
Edil Pablo Williams
Coord. de bancada CORE
Partido Nacional
En los últimos años se ha hablado mucho de modernización, pero pocas veces se explica con claridad qué significa para la vida cotidiana de la gente. Para algunos, modernizar es sumar tecnología. Para otros, es un concepto abstracto que suena bien en discursos pero que no cambia demasiado. Sin embargo, para quienes trabajamos con tecnología y participamos del gobierno departamental, sabemos que la modernización no es un lujo ni una moda: es una obligación democrática. Es la forma de garantizar que la administración sea más transparente, más eficiente y más cercana.
En el interior esta necesidad se vuelve aún más evidente. Las distancias, la menor disponibilidad de recursos y la dependencia de servicios centralizados hacen que cada mejora en gestión tenga un impacto directo en la ciudadanía del departamento. Cuando un trámite se vuelve más simple, cuando la información está disponible sin intermediarios, cuando los procesos se ordenan y se documentan, no solo mejora la administración: mejora la vida de la gente.
Por eso es tan importante reconocer que este nuevo gobierno departamental ya comenzó a recorrer ese camino. La implementación de la nueva aplicación móvil de la Intendencia es un ejemplo concreto. No es solo una herramienta tecnológica: es una puerta de acceso más ágil, más clara y más transparente para iniciar y seguir trámites sin depender de horarios ni traslados. Es un avance que acerca la institución a la ciudadanía y que marca un cambio de época en la forma de gestionar.
Lo mismo ocurre en la Junta Departamental, donde se llevó adelante un convenio con AGESIC, y está en estudio la actualizar de la infraestructura de red, mejorar el equipamiento informático y ordenar procesos que hace años reclamaban ediles y funcionarios. No se trata de un detalle técnico: es una transformación profunda que permitirá trabajar con mayor seguridad, trazabilidad y eficiencia. Es una respuesta concreta a una demanda histórica de quienes sostienen el funcionamiento diario de la institución.
Modernizar no es solo digitalizar. Es ordenar, planificar, documentar, profesionalizar. Es asumir que la transparencia no se reclama: se construye con herramientas que permitan que cada paso quede registrado y sea accesible. Es entender que la ciudadanía tiene derecho a saber cómo se toman las decisiones y en qué se usan los recursos. Es aceptar que la improvisación ya no tiene lugar en instituciones que deben estar a la altura de las exigencias actuales.
Este proceso recién empieza, pero ya muestra una dirección clara: un gobierno departamental que apuesta a la modernización como forma de fortalecer la confianza pública. Una Intendencia que entiende que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio para servir mejor. Una Junta que avanza hacia estándares más altos de gestión y transparencia. Y un territorio que, por fin, empieza a ver que la modernización no es un discurso, sino una realidad que se construye paso a paso.
El desafío ahora es sostener este camino. Consolidar lo que se inició, profundizar lo que falta y seguir escuchando a quienes trabajan y a quienes usan los servicios públicos. Porque modernizar no es cambiar por cambiar: es mejorar para servir mejor. Y cuando las instituciones funcionan con claridad, eficiencia y transparencia, gana la ciudadanía. Y cuando gana la ciudadanía, gana la democracia.








