
Así pasó;
Estadio; Club San Carlos
Publico; 1800 personas
Árbitro; Cristian Bouvier (Colonia). Regular
Maldonado (1); Juan Llado, Camilo Miraglia, Damián Muñiz, Pablo Polenta, Martín Manasi, Santiago Pérez, Axel Ripa, Rodrigo Tabares, Rodrigo Pérez, Andrés Santos, Matías Tavares.
Director técnico: Pablo Aníbal de León.
Salto (1); Nicolás Sánchez, Junior Rodríguez, Ignacio Bueno, Richard Rodríguez, Juan de los Santos, Matías Batista, Facundo Moreira, Alan Aranda, Javier Vargas, Agustín Álvarez da Silva, Nicolás Arbiza.
DT; Rony Guzmán Costa
ingresaron; Luciano Araujo, Javier Gómez, Agustín Custodio.
Goles; PT ’46 Nicolás Arbiza (S). ST 28′ Matías Taváres (M)
Expulsados; PT; Juan De los Santos (S) ST; Facundo Moreira (S).
Empate y Copa para los Fernandinos
Salto encontró el gol a los 45′ minutos del primer tiempo, cuando Nicolás Arbiza logró quebrar el cero y poner el 1 a 0, desatando la ilusión. Sin embargo, la expulsión de Juan de los Santos marcó un antes y un después en el desarrollo del encuentro, obligando a Rony Guzmán Costa a replantear el partido con un esquema mucho más ofensivo, en busca de vulnerar las líneas de Maldonado.
En un estadio con más de 1.800 personas, el equipo salteño se plantó con decisión desde el inicio, consciente de que debía asumir el protagonismo. Así lo interpretó su entrenador, que apostó desde el minuto cero a un planteo agresivo. Pero, una vez más, la indisciplina terminó jugando en contra. La roja a De los Santos condicionó el trámite, aunque antes del descanso Salto consiguió ponerse en ventaja, alimentando la esperanza.
También es cierto que, en el partido de ida en Salto, una expulsión y un penal habían dejado la serie cuesta arriba. Un empate en aquel encuentro probablemente habría cambiado el panorama. Pero con el diario del lunes, la historia ya está escrita.
Buen rendimiento en el primer tiempo, excepto la expulsión.
El primer tiempo en San Carlos fue destacado para Salto, con un rendimiento que cosechó elogios por su actitud y por la inteligencia con la que afrontó el juego, más allá de la jugada desafortunada y fuera de contexto de De los Santos. Esos 45 minutos parecían marcar el rumbo, pero el complemento terminaría trayendo un desenlace que nadie en filas salteñas hubiese querido vivir.
Segundo tiempo y segunda expulsión.
El segundo tiempo comenzaba con la ilusión intacta para el equipo naranjero, que pese a estar con un hombre de menos, intentaba sostener la ventaja e incluso animarse a ir por más. Sin embargo, el panorama se tornó aún más complejo con una nueva jugada desafortunada: tras la revisión en el VAR, el árbitro coloniense decidió la expulsión de Facundo Moreira, dejando a Salto con nueve jugadores en cancha.
A partir de allí, el esfuerzo del conjunto salteño fue enorme. Con dos hombres menos, logró mantener un equilibrio defensivo destacable, cerrando espacios y evitando que los atacantes de Maldonado generaran peligro claro sobre el arco de Nicolás Sánchez. Todo indicaba que el 1 a 0 podía sostenerse y que el partido se encaminaba hacia el alargue.
Pero el desgaste físico comenzó a pasar factura. Maldonado, consciente de la superioridad numérica, empezó a encontrar espacios y a inclinar la cancha. Así llegó el empate por intermedio de Matías Taváres, en una jugada que generó una fuerte polémica: desde el banco de Salto se reclamó una clara falta previa sobre Aranda que el árbitro decidió no sancionar.
Ese gol cambió definitivamente el trámite. Maldonado creció en confianza, aparecieron futbolistas que hasta ese momento habían tenido escasa participación, y el equipo local comenzó a generar nuevas situaciones de peligro. Finalmente, el tanto de Taváres no solo significó el 1 a 1 en el partido, sino también el 2 a 1 en el global, resultado que le terminó dando el título al conjunto fernandino después de 20 años.
Para Nicolás Sánchez, que había tenido una actuación sólida durante gran parte del encuentro, poco pudo hacer en esa jugada determinante. Así, en un contexto adverso y cargado de polémica, Salto vio escaparse una final que había sabido sostener durante buena parte del partido, incluso en inferioridad numérica.
Justos Campeones
¿Maldonado puede considerarse un justo campeón?, claro que sí. La clave estuvo en algo que en finales pesa tanto como el juego mismo: la disciplina. Mientras Maldonado sostuvo el orden y supo aprovechar cada circunstancia, Salto terminó condicionado por errores propios que, en este tipo de partidos, se pagan caro.
El peso de un penal y una expulsión en Salto.
La jugada de Nicolás Cáceres en el Estadio Ernesto Dickinson fue un punto de quiebre: una acción innecesaria en el minuto 88 que derivó en penal y expulsión, y que terminó siendo determinante en la serie. A eso se sumaron las expulsiones posteriores, como la de Juan de los Santos y luego la de Moreira, que dejaron a Salto con nueve jugadores en una final, un escenario prácticamente imposible de sostener ante un rival que no perdonó.
Ese 1 a 0 en Salto terminó pesando más de lo esperado, y en la revancha, en San Carlos, el equipo local hizo valer no solo la localía, sino también su solidez emocional y táctica. Supo empatar, manejar los tiempos y cerrar la serie con autoridad en los 90 minutos, coronando así una campaña muy consistente.
El Estadio más cuestionado de la Copa de Selecciones
Lo del estadio también es un punto atendible: las condiciones y la organización influyen, y es válido marcar cuando no están a la altura, tanto para jugadores como para quienes trabajan o asisten. Pero incluso con ese contexto, Maldonado fue superior en lo que podía controlar: orden, eficacia y cabeza fría en los momentos decisivos.
En definitiva, más allá de las polémicas o las condiciones externas, el título se explica sobre todo por eso: Maldonado cometió menos errores y aprovechó mejor las oportunidades. Y en una final, eso suele ser la diferencia entre el campeón y el ocasional adversario.




