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jueves, febrero 19, 2026

Los plásticos deben probarse ¡ahora!

Uno de los mayores problemas ambientales que enfrenta la humanidad actual es la proliferación de los derivados del petróleo. Vale decir los plásticos y toda la gama de sub productos.

Verdaderas islas se han formado en los mares y causan un grave daño no solo por lo que tardan en biodegradarse, sino en los peces y otros habitantes de los mares que los confunden sobre todo a las bolsas de nylon, con otros elementos vivos y los consumen, ocasionándoles luego un grave daño.

Pero pese a toda la lucha emprendida por las instituciones ambientales y otras que luchan por proteger los mares y los ambientes limpios, entendiendo que son fundamentales para la vida, los plásticos siguen deteriorando el planeta. Es que la ambición humana no tiene límites y de allí que sigan produciendo o importando, porque aquellos países que no los producen lo importan y por lo tanto hacen tanto o más daño a los mares.

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No es que ignoremos las grandes ventajas que representan los plásticos sustituyendo ya sea al papel, al cartón, el vidrio y otros elementos. Tampoco se trata de ignorar las ventajas económicas que se les adjudica, si por esta entendemos su menor costo inmediato, aunque a la larga el daño que causan puede ser muy superior económicamente hablando.

En buen romance entendemos sin temor a equivocarnos que la fabricación, o importación de todos los derivados del petróleo deben ser prohibidas, ahora, ¡ya!. En caso contrario nos seguirá ganando la ambición de lo económico en lo inmediato y en esto nos va la vida, no tanto a nosotros y a nuestra generación, sino a las generaciones futuras que heredarán un planeta totalmente deteriorado y difícil de recuperar.

En esto hay que ser muy claros. Cuando más tiempo pase en adoptar medidas contra la proliferación de los plásticos, peor le irá al planeta y por lo tanto a todos quienes somos sus habitantes.

Que nadie se haga el distraído en esto. Los legisladores son los más responsables, porque se demoran años en adoptar medidas y cuando las adoptan, porque los reclamos son alarmantes ya es demasiado tarde.

El alcance de estas medidas tampoco debe ser de un solo país o de u na región, sino de todos, porque todos dependemos de los cursos de agua.

Si los empresarios y otras autoridades creen que a ellos no les alcanzará el deterioro del planeta deberían de mirar lo que está pasando no sólo con los cursos de agua, sino con la tierra, el aire y el planeta todo.

El tiempo se acaba y no sea cosa que cuando pensemos en tomar medidas rija aquello de que “tarde piaste”.

A.R.D.

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