El pasado sábado 7 falleció el poeta Jorge Meretta. Había nacido en Montevideo en 1940 y dedicó su vida, enteramente, a escribir poemas. Varias decenas de libros lo comprueban. Construyó su obra con la seriedad con que se hacen las cosas importantes, con tenacidad y en una permanente búsqueda de superación.
Nadie puede dudar que fue el suyo un espíritu especialmente dotado para la poesía, él también lo supo, sin embargo no dudó en largarse a la aventura de recorrer otros caminos de expresión: en 2005 publica un libro de narrativa (“El escondite es el cielo”), también dibuja y pinta (son suyas las ilustraciones de tapa de la mayoría de sus libros), interpreta el piano (es fundador de la orquesta Kakums Jazz Band) y dicta clases de fotografía a nivel universitario. Jorge Meretta fue un artista auténtico.
Leyó poemas en Salto
A Jorge Meretta lo recordamos cuando llegó a Salto, allá por el año 2003, invitado a participar de un ciclo literario organizado por el liceo Nº 2 “Antonio M. Grompone”. Realizó en aquella oportunidad, en La Casona del Cerro, una lectura de varios de sus poemas, para disfrute de quienes lo conocían y valoraban, y para grata sorpresa de quienes lo estaban descubriendo. Vaya también, entonces, el reconocimiento al Director del liceo en aquellos años, Prof. Hugo Estrán, por la excelente idea y organización del evento.
Contundencia,
continuidad y belleza
Meretta supo tratar los clásicos temas de la poesía universal de todas las épocas pero imprimiéndole un sello muy personal, mostrando su vigencia aquí y ahora, con un lenguaje sencillo pero que alcanzó la profundidad del pensamiento, como toda buena poesía. Sus interrogantes permanentes sobre la existencia humana, clave de la reflexión filosófica que plasmó en versos, sean quizás “sus maneras de no entender”, esas que “miden la profundidad que ha alcanzado su pensamiento”, como enseñara Vaz Ferreira. Acertadas palabras escribió Rafael Courtoisie hace casi diez años: “Una lectura de esa obra reflexiva y de anticipación escrita por Octavio Paz que se llamó Los hijos del limbo arroja luz sobre la consistencia y habilidad del proyecto creativo de Meretta: asimilación de la tradición (de las tradiciones) y a la vez asimilación de lo que Paz llama “tradición de la ruptura”, gesto ecléctico para seleccionar y utilizar a su modo original el variado arsenal clásico y el de las vanguardias, intuición para sortear los bretes epistemológicos impuestos por la modernidad a la creación, capacidad para fabular y construir el discurso de la verdad desde la razón poética. En el punto de equilibrio entre tradición e innovación personal Meretta logra contundencia, continuidad y lo que es fundamental, belleza”.
Un poeta mucho
tiempo inadvertido
En su libro “Voz y palabra – Historia transversal de la poesía uruguaya 1950-1973”, recientemente publicado y presentado en Salto días atrás, Luis Bravo reflexiona sobre Jorge Meretta en estos términos: “Poeta de singular relieve por sus bien asimiladas raíces españolas puestas al servicio de una voz de ritmo preciso. Es sorprendente que su poesía haya pasado inadvertida por tanto tiempo, pues casi no figuró en antologías ni en diccionarios de nuestra literatura hasta finales de los años noventa, década en la cual, tras obtener una serie de premios nacionales, emerge como una figura de referencia incluso para promociones más jóvenes…”.
La escritura como asidero de la existencia
Y en otro pasaje explica Luis Bravo: “La problemática de la identidad y el drama filosófico del devenir, considerados ante un referente divino imposible de asir, aparecen como tópicos recurrentes (…) Pero lo que esencialmente construye es una imagen de la errática mismidad del ser, propia de quien concibe a la escritura como asidero de la existencia”.
Sus libros
De su extensa lista de títulos publicados puede destacarse: La otra mejilla (1964), El Innacido (1965), La Isla (1968), Canto a Malvín (1969), Alusiones (España, 1979), Viaje personal (1988), Todo el Adiós (1992), Tanto mundo (antología – Chile, 1997), El sobrante del humo (antología, 2000), Reliquias el relámpago y otros poemas (2003), Botellas y sobremodos (2003), Cierre de cuentas (2005), Código Mayor (antología, 2006).
Premios
Entre los múltiples reconocimientos recibidos se destacan varios premios otorgados por el Ministerio de Educación y Cultura de nuestro país (1992, 1993, 1994, 1997, 1998, 1999), así como el Premio Internacional La porte des Poètes (Francia, 1998).
Poema de Amor
Yo no estaba borracho:
era ella la que se movía de un lado a otro
agitando sus manos para espantar las moscas
pero no había insectos ni alcohol ni mesa
ni mujer porqué balancearse
hasta que desperté en el tren que me llevaba
con el mismo apuro con que las nubes regresaban
cuando las miraba por la ventanilla.
En realidad yo no quería volver a verla
después de tantos años sin saber de su vida
ni de su padre que la violó siendo una niña
para vengarse de su mujer
y el otro hombre
porque es necesario que haya otro hombre
para que una mujer sueñe.
Y allí estaba
la rubia hoy viuda de su padre
teñida de muchacha como cuando se acostaba conmigo
después de trabajar
y nada le quedaba por besar o morder
como una hambrienta prisionera de guerra.
Sus hijos me miraban igual
que a un contrabandista que traficara con abrazos
y después de almorzar
bajo un sol que partía los platos
caminamos a solas
recordando juegos y atardeceres
como si habláramos de nuestros nietos.
Estas visitas no fueron más que tres
para que no bostezaran los recuerdos
aunque nada me resulte más hermoso
que emborracharme para tomar
el tren fantasma que me lleva siempre a su casa.
Jorge Meretta






