María Alvez: artesanía en lana con identidad y tradición

María Alvez impulsa un emprendimiento familiar de tejidos en lana, combinando tradición, diseño y producción artesanal en Paysandú.

Un oficio que nace de la tradición

En el marco de la Semana de la Cerveza de Paysandú, la artesana María Alves comparte su trabajo en tejidos de lana, un emprendimiento que lleva adelante desde hace ocho años.

Su historia comienza con una herencia familiar: “Mi abuela tejía en dos agujas y fue quien me enseñó”, recuerda.

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Un proceso artesanal completo

El trabajo de María abarca distintas etapas del proceso textil. Junto a su hijo, Nicolás Rey, desarrollan parte del hilado con rueca, además del teñido en algunos casos.

Sin embargo, debido al tiempo que demanda la producción artesanal, también se apoyan en otros artesanos locales para completar el proceso.

“Nos vamos manejando entre hacer todo desde cero o trabajar con lana ya procesada”, explica.

Diseños únicos y hechos a mano

Entre sus productos se destacan:

  • Ponchos y ponchitos para niños
  • Chalecos y saquitos
  • Pashminas y ruanas
  • Prendas tejidas en telar y con técnicas tradicionales como la horquilla

Cada pieza es única: “No se repite ningún modelo”, asegura, destacando el valor diferencial de lo artesanal.

Lana para todo el año

Aunque suele asociarse al invierno, María subraya las propiedades de la lana como material térmico adaptable a distintas estaciones.

“La lana regula la temperatura, no es solo para el frío”, señala, desmitificando una idea común entre los consumidores.

Un emprendimiento que crece

A pesar de las altas temperaturas durante la feria, las ventas acompañan. Visitantes de distintas partes del país, incluso de Montevideo, se acercan a su puesto y valoran la calidad de las prendas.

Además, María ha participado en eventos como la Rural del Prado y encuentros vinculados a la lana, consolidando su presencia en el circuito artesanal.

Desafíos y proyección

El crecimiento también implica desafíos, especialmente en términos logísticos y económicos.

Participar en ferias y encuentros fuera del departamento requiere inversión en traslado, alojamiento y organización, algo que muchas veces recae directamente en los propios artesanos.

Aun así, María proyecta seguir expandiéndose y aspira a participar en nuevos encuentros internacionales.

Pasión que trasciende el trabajo

Más allá del aspecto comercial, hay algo que define su emprendimiento: la pasión.

“Uno lo disfruta igual… realmente es feliz haciendo esto”, afirma.

Esa combinación de tradición, dedicación y amor por el oficio convierte a su trabajo en mucho más que un producto: es una expresión viva de cultura y comunidad.

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