Mae lemanjá: fe, cultura y espiritualidad a orillas del río

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La celebración del 2 de febrero convoca a creyentes y vecinos en un rito que cruza espiritualidad, historia afrodescendiente y expresiones culturales como el candombe.

Cada 2 de febrero, las costas del Uruguay se transforman en un espacio de encuentro, fe y expresión cultural para rendir homenaje a Mae Iemanjá, una de las figuras más representativas de las religiones de matriz africana. Lejos de ser únicamente una manifestación religiosa, esta celebración se ha consolidado con el paso de los años como un acontecimiento profundamente arraigado en la identidad cultural, la memoria afrodescendiente y la espiritualidad colectiva, convocando tanto a creyentes como a personas que, desde el respeto y la curiosidad, se acercan a conocer y compartir esta tradición.

En Salto, la celebración adquiere un significado especial. No solo por contar con uno de los pocos monumentos dedicados a Iemanjá en el país, ubicado en Playa Las Cavas, sino también porque el 2 de febrero fue declarado de interés departamental, reconociendo su valor cultural, social y simbólico para la comunidad. Año a año, la convocatoria crece, reflejando un proceso de mayor visibilización, apertura y diálogo entre distintas expresiones de fe y la sociedad en su conjunto.

En este marco, entrevistamos a Pai Brahian de Oxum y a Pai Jorge de Ogum, referentes de la religión afro-umbandista en Salto, quienes compartieron una profunda reflexión sobre el origen de la celebración de Iemanjá, su llegada a América desde África junto a los pueblos esclavizados, el significado espiritual del mar y del agua, el sentido de las ofrendas y la importancia de vivir esta fecha como una instancia de unión comunitaria más allá de las diferencias. Ambos coincidieron en destacar a Iemanjá como la gran madre, símbolo de vida, renovación, amor universal y protección, cuya energía trasciende lo religioso para abrazar lo humano.

La entrevista también abordó el crecimiento de las religiones de matriz africana en el departamento, los desafíos que implica ese crecimiento, la necesidad de construir comunidad desde la unidad y el respeto mutuo, y el valor de esta celebración como un espacio donde la espiritualidad se cruza con la cultura, la historia y el legado afrodescendiente, expresado en manifestaciones como el candombe, el tambor y las tradiciones ancestrales.

Así, el 2 de febrero se presenta no solo como una fecha de culto, sino como una invitación abierta a encontrarse, a derribar prejuicios, a conectarse con la naturaleza y a compartir un momento de fe, reflexión y amor colectivo en tiempos donde la convivencia y el respeto resultan más necesarios que nunca.

El 2 de febrero se celebra y se honra a Mae Iemanjá. ¿Cuál es el origen de esta celebración y cómo llega a nuestro país?
—Primero me parece que es importante decir que Iemanjá es un orixá femenino, es la madre prácticamente de todos los orixás o de todos los santos. Cuando decimos orixás es una palabra de origen yoruba. Es la madre prácticamente de todos los orixás y es la madre de todos los terrenales, o sea, para los africanistas representa a la gran madre, a la madre de todos. Iemanjá es la madre de los peces, Iemanjá es la llamada mujer de los cinco nombres. Iemanjá es esa gran energía materna que identifica a toda la comunidad afro-umbandista, que ha sabido traspasar, siendo una figura icónica, y digo traspasar la fe de nuestra propia religión.
¿De dónde viene? Viene de África, es traída junto con los esclavizados. Ella viaja desde África en el corazón, en el pensamiento y en la fe de los esclavizados, que empiezan a rendir culto en estas tierras americanas.
En realidad, ¿por qué se llega al 2 de febrero, Día de Iemanjá? Relatan las historias que todo esto tiene un inicio en tierras brasileñas, en donde pescadores no habían tenido una buena pesca y ofrendan pescadores negros a Iemanjá frutos, flores, todo lo que Iemanjá recibía como obsequio, pidiéndole el favor de la abundancia para la pesca. Es ahí que Iemanjá retribuye ese pedido a través de las ofrendas y cuentan algunas leyendas que se apareció esa figura maternal, y de esta manera fue un 2 de febrero justamente. De esta manera se empieza a rendir el homenaje a Iemanjá.
Se habla de que Iemanjá es una de las figuras de matriz afrobrasileña que no tiene una similitud, no tiene un paralelismo con fechas católicas o con imágenes católicas. En este caso, el 2 de febrero también se celebra el Día de la Virgen de la Candelaria o Virgen de los Navegantes, que sincretizaba con nuestras creencias. Se la iguala con la figura de Iemanjá, que es una figura única y destacada dentro del panteón yoruba como propia. Es a partir de ahí que se empieza a celebrar el culto a Iemanjá el 2 de febrero, trasladándose estos cultos prácticamente a toda América a medida que va creciendo el conocimiento y la puesta en práctica de la cultura afro-umbandista, expresaba Pai Jorge.

¿Qué simboliza el mar en la espiritualidad vinculada a Iemanjá?
—El agua es el elemento primordial que no solo da vida, limpia, purifica y hace renacer. Iemanjá en África era dueña de todas las aguas, pasa a ser dueña del agua salada o de las grandes aguas una vez que es traída de África a América y ahí conoce el mar, pero en África era la dueña de todas las aguas. En nuestras tierras pasó a ser un orixá relacionada directamente al agua salada, pero para nosotros en particular el agua tiene un profundo sentido espiritual que está relacionado a la vida, a la renovación, a limpiarnos no solamente nuestro cuerpo, la materia, sino también a limpiar nuestro mundo espiritual. El agua es vida, es vida fértil, es renacer, son nuevas posibilidades, es abundancia, expresaba Pai Jorge de Ogum.

Pai Brahian, ¿qué significan las ofrendas que se le ofrendan a Iemanjá?
—Partiendo de que las ofrendas ya vienen no solo por una tradición, sino porque nuestros ancestros las hacían, significan un agradecimiento hacia Iemanjá en base a los pedidos que se hacen desde la fe. En base a eso ofrendamos a Iemanjá.
¿Cuáles son las ofrendas?
—Las ofrendas pueden ser frutos, hay variedad de cosas que se pueden ofrendar: sandía, mazamorra, flores, bijouterie, cosas que a Iemanjá realmente le gustaban.

Para organizar estas ofrendas, ¿lleva mucho tiempo organizarse para este 2 de febrero?
—En base a la organización lleva tiempo, ponemos mucha dedicación y mucho tiempo en eso. Tratamos de hacer lo mejor siempre en cada fecha, en cada orixá, no solo de Iemanjá, creo que en todas tratamos de dar lo mejor, comentaba Pai Brahian.

Pai Jorge, el 2 de febrero es el día que se celebra Iemanjá, otras religiones lo hacen el 1.º de febrero.
—No es que haya otras religiones, somos de la misma religión, pero rinden culto un día antes, o días previos, o días posteriores. Podemos rendir culto a Iemanjá el día que queramos. Si vos querés ir hoy, conectarte con la energía del agua, conectarte con Iemanjá, encender una vela, tirar al mar o al río un ramo de flores, ofrendarle perfumes y darle su presente, lo podés hacer en cualquier momento.
En Salto en particular hay algunas personas que han decidido hacer los ritos el primero, me parece que está en todo su derecho, que está bien que lo hagan. A mí me parece que es importante buscarle el sentido del porqué hacemos las cosas, por qué ofrendo a Iemanjá, qué es lo importante, por qué elijo un día en particular, por qué envío un mensaje a la comunidad invitando para que celebremos juntos, que no es una palabra menor, juntos, el Día de Iemanjá.
Iemanjá no solo nos permite la visibilidad de nuestro culto, porque recordemos que Salto es uno de los pocos lugares a nivel del Uruguay que cuenta con una figura de Iemanjá, con un monumento a Iemanjá, que por cierto en el año 2022 fue declarado de interés departamental. No el monumento: fue declarado el 2 de febrero, Día de Iemanjá, de interés departamental por su legado cultural, por la importancia de la afrodescendencia en el Uruguay y por lo que implica todo ese trámite que hubo que hacerse para tener esa figura icónica a orillas de Playa Las Cavas.
Desde nuestro entender, que creo que coincidimos con Pai Brahian, no solo es poner en práctica un culto, hacerlo visible, que ya es visible y es notorio que año a año los 2 de febrero va creciendo, sino también darle la importancia a una celebración en un día importante que fue reconocido políticamente, socialmente, que continúa creciendo para potenciar, no la evangelización de los cultos de matriz afro, porque nosotros no evangelizamos, pero sí para potenciar la posibilidad de poder mostrarnos: que somos una religión conectada a la naturaleza, que somos una religión que respeta el medio ambiente, que somos una religión que juntos, y a pesar de las diferencias, podemos lograr grandes cosas.
Ese debe ser el mensaje: se haga el 30, el 31, el primero, el dos, el tres, el cuatro o el cinco, lo importante es encontrarle un sentido de pertenencia a una fiesta que no es ni de Pai Brahian, ni de Pai Jorge, ni de Mae Beatriz, que fue quien instauró y quien promovió y llevó adelante una iniciativa para que el monumento hoy estuviera ahí, que esté cumpliendo este año 26 años de la imagen en Playa Las Cavas. Es una fiesta que debe tener un sentido de pertenencia, pero hablando desde el punto de vista de comunidad, y en la comunidad estamos todos. ¿Todos pensamos igual? No. ¿Todos tenemos el mismo sentir? No. ¿Pero quiénes somos nosotros para medir la fe del otro?, expresaba Pai Jorge.

Pai Brahian, ¿la sociedad sabe el significado de este 2 de febrero?
—Yo creo que la intención es esa de reunirnos en Playa Las Cavas para mostrar no solo nuestro culto, nuestras creencias, sino también para la gente que no solo es de religión, también la gente que cree, que se arrime, que esté, que nos acompañe, que se puedan informar quienes todavía no están muy metidos en el tema.

—Agregando a lo que dice Pai Brahian, al momento de organizar una fiesta siempre hay que tener en cuenta algunos aspectos que son importantes, que ya dejó de ser una celebración netamente religiosa y espiritual, sino que la celebración es muy espiritual, es el encuentro con la gran energía de Iemanjá, pero también está transversalizada por aspectos culturales que se ponen en práctica ese día. Por ejemplo, este año, abriendo toda la celebración, va a haber una participación de lo que es Xangô Candombe, una reconocida comparsa lubola en Salto, en donde se va a relatar parte de la historia de esos antiguos, o personas, que tenían que ver con la negritud, que tenían que ver con el tambor y que a través del tambor hacían sus llamados y sus plegarias a los orixás. Para nosotros es importante que la gente vea nuestra fe, pero vea de qué manera también a través de la fe se ha aportado a la cultura toda en el Uruguay, como por ejemplo los toques de tambor.

¿Se le pide lo que uno quiere a Iemanjá o es algo concreto?
—¿Qué le pedirías a tu madre? Esa es la gran pregunta. ¿Qué le pido yo a mi madre?, ¿qué recibo de mi madre?, ¿qué cosas le provocan alegría a mi madre y qué cosas le provocan tristeza a mi madre? Ahí vas a encontrar las respuestas. Tiene un profundo sentido espiritual y de conexión con la vida misma. Iemanjá es vida. A mí me gusta relacionarla mucho con la figura materna para que todos podamos entender la grandeza del amor profundo, inconmensurable, que no tiene dimensiones, que no tiene límites. Eso es Iemanjá y a eso nosotros vamos a cultuar, a ese gran amor universal que en este caso lleva el nombre de Iemanjá; en otras corrientes religiosas tiene otros nombres, pero es el mismo amor, comentaba Pai Jorge de Ogum.

¿Son muchos los integrantes de su religión?
—El último dato que al menos particularmente recabé es que hay alrededor de 80, 90 directores espirituales, o sea, prácticamente 80 directores espirituales con casas abiertas, con estudios previos, autorizaciones por parte de sus maestros de religión, de su jefe o de su Pai de Santo o Mae de Santos, pero que tienen la responsabilidad de atender, de adoctrinar y de formar nuevos discípulos. No es un grupo menor. Si empezás a multiplicar los integrantes de cada una de las comunidades, en particular de cada terreiro, y lo multiplicás hacia afuera, es un número importante que año a año crece.
Ese es un dato también que me gustaría destacar: preguntarnos nosotros como religiosos y alegrarnos del crecimiento, es una obviedad, pero preguntarnos para qué crecemos, desde dónde crecemos y cuál es el sentido que le damos al crecimiento. Creo que la gran respuesta que tenemos que encontrar, y la única manera de encontrarla, es uniéndonos a pesar de las diferencias, uniéndonos porque vamos a construir no solo religiosidad y espiritualidad, vamos a crecer como comunidad africanista estando juntos y no separados, concluía Pai Jorge.

Pai Brahian, la invitación para este 2 de febrero, ¿en qué horario?
—A partir de las 19 horas, es totalmente abierto a todo el público.

Pai Jorge, ¿qué sentís este día cuando vas, ves la convocatoria, al ver que cada vez la gente responde más?
—Nos hemos planteado, el año pasado nos pasó algo similar y lo hablábamos después. En lo personal, evidente, es un día en donde te conectás mucho con ese amor maternal, también con el cansancio que es parte de ese proceso de días para llegar a una celebración que para nosotros es la celebración pública, porque después nosotros hacemos celebración puertas adentro en cada uno de los terreiros o de los templos.
Si es por medir la cantidad de gente, nos alegra que la gente pueda vencer preconceptos e ideas muchas veces no experimentadas por ellos mismos, sino potenciadas, remarcadas desde el afuera, que tienen que ver con los preconceptos, y que se anime a acercarse, eso nos alegra muchísimo. Pero vuelvo a la pregunta de origen: me alegro ante cada convocatoria. El trabajo que, a mi entender, tenemos como comunidad y como dirigentes religiosos es trabajar sobre ese crecimiento, determinar qué es lo que las personas que se acercan el 2 de febrero están buscando y acompañar desde ese lugar, pero sentimos una gran alegría como comunidad.

—Es una fecha que la esperamos, Pai Jorge.

—Resta esperar a todos para compartir un momento que es de conexión espiritual para aquellos que conocen nuestra fe, disfrutarlo, revivirlo una vez más. Cada vez que nos conectamos con lo espiritual estamos reviviendo una vez más nuestra fe, y para aquellos que no conocen, que se acerquen, que nos conozcan un poco más, que puedan vencer esos miedos a poder llegar. Ya la gente no queda en la costanera mirando en su plegable, ya la gente baja, prende una vela, tira un clavel y hace su pedido. La fe se vive de diferentes maneras y no tenemos por qué etiquetarla al momento de hablar de fe. Todos nos comunicamos de una manera interna diferente y nosotros no somos quienes para juzgar la fe de los demás. Lo importante es llegar y conectarse con esa energía, comentaba Pai Jorge.

—Lunes 2 de febrero, declarado de interés departamental. Están todos invitados a la hora 19 para vivir un momento de legado cultural, de tradición, de fe, de espiritualidad y conectarnos con la energía del amor en estos tiempos donde todo parece enfrentamiento, Pai Jorge.

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