
El 7 de marzo, a las 20:30 horas, el Teatro Larrañaga recibe a Maia Castro. La producción está a cargo de Viceversa, la productora que Mayra Cánepa impulsa junto a Alejandra Fonseca.
La conversación comenzó con el objetivo de anunciar un espectáculo de mucha calidad, pero, como viejos conocidos, nos fuimos por las ramas y terminamos hablando de gestión cultural, carnaval, comunicación y profesionalización en el interior.
¿Qué es Viceversa y cómo surge la llegada de Maia Castro a Salto?
Viceversa es una productora que se inició el año pasado. La idea es traer eventos de calidad a Salto y, también, producir espectáculos a nivel local. El año pasado trajimos a Papina de Palma al Chalet de las Nubes y luego hicimos un concierto de mujeres de Salto que se llamó La naranja se pasea. La idea es que ese concierto se convierta en un ciclo.
Lo de Maia Castro surgió después de muchas gestiones y vueltas. Se logró concretar y el 7 de marzo va a estar en el Teatro Larrañaga. Las entradas ya están en venta por Red Tickets.
Una fecha muy cercana a un día muy importante para las mujeres, que es el 8M; ¿hay algún vínculo con eso?
Sí. Se enmarca dentro de la agenda del Mes de las Mujeres y tiene apoyo del gobierno departamental, además de empresas privadas. Pero es una producción de Viceversa.
¿Por qué difunden el show con tanta anticipación?
Porque existe una sensación repetida en Salto de que la gente no se entera de las cosas. Entonces desde Viceversa adoptamos la postura de avisar con mucho tiempo para que cada uno pueda organizarse. Digamos que difundir con anticipación es parte de una filosofía de trabajo.
¿Qué falta en la comunicación cultural en Salto?
Siento que falta sistematización. Los medios están, hay apertura, pero no hay un lugar centralizado donde la gente pueda acceder a toda la información cultural de manera ordenada. Mucha gente me dice que no se entera de las cosas. No es que no existan propuestas. Hay muchas personas impulsando actividades. Falta organizar la información.
Entonces divulguemos: contame del espectáculo
Es el 7 de marzo, a las 20:30 horas en el Teatro Larrañaga. Maia viene acompañada por dos guitarristas de Montevideo. El repertorio pasa por el tango, el folclore y, también, por temas propios. Es un espectáculo que recorre distintos climas y registros, no se encierra en un solo género. La escenografía es de Walter Martínez.
¿Y cuánto cuestan las entradas?
Hay distintos precios. La platea cuesta 660 pesos. La tertulia, 400. Los palcos, 300. Y arriba, 200 pesos. Creemos que son precios accesibles dentro de todo.
¿Por qué eligieron vender por ticketera?
Es la primera vez que usamos ese sistema. Antes vendíamos por transferencia a cuentas personales, lo que resultaba bastante engorroso. En un teatro, con mayor capacidad de público, necesitábamos otra formalidad. Queremos profesionalizar al máximo todo lo que hacemos.
Hay varias ticketeras. Red Tickets es la que tiene la comisión más baja y además el público ya está acostumbrado a usarla. Le da otra estructura al evento.
¿Te puedo preguntar de AGADU que siempre es un tema controversial?
AGADU se lleva el 10%, como siempre. En realidad, no es que se lo lleva, me expresé mal, al principio me costaba entenderlo. Después, con el tiempo y haciendo cosas, fui viendo los puntos positivos. Para un proyecto audiovisual que gané el año pasado era obligatorio ser socia y me asocié. Eso me permitió también acceder a otros servicios y vivir la experiencia de tener beneficios.
Obviamente que siempre hay matices que se pueden mejorar. Me parece que falta más claridad en la comunicación hacia el interior y capacitación, todo está muy pensado para Montevideo. En el interior, muchas veces, el problema es no saber usar la herramienta.
¿Qué cambió en AGADU en los últimos años?
Antes hacerse socia tenía un costo importante. Hoy no tiene costo. Yo registré una obra audiovisual y con eso me hice socia pagando 60 pesos. Eso cambió.
También existen beneficios como el parque de vacaciones en Atlantida, con cabañas equipadas, yo fui con unos amigos y estuvo buenísimo. Depende de la categoría del socio y la disponibilidad. Son cosas que uno descubre cuando empieza a formar parte.
Te cambio de tema. ¿Qué lectura hacés del carnaval actual desde tu lugar de productora?
Este año no pude estar porque recién volví de licencia y estoy retomando todo. El año pasado vi un crecimiento en la producción, en los trajes, en la presentación general de los grupos. Capaz faltaba organización en el desfile como desfile, pero vi progreso.
En cuanto a lo que se habló de censura y estafas, lo leí por arriba. Me pareció una situación complicada. Cuando se habla de controlar lo que un medio puede o no decir, ahí entramos en un terreno complejo. El medio está para informar y dar su visión.
¿Qué opinás sobre el comunicado que pedía evitar burlas sobre los cuerpos?
Leí algo en ese sentido y ahí me pareció atendible. Yo de chica fui espectadora y escuché comentarios burlescos hacia personas con discapacidad, hacia personas gordas, flacas, niños. Eso me generaba incomodidad.
El carnaval es la fiesta popular por excelencia. Es gente saliendo a mostrar lo que logró hacer. Puede gustarte o no, pero la burla sobre el cuerpo ajeno me parece poco sana.
¿Hay un problema de gestión en el crecimiento del carnaval?
Cuando algo crece, necesita técnica. El gestor cultural tiene que confiar en los demás, porque siempre llega un momento en que hay que cerrar los ojos y saltar al vacío. El problema es cuando se confía en demasía.
Siempre hay un rango de incertidumbre. Aunque tengas todo bajo control, algo se puede escapar. En mi caso concreto, tenía apalabrados cuatro pasajes para el show de Maia y ahora tengo dos. Tengo que resolver cómo consigo los otros dos. Esa es la gestión real: moverse, insistir, buscar alianzas.
¿Cómo sostenés económicamente los proyectos?
Después de muchos años de golpear puertas, aprendí a elegir con quién hablar. Investigo el perfil de las empresas antes de acercarme. Busco alianzas que tengan coherencia. Hoy no me hago rica con esto, pero, por lo menos, los proyectos no me dan pérdida. Eso ya es un logro.
¿Qué representa Viceversa en tu recorrido?
Es una etapa más segura después de muchos tropiezos. Antes tuve Septentrion, que fue una experiencia muy importante, que vos conociste, con espacio físico propio, pero económicamente muy compleja. Con Viceversa siento que camino con mayor estabilidad.
Mi socia, Alejandra Fonseca, se encarga de la parte administrativa. Tengo plena confianza en ella. Eso es fundamental. El nombre viene de un poema de Benedetti.
Tengo miedo de verte, / necesidad de verte, / esperanza de verte, desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte, / preocupación de hallarte, / certidumbre de hallarte, / pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte, / alegría de oírte, / buena suerte de oírte / y temores de oírte.
O sea, / resumiendo / estoy jodido / y radiante.
Quizá más lo primero / que lo segundo / y también / viceversa.
Ya lo habíamos usado en un biblio café que abrimos antes. El proyecto cerró, pero el nombre quedó. Después, cuando surgió esta nueva etapa, supimos que tenía que llamarse así.
El 7 de marzo, a las 20:30, Maia Castro llega al Teatro Larrañaga. Las entradas están disponibles por Red Tickets. La invitación está hecha con anticipación para que se programen. Todo está preparado al detalle para que sea una noche de mucho arte y gestión… y VICEVERSA.





