Los Tekis: Música andina, carnaval y tradición se fusionan en una propuesta que combina identidad cultural, colaboraciones y sonidos actuales.
Carnaval, identidad y celebración
En el marco de la Semana de la Cerveza de Paysandú, la presencia de artistas vinculados a la música andina trajo consigo una fuerte carga cultural ligada al carnaval del norte argentino.
El tradicional “desentierro de la Pachamama” marca el inicio de una celebración donde la alegría y la identidad son protagonistas.
El “diablo” como símbolo cultural
Lejos de una connotación negativa, el “diablo” representa la picardía, la fiesta y la esencia popular.
“Es el diablo bueno, el que todos llevamos”, explican los artistas, en referencia a una figura central del carnaval andino.
Una fiesta que crece
Con el paso de los años, estas celebraciones han ganado dimensión, convocando cada vez a más público y consolidándose como eventos culturales de gran impacto.
Se trata de propuestas que combinan tradición, música y participación colectiva.
Música andina con nuevas fusiones
El grupo destaca por lograr un equilibrio entre lo tradicional y lo contemporáneo.
Su base es la música andina, pero incorporan influencias modernas que enriquecen el sonido sin perder identidad.
“Se fue dando de manera natural”, explican sobre esa fusión.
Colaboraciones y nuevos formatos
A lo largo de su carrera han trabajado con diversos artistas, explorando distintos géneros y estilos.
Actualmente apuestan a:
- Lanzamientos en formato single
- Nuevas colaboraciones con músicos de Bolivia y Perú
- Producciones que luego se integran en álbumes
La esencia como guía
A la hora de componer, priorizan mantener el mensaje y la raíz cultural.
La mayoría de sus temas son propios, lo que les permite conservar coherencia en la propuesta artística.
“La esencia y la poesía están aseguradas”, destacan.
Música, encuentro y disfrute
Más allá del escenario, la experiencia musical continúa en la convivencia: giras, viajes y momentos compartidos.
Entre risas, anécdotas y rituales simples, la música se vive como un espacio de encuentro.
Una propuesta que demuestra que tradición y modernidad no solo pueden convivir, sino potenciarse para seguir contando historias desde la cultura.





