliminó a Brasil en los octavos de final, alcanzó por primera vez los cuartos de final de una Copa del Mundo y estuvo muy cerca de dar otro golpe frente a una de las potencias del torneo. Con futbolistas como Haaland, Ødegaard y Schjelderup, el seleccionado escandinavo dejó la sensación de que su crecimiento es real y que será un rival de peso en los próximos grandes campeonatos.
Ingleses candidatos
Inglaterra, por su parte, ya está instalada entre las cuatro mejores selecciones del Mundial y afrontará las semifinales con la confianza de un equipo que, aun sin brillar, encuentra la manera de ganar. Esa capacidad para competir en los momentos límite la convierte en una de las máximas aspirantes a conquistar la Copa del Mundo.






