Columnas De Opinión

La sede invisible de cada mundial: cuando el juego ya no es un juego

El Mundial expone cómo las apuestas online se mezclan con la pasión futbolera y abren riesgos para jóvenes y familias en Uruguay.

En esta columna que lejos esta del deporte por desconocimiento absoluto de quien escribe,el empate de la. Celeste me invitó a pensar más allá del arco.

[el silbido inicial del Mundial enciende las pantallas de millones de hogares uruguayos. Y ademas activa un mecanismo silencioso, hiperconectado y diseñado para obtener nuestra atención las 24 horas del día. En las semanas donde el fútbol lo inunda todo, las camisetas de las selecciones y las pausas publicitarias comparten un protagonismo exsacervado. Donde se cuelan con las plataformas de apuestas deportivas online.

Esto me lleva a pensar que,la épica del deporte hoy viene con un precio de entrada digital.

Durante un mes, el bombardeo es total: «apostá por tu equipo», «jugá en vivo», «demostrá cuánto sabés de fútbol». Lo que la publicidad vende como una extensión natural de la pasión futbolera, encierra una problemática que en Uruguay ya golpea las puertas de la salud pública.

En nuestro país, donde 9 de cada 10 ciudadanos (el 88%, según la última Encuesta de Opinión Pública de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas de 2025) declara haber participado en juegos de azar alguna vez en su vida. Esto traza una línea entre el entretenimiento tradicional y la conducta de riesgo. En el ultimo tiempo esta línea se ha vuelto difusa .

El verdadero peligro de esta «fiebre mundialista» no está en el adulto que decide jugar unos pesos al resultado del partido de la Celeste por pura diversión. Está en la velocidad y accesibilidad del formato digital, y en cómo este ha ingresado en los sectores más vulnerables: los jóvenes.

En estudios recientes de la Fundación Manantiales se puede constatar esta problemática, que encendieron las alarmas al revelar que 2 de cada 5 adolescentes en Montevideo (el 39%) ya han realizado apuestas online, estamos hablando de que Chiquilines desde el propio salón de clases o de madrugada en sus cuartos, entran a una dinámica de la que el 52% reconoce no poder parar por cuenta propia.

La neurociencia demuestra que, la corteza prefrontal del cerebro adolescente, encargada del control de los impulsos y la evaluación del riesgo, está en pleno desarrollo. Las plataformas de apuestas aprovechan esa ventana de vulnerabilidad con un diseño que imita a los videojuegos, ofreciendo recompensas inmediatas. No es casualidad que el juego problemático se haya duplicado en los últimos años a nivel global, un fenómeno del que Uruguay no estaaislado.

El Hospital de Clínicas, a través de su Programa de Prevención y Tratamiento del Juego Patológico, asiste mensualmente a cientos de personas, y los especialistas advierten que la demanda y los casos en jóvenes no paran de crecer.

Mientras en la cancha se juegan puntos y copas, en los teléfonos de miles de uruguayos se juegan los ahorros familiares, la salud mental y el sueño de muchos jóvenes, debido a que (el 44% de los adolescentes encuestados reporta problemas de sueño asociados al uso excesivo de tecnología y pantallas), la naturalización del juego implica una aceptación tácita a un problema de raíces profundas.

No es novedad que el fútbol y cada mundial que pasa nos permite ver a toda luz que se trata de un gran negocio económico del cual todo el mundo es parte y entre camisetas, colores y goles hay problemas que se “compran” mirando un partido de mundial.

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