Marcela Da Col explicó los ejes del 4.º Congreso Nacional de Educación y reclamó una estrategia educativa de largo plazo para Uruguay.
Hacia el 4to Congreso Nacional de Educación
“La educación tiene que ser una política de Estado, con una mirada de largo plazo y no limitada a la agenda de un gobierno.”
Entre noviembre y diciembre se realizará el 4to Congreso Nacional de Educación en Montevideo. Allí se votarán de manera definitiva propuestas emanadas desde las asambleas territoriales del país.
Convocamos hoy a EL PUEBLO a la Profa. Marcela Da Col, anterior presidenta de Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (FENAPES), para que nos pueda informar al respecto.
¿Cuál es objetivo del Congreso y por dónde van sus temas centrales?
La Ley General de Educación, 18.437, establece en su artículo 44 y 45 la conformación de esta instancia, que es una convocatoria masiva a toda la población uruguaya a poder conocer, analizar, discutir y aportar en relación a la educación en el Uruguay. Como Plenario fuimos invitados, como una de las tantas organizaciones sociales, a acercarnos y promover el Congreso Nacional de Educación, y también alentar a la creación de las Asambleas Territoriales.
En el periodo anterior de gobierno no se convocó al Congreso. Esta es la cuarta ocasión, debería ser la quinta, si conforme a la ley, el gobierno lo hubiere convocado. Ahora una vez más se abre la posibilidad de consulta popular ante los temas de la educación.
Hay cuatro ejes propuestos: educación como derecho humano fundamental, educación y participación ciudadana, trayectorias educativas y el cuarto eje, inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, y mundo del trabajo.
Existe un documento base realizado por el MEC, en colaboración con la Facultad de Humanidades. Hay un documento de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza al Uruguay (CSEU), hay un documento también del Ministerio de Defensa, y hay un documento de uno de los partidos políticos, que también ya ha propuesto temas allí. Pero está abierto a que otras organizaciones pueden también aporten y enriquezcan los temas.
Las Asambleas Territoriales son la base del Congreso Nacional de Educación. Son autoconvocadas; cualquier grupo u organización de personas, con un número mínimo de 15 en el interior, excepto Montevideo, ya sea capital departamental, o ya sea pueblo puede convocarla.
En gub.uy hay un espacio destinado al Congreso, allí se ingresa y se establece qué día se quiere realizar la asamblea, a qué hora y en qué lugar. Allí lo que hace la Comisión Organizadora es recibir ese interés de los ciudadanos y envian a un vedor, quien va a ser la persona que los orientará con las partes formales que requiere la asamblea.
Pueden participar niños a partir de los 12 años, lo que no pueden es tener un voto vinculante. Producto de esa asamblea sale un acta labrada con sus conclusiones. Estas asambleas votan a un delegado titular y a un delegado suplente para participar del Congreso Nacional.
A partir de los 16 años ya se puede tener voz y voto, y ser elegidos como delegados al Congreso Nacional. Esta es realmente una base muy rica y una oportunidad donde un club barrial, una organización civil, un gremio estudiantil, un sindicato, una comisión vecinal, una cooperativa de viviendas, pueden nuclearse y hablar de educación, tratar estos temas.
¿Puedes contarnos cuál es tu mirada sobre la educación hoy en Uruguay?
Bien, sí, es una pregunta compleja y que requiere una respuesta muy vasta y con distintas miradas. Si hay una virtud del Congreso Nacional de Educación, es que nos pone a dialogar a los docentes con los demás actores institucionales. De repente están en la línea de derechos humanos, en la línea de aportar diferentes visiones sobre género, sobre salud. Es la oportunidad de colocar en este encuentro cuáles son esas preocupaciones que se tienen sobre la educación.
Como docentes reivindicamos que se tome en cuenta nuestra voz, sobre todo cuando de parte de las autoridades las voces escuchadas han sido de técnicos foráneos. Uruguay tiene una vasta y rica pedagogía, consultada por otros países en materia de educación. Nosotros somos profesionales de la educación; más allá de los Centros de Formación Regionales de Profesores, de los Centros de Magisterio, también hay formación terciaria, universitaria, que profundiza en temas de la educación. Por tanto hay un cúmulo importante de conocimiento técnico, a los cuales se puede recurrir y se puede intercambiar y para nosotros se vuelve más rica la discusión cuando justamente podemos estar en instancias de intercambio genuino con los demás actores institucionales.
Entendemos que la educación tiene que ser una política de Estado, si volvemos a la ley, dice que el Congreso es asesor y consultivo. A nosotros nos parece bien importante dejar allí en negro sobre blanco cuáles son esas orientaciones o esos principios rectores que nosotros queremos robustecer. Entendemos que hay una agenda de derechos humanos que hay que profundizar, que hay además toda una cuestión que hace a la inclusión que también debe ser tenida en cuenta.
En tanto trabajadores queremos colocar sobre la mesa también, si es que queremos que Uruguay realmente avance en la modificación de su matriz productiva, y si queremos hacer que, realmente Uruguay sea un país que pueda aportar con otras formas de producción, qué tipo de educación técnica y profesional se requiere y sería necesaria para un país con una mirada política de estado larga de 20-30 años. Porque no es sólo la educación, es qué país queremos, y en función de que país que queremos es qué educación necesitamos para ese país.
Por sentido común se acota al docente al espacio de clase, pero los docentes también investigan, producen conocimiento.
Todo el cuerpo docente participamos de lo que se llaman las Asambleas Técnico – Docentes, las ATD. Ese día en Uruguay se suspende el día de clase, pero es un día de trabajo para nosotros, donde desde las Mesas Permanentes y desde la Administración de cada uno de nuestros subsistemas se nos consulta sobre algunos temas que hacen a la educación. Estas ATD existen por ley, y es un órgano asesor y consultivo de cada uno de los consejos. Allí hay un cúmulo importante de aportes que tiene que ver con lo estrictamente técnico y pedagógico en el relacionamiento de esa tríada docente-conocimiento estudiante.
En este sentido, para este congreso, la CSEU elaboró un documento que aportamos y que está a disposición, colgado en las páginas oficiales, como un elemento de cuáles son las propuestas que hacemos hacia el sistema educativo uruguayo. Una defensa de lo que es la educación pública estatal, una defensa también de lo que es la autonomía y el co-gobierno que alguna vez tuvimos, y que luego en épocas de la dictadura cesó y que nunca más nos fue restituida.
Esos devenires que tenemos con los cambios políticos gobierno a gobierno no son los más adecuados cuando pensamos en la trayectoria educativa de un estudiante. ¿Cuál es nuestra trayectoria educativa? Es justamente la educación que recibimos desde el momento de nacer y Uruguay tiene, aparte, una estimulación y una inclusión muy temprana de las niñeces en el sistema formal educativo. Podemos pensar que en los CAIF ingresan con menos de dos años, pero desde ahí para toda la vida, porque para Uruguay la educación es un derecho humano fundamental, y como tal nosotros tenemos el derecho a lo largo de toda nuestra vida de poder cursar y de poder participar del sistema educativo en cualquiera de sus formas.
Entonces dicho esto es bien importante que tengamos esa trayectoria con una mirada estratégica y no que el estudiante esté siempre rehen de un proceso que se interrumpe y que se le cambia la reglamentación, los programas y el modo de evaluar.
Estamos en un momento de rendición de cuentas, la línea presupuestal es importante porque si pensamos en un proyecto pero no pensamos cuáles son los recursos económicos que se necesitan para sustentar ese proyecto, el proyecto está destinado a la muerte.







