El ministro Gabriel Oddone ha sido derrotado, (como le pasó a Danilo Astori y su equipo durante 15 años), por la presión política de TODA la Coalición de las Izquierdas. Destaco “toda” porque a diferencia de Astori, Oddone carece de un sector político propio como era Asamblea Uruguay, para sostener y defender sus posiciones.
Los hechos son incontrastables: el “secreto bancario” que ya tiene más agujeros que un queso, se salvó por un pelo gracia al alerta y oposición de la “Coalición Republicana” en los “toma y daca” presupuestales.
El aumento del FONASA y la no devolución de lo que se descontó de más, es un hecho especialmente censurable, que no solo tiene visos de ilegalidad, (se usa el mecanismo de un aumento retroactivo) para mejorar la recaudación del barril sin fondo creado por Daniel Olesker, (el no-economista de título inexistente).
El ajuste de las tarifas públicas, dejando de lado la buena política anterior de aplicar incrementos iguales o menores a la inflación anterior, han escalado del 4 al 8% (como en el caso de OSE), en un indecorosos “rascar el fondo de la lata” del bolsillo de los ciudadanos.
El precio de los combustibles, que se ajustaba por el precio internacional del petróleo, (al que se sumaba el “factor X”, que representa la ineficiencia de ANCAP), ha sido objeto de correcciones que son una burla.
En 2024 con el sistema de “paridad de importación + X” el precio del barril de petróleo Brent era de U$S 80, el dólar cotizaba a $ROU 38,901, y la nafta Súper costaba $ROU 75,04
Hoy, el barril de petróleo Brent cuesta U$S 58,3. El dólar %ROU 38,94 y la nafta Súper $ROU 77,79, la cuenta es muy sencilla, y el resultado es que, atendiendo la paridad de importación la nafta subióun 32%.
Allá quedó la reiterada afirmación del candidato Yamandú Orsi de “no vamos a crear ni a subir impuestos”, y las amables exposiciones del Ministro Oddone, cuando su segundo, (Valcorba), en un ataque de sinceridad reconoció que el programa del Frente Amplio “era incumplible”.
Una vez más vemos que para los políticos uruguayos, sean del color que sean, no hay discusión: entre “ajuste fiscal” (más impuestos), y “reducción del gasto público” (recortar privilegios y bajar impuestos), la opción siempre es la primera. Otra vez ganaron los que reclaman: “queremos flan…”




