Hoy hablamos de Liliana Forti, destacada pianista, gestora cultural y docente salteña, cuya trayectoria está profundamente vinculada a la vida artística de nuestra ciudad y a la preservación del patrimonio cultural en la región norte del Uruguay. desempeñándose tanto en la enseñanza de idiomas como en la formación y promoción musical.

Pianista de técnica refinada, docente perseverante y gestora cultural incansable, Liliana Forti ha construido una trayectoria donde el arte, la educación y la preservación del patrimonio dialogan de manera orgánica. Desde las teclas del piano hasta la revitalización del Chalet “Las Nubes”, su figura se erige como uno de los pilares silenciosos pero decisivos de la cultura salteña contemporánea.
Hablar de Liliana Forti es internarse en una cartografía cultural desbordante, donde los caminos del arte, la docencia y la gestión no se bifurcan, sino que confluyen. Su nombre está asociado a una idea de cultura entendida no como ornamento, sino como práctica cotidiana, como herramienta de formación y como derecho colectivo. Su recorrido nos indica una ética de la persistencia.
DE SONIDOS Y SABERES
Como pianista, Forti ha sabido construir un perfil interpretativo marcado por la sensibilidad técnica y la profundidad conceptual. Su repertorio abarca desde el rigor estructural del clasicismo —con interpretaciones que dialogan con el mundo sonoro de Beethoven— hasta las atmósferas sutiles del impresionismo de Debussy, sin rehuir los matices expresivos del tango ni los colores identitarios del folclore. En cada ejecución hay algo más que destreza, hay una lectura intelectual de la obra, una voluntad de comprender el contexto histórico y estético que la vio nacer.
Esa misma apertura la llevó a explorar territorios híbridos a través de proyectos como Déjà Vu, donde el piano se desplaza hacia zonas de cruce con el jazz, el pop y la música ligera. Allí, Forti pone en práctica una concepción no jerárquica de la cultura, donde lo académico y lo popular se retroalimentan, rompiendo falsas dicotomías. Su música no busca clausuras, sino puentes.
LA DOCENCIA COMO VOCACIÓN

Si bien su faceta artística es visible, la labor pedagógica de Liliana Forti constituye uno de los pilares más sólidos —y acaso más discretos— de su legado. Docente de idiomas y formadora de formadores, ha ejercido la enseñanza con una mirada integral, consciente de que educar no es solo transmitir contenidos, sino formar sensibilidad, pensamiento crítico y ciudadanía.
Existe en su práctica educativa una musicalidad latente, ritmo, estructura, escucha. Al frente de instituciones educativas y en su vínculo con la Universidad de la República, especialmente a través de espacios de extensión universitaria, Forti ha sostenido una concepción humanista de la educación, entendida como motor de transformación social.
En este 2025 que se fue, su compromiso se ha visto reflejado en el apoyo continuo al desarrollo de orquestas infantiles y juveniles, convencida de que el acceso temprano a la música no solo forma músicos, sino comunidades más sensibles y cohesionadas. Para Forti, el futuro cultural no se improvisa, se cultiva.
EL CHALET «LAS NUBES», PATRIMONIO VIVO
Resulta imposible narrar la historia cultural reciente de Salto sin detenerse en el Chalet “Las Nubes”, espacio emblemático asociado a la figura de Enrique Amorim. Como referente central de la Asociación Amigos de “Las Nubes”, Liliana Forti ha desempeñado un rol clave en la preservación y resignificación de este patrimonio.
Bajo su impulso, el chalet dejó de ser un sitio meramente evocativo para convertirse en un organismo vivo, donde la literatura, la música, el cine y el pensamiento contemporáneo conviven. Conciertos, presentaciones, encuentros artísticos y actividades interdisciplinarias han devuelto al espacio su vocación original, ser lugar de creación y diálogo.
Sus presentaciones a dos pianos junto a Daniel Stella, así como colaboraciones con músicos nacionales e internacionales —como el reciente encuentro con el guitarrista Omar Espinosa— dan cuenta de una gestión cultural que no se conforma con la conservación pasiva. Para Forti, el patrimonio no se encierra, se activa, se escucha, se comparte.
UNA VIDA DEDICADA AL ARTE

Liliana encarna, en clave contemporánea, la figura del intelectual orgánico aplicado al territorio. Su acción cultural no se limita a la escena ni al aula, se extiende al tejido social, a la memoria colectiva, a la construcción de espacios donde la belleza y el pensamiento sean accesibles.
Su vida ha sido una búsqueda constante de armonía: entre tradición y modernidad, entre formación académica y sensibilidad popular, entre pasado, presente y futuro. El piano y la gestión cultural funcionan como hilos conductores de una misma partitura vital.
EL LEGADO
El legado de Liliana no se mide únicamente en conciertos aplaudidos ni en cargos ejercidos, sino en cada estudiante que descubrió la música como lenguaje, en cada niño que encontró un instrumento, en cada rincón del Chalet “Las Nubes” que hoy vuelve a vibrar. Su obra continúa escribiéndose con la sobriedad y la fuerza de quienes entienden que la cultura es, antes que nada, un acto de amor, responsabilidad y servicio a la comunidad.





