No fue el partido que pretendió Universitario. Ni lo quiso ni lo soñó. Porque las perturbaciones fueron demasiadas. Porque no solo que Libertad ganó 2 a 1, sino que lo complicó hasta el final mismo y cuando estaban 1 a 1 al cabo del primer tiempo, ya en el segundo a los 17′, Dabvid Freitas desvió un remate desde el punto penal. Porque Libertad no solo fue guapo hasta lo íltimo, sino que además JUGÓ y se quedó con el imperio de ese segundo tiempo, en que lo manejó desde lo mental y desde lo táctico.
En los 45′ de arranque en algún momento Universitario se relacionó con el equipo de la versión original. Pero fueron tiempos fugaces. Al equipo le dolió demasiado la ausencia de Jonathan Jorge, pero además esta vez sin vuelo general, cayendo en la repetición de fórmulas al margen de la eficacia.
Por los 26′, la sociedad de Dos Santos-Fornaroli-Dos Santos. De última Valentín para que Gerorge impactara en la definición. Pero poco más este Universitario, que tampoco defendió bien y defeccionó con llamativa frecuencia, en medio de un trámite que le resultó insuficiente.
A los 32′ Giosa descubrió el espacio libre y por ahí se metió. En esa geografía del área chica de las resoluciones, tocó impecable y fue gol.
Y sin que nadie supusiera un acto generoso de la casualidad, porque ya Universitario se exponía a desajustes y porque Libertad empuñó cuanta bandera ofensiva le fue posible.

ESE GRITO DE LIBERTAD….
La persistencia del visitante. Las variantes en la «U». Dos Santos que se fue lesionado, la sociedad ocasional de Llama-Fornaroli, pero todo tenue, todo imperfecto.
A tal punto que en la recta final, Universitario no produjo una sola situación neta de gol. En los 27′, Rodrigo Tabárez llegó al segundo, con el fondo rojo dislocado.
Fue el tiempo crítico del equipo de Emilio. No le encontró la vuelta.
El equilibrio que no alcanzó, los boquetes defensivos que no faltaron, la ausencia de criterio para manejarse en medio de una situación compleja.
Fue la tarde de la clasificación a la final por la diferencia de goles. Pero fue la tarde de esa soga en el cuello. Universitario concluyó reclamando oxígeno. Se quedó en el CTI nomás. Expuesto a más de un colapso. Avanzó y ese fue el objetivo. Pero algo pasó.
No fue el Universitario en versión original. Por eso fue distante. Lejano.
Y hasta nostálgico también. Lejos del creíble rojo. El que tendrá que volver.
No le quedará otra. Porque estará obligado. Universitario bien sabe de la historia que vendrá. La conoció antes. El destino lo puso en la final. Y no está dispuesto a fallar.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-




