El director de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (DINALI), Luis Parodi, visitó Salto este martes desde las primeras horas de la mañana, en el marco de una intensa agenda que incluyó reuniones con autoridades del MIDES, con organizaciones sociales, con la dirección de la cárcel local y con el presidente de la Delegación Uruguaya ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, Gonzalo Casaravilla.
Con el objetivo de lograr la reincersión social y laboral en apoyo con organismos del estado, instituciones y privados, así como también promover emprendimientos, el jerarca escuchó y también realizó planteos sobre los lineamientos y metas de su gestión.
“Hoy empezamos 8 y cuarto de la mañana, porque son madrugadores los salteños, ¿eh?”, comentó Parodi con tono distendido, pero sin perder de vista la seriedad de los temas tratados durante la jornada. “A las 9, nos reuniomos con Casaravilla por Salto Grande, después volvimos al MIDES a encuentro con organizaciones sociales. Había 4 o 5 programas funcionando y trabajando juntos. Ahora vamos a la cárcel”.
Trabajo en red y objetivos claros
Durante su visita, Parodi enfatizó los dos grandes objetivos que DINALI persigue en esta etapa, modernizar la estructura interna del organismo y consolidar alianzas estratégicas con otros actores del sistema de protección social. “El objetivo es agiornar un poquito DINALI, en lo que venimos proponiendo como trabajo. Y segundo, el acuerdo con otras organizaciones, MIDES incluido”, explicó.
El director insistió en la necesidad de construir un trabajo coordinado entre organismos públicos y privados. “¿Cómo trabajamos en conjunto? ¿De qué forma? ¿Cómo somos uno sin perder la particularidad?”, planteó, reconociendo que se trata de una “construcción” constante. “Estamos en el mismo barco, pero a su vez cada uno tiene una tarea distinta”.
Cuatro líneas estratégicas de acción
En cuanto a los lineamientos de trabajo de DINALI para este período, Parodi manifestó que se mantendrán las líneas existentes y se reforzarán nuevas áreas. Detalló que el foco está en cuatro grandes ejes.
Trabajo protegido mediante convenios con organismos estatales.
Inserción laboral en empresas privadas.
Capacitación, en alianza con INEFOP, UTU y organizaciones sociales.
Fomento de emprendimientos productivos autogestionados.
En esa línea, Parodi anunció que se están ultimando acuerdos con entes públicos como OSE, el Correo Uruguayo, el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y el INAU, con el objetivo de ampliar el espectro de oportunidades laborales para personas liberadas del sistema penitenciario.
“Queremos impulsarlo con mucha fuerza. Buscar la forma en que muchos de ellos puedan emprender con trabajos que les permita vivir de eso o sobrevivir”, afirmó.
100 emprendimientos en 2026
Respecto a los resultados actuales, destacó que DINALI cuenta con 400 pasantías laborales activas, aunque reconoció que el gran desafío es qué sucede una vez que estas pasantías concluyen. “Ahí tenemos todo un fuerte trabajo de un año antes, o ocho meses antes de empezar a laburar a ver cómo podemos insertarlos”.
La meta para el año que viene es lograr 100 emprendimientos autogestionados que permitan una verdadera inclusión laboral y social de los liberados. “Queremos tener 100 emprendimientos para el año que viene. Que vayan desde mini a cooperativas. Que les permita perder la vida a ellos y no a nosotros”, afirmó con énfasis.
Desafíos con el sector empresarial
Consultado sobre la respuesta del sector privado ante los programas de reinserción laboral, Parodi reconoció que “la historia nos dice que no es fácil”. Apuntó a obstáculos como los prejuicios sociales, la falta de capacitación de los liberados y las experiencias negativas previas. “Antes de responsabilizar a las empresas hay un tema de capacitación que a veces no tenemos. Hay un montón de cosas que dificultan el tránsito hacia las empresas”, expresó.
No obstante, subrayó la necesidad de mejorar tanto desde DINALI como desde el conjunto del sistema público para luego convencer a las empresas de que asuman una mayor responsabilidad social. “O mejoramos nuestra integración o vamos a tener lío de seguridad, mucho más del que tenemos hoy en día”, advirtió.
Educación y realidad penitenciaria
Parodi destacó como un hecho positivo el alto nivel de personas privadas de libertad que acceden a estudios terciarios en el departamento. “Te imaginás que alguien que esté en la universidad tiene prácticamente el camino ya allanado». Sin embargo, advirtió que hay una gran cantidad de personas que quedan fuera de los sistemas educativos, lo que representa un desafío nacional.
En cuanto a los números de atención directa de DINALI, Parodi fue cauto. Explicó que al asumir encontró falta de registros confiables, pero que ya se trabaja en un dispositivo conjunto con el MIDES y el INR para contar con datos precisos. “Estamos armando un dispositivo… Hoy andamos en las 400 personas atendidas, pero no quisiera dar números porque no ha habido un registro serio”.