La seguridad no puede volver atrás

Hay temas en los que la política no puede mirar para otro lado. La seguridad es uno de ellos. Hoy basta conversar unos minutos con cualquier vecino, comerciante o trabajador para advertir una preocupación que vuelve a instalarse con fuerza: el miedo. Miedo a que entren a su casa, a sufrir una rapiña, a que un hijo no vuelva tranquilo o a que la violencia se convierta en parte de la rutina. Es una sensación que Uruguay ya conoció y que jamás debería naturalizar.

Todo indica que estamos retrocediendo hacia una realidad que creíamos superada. Los hechos de violencia ocupan cada vez más espacio en la conversación cotidiana y la ciudadanía percibe que la delincuencia vuelve a ganar terreno. Cuando el delito avanza y la gente siente que está más sola, el Estado tiene la obligación de reaccionar. Lamentablemente, esa respuesta hoy no está a la altura de las circunstancias.

La conducción del Ministerio del Interior, encabezada por Carlos Negro, genera más interrogantes que certezas. Se percibe una pérdida de firmeza en la política de seguridad y un mensaje que no transmite la determinación que la ciudadanía espera frente al delito. Gobernar también implica fijar prioridades, y la seguridad debe ser una de ellas. No alcanza con explicar la realidad; hay que transformarla.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

Salto tampoco es ajeno a este escenario. En las últimas semanas hemos vivido episodios de violencia que conmocionaron a nuestra comunidad y volvieron a encender una señal de alerta. Cada hecho delictivo deja una víctima directa, pero también cientos de vecinos que comienzan a cambiar hábitos, a encerrarse más temprano o a mirar con desconfianza aquello que antes les resultaba cotidiano. Esa no puede ser la forma de vivir.

En este contexto, quiero reconocer el compromiso del Jefe de Policía de Salto y de todos los efectivos que diariamente cumplen su tarea con profesionalismo y vocación de servicio. Con recursos limitados enfrentan una realidad cada vez más compleja y, muchas veces, logran resultados gracias al esfuerzo y la dedicación de quienes están en la primera línea.

Pero la voluntad no alcanza cuando faltan herramientas. Salto necesita más efectivos, más patrulleros, mejores vehículos, más tecnología y mayor respaldo del Ministerio del Interior. No podemos seguir exigiendo más resultados si no se brindan los recursos necesarios para alcanzarlos.

Como representante de los salteños, seguiré reclamando que nuestro departamento reciba el apoyo que merece. No alcanza con reconocer el trabajo de la Policía; hay que darle las herramientas para cuidar a la gente. La seguridad no puede depender únicamente del esfuerzo de quienes visten el uniforme. Debe ser una prioridad del Gobierno Nacional.

Porque cuando el Estado retrocede, el delito avanza. Y cuando avanza el delito, retrocede la libertad de los ciudadanos. Uruguay ya recorrió ese camino y conoce sus consecuencias. No podemos resignarnos a volver atrás. La tranquilidad de nuestras familias vale mucho más que cualquier excusa.

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/n7du