Es el mes de la mujer, pero como en esta trilogía de entrevistas, hay dos mujeres y un hombre, voy comenzar con Gary Etchegaray, un artista multifacético y proactivo. Mañana sigo con Maia Castro y el domingo concluimos con Angelina Díaz. Por eso sin más preámbulos; un corte una quebrada y comienza la entrevista.
Además de bailarín, sos compositor, ¿cómo conviven el creador de melodías y el intérprete de pasos dentro de una misma milonga?
Con orden y calma. El día tiene 24 horas y si uno se organiza puede aprovecharlo al máximo. Para mí componer es un trabajo más mental y la danza es algo más corporal, pero se complementan muy bien. Una cosa alimenta a la otra y me permite expresarme desde distintos lugares.
En tu faceta de autor, ¿qué temáticas o paisajes de Salto suelen aparecer con más fuerza en tus letras o composiciones musicales?
Muchos paisajes de Salto aparecen naturalmente: la plaza, el río, los atardeceres, las calles. Pero las temáticas de mis canciones son bastante variadas. He compuesto dentro de varios géneros: tango, milonga, murga, candombe, algo de jazz, algo de rock y también canción popular.
Hay canciones de amor, de tristeza, otras más narrativas donde cuento historias basadas en hechos reales, letras más murgueras o también más introspectivas.
No me gusta limitarme a un solo formato. Siempre estoy buscando distintas formas de expresar lo que siento. Mi objetivo es que el arte sea algo orgánico: no pensar demasiado, sino dejar que fluya.
Como comunicador, ¿qué estrategias utilizaste para que las instituciones públicas vieran en este proyecto un beneficio real para la convivencia ciudadana?
Primero hacer y después pedir. Creo que esa fue la clave. Cuando uno muestra resultados concretos, basados en hechos y no solo en ideas escritas en un papel, es más fácil que las instituciones entiendan el valor del proyecto.
Cuando ven que la gente participa, que el espacio público se llena de música y encuentro, ahí el argumento se vuelve mucho más sólido.
¿Cómo ves el panorama actual para los creadores de música en el Norte del país?
El panorama es complejo. Ser compositor hoy es un desafío grande en un mundo globalizado donde hay acceso casi ilimitado a música de todo el planeta. Muchas veces el público —hablando en términos generales— prefiere escuchar lo que ya conoce antes que darle lugar a nuevas propuestas.
También hay carencias en políticas públicas y el apoyo privado es casi inexistente. Muchas veces el compositor tiene que hacerlo todo: producir, gestionar, diseñar, difundir. Se puede hacer, pero cuesta mucho.
Siempre has defendido una visión social del arte, ¿qué cambios concretos has visto en las personas cuando el tango llega a sus barrios?
Lo primero que vemos es mucho interés. A la gente le llama la atención algo que es tan nuestro y eso me deja muy contento.
Pero también hay que decir que sostener este tipo de proyectos no es fácil. Hoy por hoy somos Angy y yo quienes llevamos adelante gran parte del trabajo y mantener viva una cultura que en realidad pertenece a todos implica mucho esfuerzo. Por eso los cambios reales llevan tiempo.
En tu rol de maestro de ceremonias, ¿cuál es el secreto para que alguien que nunca bailó se sienta parte del evento apenas llega a la plaza?
Primero cuidar la disposición del espacio y recibir a la gente con cordialidad, como anfitrión. También ayuda mucho el humor y la interacción con el público a través del micrófono.
Invitar a participar, ordenar un poco las dinámicas y generar confianza hace que las personas se animen. Muchas veces el público tiene miedo al ridículo, pero cuando ven que los primeros se animan, los demás empiezan a seguir.
Ahí también entran algunas estrategias de comunicación, algo de psicología social y bastante improvisación.
¿Tenés proyectos de composición musical o grabaciones en marcha que planees lanzar próximamente?
Sí, estoy pensando en presentar proyectos a algunos fondos como el FONAM o convocatorias del MEC. Pero para eso hay que prepararse bien y trabajar seriamente en las propuestas, porque requieren bastante dedicación.
Al elegir el repertorio para una noche en la calle, ¿qué lugar le das a las obras de compositores regionales contemporáneos?
Creo que es importante dar lugar también a compositores actuales y regionales, porque la cultura se mantiene viva cuando siguen apareciendo nuevas obras y nuevas voces. A veces me gusta compartir algún que otro tema de algún artista que me gusta. Pero tengo tantas canciones propias que prefiero optar por cantarlas y que la gente conozca mi música y mis creaciones artísticas.
¿Cuál ha sido el desafío creativo más grande al que te has enfrentado al intentar fusionar la gestión con la composición propia?
Uno de los mayores desafíos fue escribir y dirigir una obra musical donde participaron alrededor de 40 artistas en escena. Coordinar los ensayos, la gestión de recursos y todo el proceso creativo fue un trabajo enorme.
También recuerdo como un gran desafío el proceso cuando estuvimos trabajando en el Teatro Solís con Angy. Durante seis meses viajábamos todos los fines de semana a Montevideo para ensayar. Fue una verdadera odisea en términos de esfuerzo, tiempo y organización.
10 – Si pudieras invitar a un artista uruguayo de cualquier otra rama a colaborar en una de tus piezas musicales, ¿quién sería y qué mundo buscarían crear?
Sería un sueño poder trabajar con Jorge Drexler. Me gustaría crear una obra con una estética más surrealista y profunda, donde la música dialogue con ideas más conceptuales.
El sábado 7 de marzo Maia Castro presentará su show de tangos en el Teatro Larrañaga a las 20:30 y Gary estará junto a Angelina, para bailar unas milongas y sacarle viruta al piso.





