
Después de más de 25 años de negociaciones, el esperado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el bloque Mercosur podría comenzar a aplicarse de forma provisional a partir de marzo de 2026, según un diplomático europeo citado por la agencia de noticias Reuters, con sede en el Reino Unido.
El pacto, que representa uno de los mayores esfuerzos de integración comercial entre dos grandes regiones económicas del mundo, fue firmado formalmente el pasado 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay. Sin embargo, su entrada en vigor definitiva todavía depende de procesos internos de aprobación y ratificación por parte de los países implicados y las instituciones de la UE.
Ratificación y aplicación provisional
El diplomático europeo explicó a Reuters que la aplicación provisional del acuerdo entrará en vigor una vez que el primer país del Mercosur complete su proceso de ratificación, y que Paraguay es el que probablemente lo hará primero en marzo.
La aplicación provisional permitiría comenzar a implementar las reducciones de aranceles y otras medidas comerciales sin esperar a que se completen todos los trámites legislativos dentro de la UE, un mecanismo usado en acuerdos anteriores para acelerar beneficios económicos mientras se concluyen procedimientos formales.
Obstáculos políticos en la UE
A pesar de este posible avance, el acuerdo enfrenta resistencia política dentro de la UE. Recientemente, la Parlamentaria Europea decidió remitir el pacto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se pronuncie sobre su compatibilidad con los tratados comunitarios, lo cual podría atrasar su aprobación formal durante hasta dos años.
Este procedimiento, aprobado por una ajustada mayoría, ha generado preocupación entre algunos gobiernos y sectores empresariales europeos, que consideran que el retraso daña la competitividad de la UE frente a otros socios comerciales globales y puede perjudicar oportunidades de exportación.
Posturas encontradas
El acuerdo ha dividido opiniones dentro de Europa: Alemania y sectores industriales, entre ellos líderes empresariales, han expresado su apoyo al pacto, argumentando que ayudará a compensar pérdidas comerciales derivadas de aranceles impuestos por terceros países y a reducir la dependencia de mercados como China.
Por otro lado, Francia y grupos agrícolas se oponen firmemente, preocupados por el impacto de productos agrícolas importados, como carne de res, azúcar y aves de corral, en los mercados locales, y consideran que la aplicación provisional sería antidemocrática sin la ratificación completa por parte del Parlamento Europeo.





