Feliz carnaval queridos lectores, mi nombre es Mariana Bottaro y mucha gente me dice Mari, soy parte de Murga La Miguelona de la ciudad de Salto y este año hemos querido vivir el gran desafío de salir en carnaval como murga mayor a pesar de ser una murga joven y seguir manteniendo (por suerte) ese espíritu en nuestro repertorio.
Este año me ha tocado salir como directora escénica, es la primera vez que salgo en una murga desde arriba, a vivir las tablas y gozar la escena. Estoy muy contenta con el proceso que hicimos y por eso me siento muy halagada de compartirlo con ustedes.

1 – ¿Cómo nace la idea estética del espectáculo de este año? ¿Hubo una imagen inicial, una escena disparadora o un concepto que ordenara todo lo demás?
La idea tuvo varias etapas de maduración como la conformación de la murga misma, en un primer momento, incluso antes de que me sumara a los ensayos, se tenía como premisa la intención de hablar sobre las apariencias.
Esto fue mutando en el transcurso de los ensayos hasta que uno de nuestros compañeros, Jonha, propuso llamarle al espectáculo ¿Qué Marcelo?, por el conocido chiste de “¿qué Marcelo? agachate y conocelo”, y de esta forma tener el puntapié para hablar sobre las actitudes que nos incomodan, que nos dañan o dañan los entornos.
De esta manera, cada vez que alguien hacía o decía algo que estaba fuera de lugar, internamente dentro de la murga le decíamos “ah! te pusiste re Marcelo”.
Así fue madurando el espectáculo, entre chistes y disparadores que colectivamente fue proponiendo la murga. El proceso de escribir los cuplé también fue similar, tomamos por ejemplo una noticia, analizamos la problemática implícita y decidimos escribirla para un cuplé con humor pero con un mensaje contundente como es el caso del cuplé de las carpas.
2 – ¿Buscan causar un impacto en el espectador como emoción, reflexión, incomodidad, belleza, identificación o simplemente dejan que eso suceda espontáneamente?
Creo que la búsqueda en primer lugar fue tener un repertorio que nos identifique, que lo sintamos propio y sobre todo que nos guste hacerlo, que nos divierta y nos llegue a quienes lo estamos cantando.
A partir de eso, confiamos en que lo que nos pase arriba del escenario se transmita al público. Hablamos muchísimo de apropiarnos de lo que creamos para defender y disfrutar del repertorio al máximo para generar una identidad propia y que sea desde ahí que el público se involucre con lo que nosotros hacemos.
3 – ¿Cómo viviste la dirección escénica? ¿Qué desafíos te planteó?
Fue un proceso breve porque en un principio me había sumado al coro de los sobreprimos y estuve un par de meses cantando antes de proponerle a la murga si estaban de acuerdo en que probara ser la directora porque faltaban pocos meses para el parque y estábamos sin director.
Recuerdo la primer peña que fui como directora, había ensayado sólo una vez y no tenía idea de qué era lo que tenía que hacer. La pasé horrible ja ja, pero después, con el transcurso de los ensayos que comenzaron a ser diarios y de 3 o 4 horas le fui agarrando la mano, comencé a soltarme más, a buscarle una impronta propia y sobre todo comencé a disfrutar del rol.
Fue un enorme desafío, comprendí que es una responsabilidad inmensa y que me encantaría formarme y tomar talleres de dirección escénica.
4 – La Miguelona tiene una impronta cooperativa. ¿Cómo se toman las decisiones artísticas? ¿Hay una línea clara de dirección o se construye por consenso?
Si bien apuntamos a lo cooperativo, en cuanto a lo artístico hubo un criterio que se manejó dentro del grupo de letristas y que no se presentó a la murga hasta tener casi todo el material pronto.
Luego sí se lo compartió a la murga y se aceptaron sugerencia pero bajo una línea clara en cuánto a lo estético. Lo mismo sucedió con el diseño de los trajes y la confección de los mismos, si bien cada murguero participó de la confección de su traje, tuvo que seguir una paleta de colores ya estipulada por quien hizo el diseño de trajes que fue uno de los otros letristas.

5 – ¿Sentís que el cooperativismo simplifica la producción de un espectáculo o la vuelve más compleja?
En nuestro caso, fuimos cuatro letristas, Gary, Esteban, Jonha y yo. Con Jonha y Esteban nos juntamos a escribir juntos, y todo lo que escribimos lo fuimos creando en conjunto. En nosotros funcionó, pero creo que funcionó porque éramos tres, no sé si sería igual si fuéramos más porque ahí los consensos se volverían más complejos.
6 – ¿En qué aspectos sentís que el espectáculo 2026 asume riesgos?
Asume el riesgo de caer muy bien o de caer muy mal. Una de las cosas que nos tenían más ansiosos era ver la respuesta del público al momento de ver nuestro espectáculo.
Nos parece que no es un espectáculo convencional y sabíamos que corríamos el riesgo de que no se entienda por qué se llama ¿qué marcelo? y que la gente se quedara, únicamente, con lo que conoce sobre el chiste y no entendiera el trasfondo que quisimos dar a través del chiste. Pero por suerte se entendió el mensaje.
7 – ¿Qué referencias artísticas te atraviesan como directora? ¿Te nutrís del teatro, la danza u otras murgas?
En primer lugar cuento con una herramienta pulida y trabajada de muchos años que es la danza, tengo una formación de danza contemporánea de la Escuela Nacional de Danza del Sodre, además de eso he incursionado un poco en el teatro tomando talleres.
Una de las cosas que más hice en este período fue observar, me detuve a observar a cada compañero director de las otras murgas, al detalle. Observé los movimientos, la forma de pararse, el movimiento de las manos, la expresión de la cara. Todo, como si fuera un escáner y, de esa forma, fui moldeando mi propia performance en escena.
8 – ¿Hay algo que conscientemente decidiste evitar en esta propuesta?
Evitamos que viniera gente de afuera a modificar lo que teníamos creado. Sí aceptamos sugerencias, escuchamos las críticas constructivas y demás, pero evitamos el manoseo.

9 – ¿Te interesa dialogar con el carnaval montevideano o la búsqueda va por otro camino?
Me interesa la profesionalización de la murga y que el trabajo de hacer murga sea reconocido como trabajo. Pero la búsqueda artística no intenta parecerse a ninguna murga, de ningún lugar del país, sino seguir fortaleciendo la identidad propia.
Admiro el nivel de las murgas de Montevideo y deseo que las murgas de acá sobre todo, tengan un poco más de recursos económicos para comenzar a dialogar. Porque claramente estamos en desventaja económica y aún así salimos en Carnaval y lo damos todo aunque no cobremos un peso.
10 – ¿Cómo imaginás la evolución del grupo en los próximos años? ¿Existe una proyección?
Sí, es una murga que se piensa a largo plazo, que se proyecta a seguir profesionalizando su trabajo y también a promover el surgimiento de otras murgas jóvenes para que vuelva a surgir el movimiento murga joven en la ciudad.





