Con 18 muertes en 2025, Salto refuerza Mayo Amarillo con acciones para prevenir siniestros de tránsito y promover un cambio cultural.
Mayo Amarillo: Con 18 muertes en 2025, Salto refuerza el llamado a la prevención vial

En el marco de una nueva edición de Mayo Amarillo, la referente en seguridad vial Andrea Cardozo destacó la urgencia de instalar en la agenda pública la problemática de los siniestros de tránsito, una realidad que en Uruguay continúa en niveles preocupantes y que, según subrayó, requiere compromiso sostenido de toda la sociedad.
Cardozo integra la Mesa Interinstitucional de Tránsito y la Unidad Local de Seguridad Vial (ULOSEP), espacios que desde hace más de una década trabajan de forma honoraria en la prevención, concientización y educación vial. “Nuestro objetivo es claro: evitar que los siniestros sigan siendo vistos como algo natural cuando en realidad son hechos prevenibles”, afirmó.
INDICADORES
A nivel nacional, las cifras reflejan la magnitud del problema. Durante el último año se registraron 471 fallecidos por siniestros de tránsito y más de 28.000 lesionados. “Detrás de cada número hay una persona y una familia atravesada por el dolor. No podemos normalizar esto”. Incluso advirtió que la tasa de mortalidad por siniestralidad vial supera a la de homicidios, lo que evidencia la dimensión de la problemática.
Además del impacto humano, Cardozo señaló las consecuencias económicas que implican estos hechos para el país. Los costos en atención médica, internaciones y rehabilitación representan una carga significativa para el sistema de salud. “Un solo día en CTI puede costar miles de dólares. Es un gasto enorme que podría destinarse a otras áreas si lográramos reducir los siniestros”, explicó.
MAYO AMARILLO
El movimiento Mayo Amarillo, que nació en Brasil y se extendió a nivel mundial, busca precisamente generar conciencia durante todo el mes de mayo, instalando el tema en la opinión pública. En Uruguay, la iniciativa fue impulsada por el ámbito médico y adoptada por organismos de seguridad vial, consolidándose como una herramienta clave para la sensibilización.
En ese sentido, Cardozo enfatizó la importancia de cambiar la forma en que se concibe el tránsito. “No hablamos de accidentes, hablamos de siniestros, porque en la mayoría de los casos hay responsabilidad humana. Más del 90% se vincula a errores evitables”, explicó. Entre los factores más comunes mencionó la distracción, el exceso de velocidad y el uso del celular al conducir.
Uno de los ejes centrales del trabajo en seguridad vial es la protección de los usuarios vulnerables: peatones, ciclistas y motociclistas. “Son quienes más expuestos están y muchas veces los más olvidados en el diseño de las ciudades”, señaló. En ese marco, insistió en la necesidad de invertir en infraestructura segura, con calles en buen estado y espacios adecuados para todos los modos de movilidad.
Cardozo también hizo hincapié en la dimensión cultural del problema. “En el tránsito se reflejan valores. La empatía, el respeto y la solidaridad son fundamentales. No alcanza con normas si no cambiamos la conducta”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó prácticas como darse a la fuga tras un siniestro, una conducta que agrava las consecuencias y vulnera principios básicos de convivencia.
ACTIVIDADES
El cronograma de actividades de Mayo Amarillo incluye charlas, intervenciones urbanas, acciones educativas en centros de enseñanza y una bicicleteada como cierre del mes. Estas iniciativas buscan involucrar a distintos actores sociales, desde estudiantes hasta trabajadores, con el objetivo de generar un cambio real y sostenido.
“El mensaje de este año es claro: en el tránsito, ver al otro es salvar vidas”, señaló Cardozo, apelando a una toma de conciencia colectiva. Para la referente, la clave está en comprender que todos, en algún momento, somos usuarios de la vía pública y que la seguridad vial es una responsabilidad compartida que no admite indiferencia.
EDUCACIÓN
Cardozo remarcó el rol clave de la educación desde edades tempranas. “La formación en seguridad vial debe comenzar en la infancia, en las escuelas y en el hogar. Es ahí donde se construyen hábitos que luego se trasladan a la vida adulta”, indicó. En este sentido, valoró las instancias de trabajo con niños y adolescentes, quienes muchas veces se convierten en agentes multiplicadores del mensaje dentro de sus propias familias.
Asimismo, subrayó la importancia de la fiscalización y el cumplimiento de las normativas vigentes. “Las leyes existen, pero deben aplicarse de manera efectiva. El control es una herramienta fundamental para corregir conductas de riesgo”, sostuvo. No obstante, insistió en que el cambio profundo no depende únicamente de sanciones, sino de una transformación cultural sostenida en el tiempo.
Finalmente, Cardozo hizo un llamado a la responsabilidad individual y colectiva. “Cada decisión que tomamos en el tránsito tiene consecuencias. Respetar las normas, estar atentos y cuidar al otro puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, concluyó, reafirmando el espíritu de Mayo Amarillo como un movimiento que busca, por sobre todas las cosas, salvar vidas.




