Por Rodrigo Albernaz, Diputado por Salto de Cabildo Abierto

La defensa de la familia como principal institución de nuestra sociedad es un tema que me preocupa y me ocupa. Mucho de los graves problemas sociales y morales que nos aquejan, creo que podrían tener gran parte de su solución en la familia. Esta semana pasada la Diputada Lustemberg presentó un proyecto referido a la primera infancia que fue aprobado por mayoría en la Cámara Baja. Yo voté en contra de ese proyecto y prefiero re nombrarlo como “Trazabilidad de niños” porque captura el verdadero espíritu del mismo. En términos generales busca centralizar en un gabinete estatal todas las políticas referidas a la primera infancia y adolescencia, poniendo al Estado como único garante de los derechos de los niños y adolescentes, lo que le da a las familias una participación mínima en las decisiones sobre sus hijos. Este proyecto se basa en una filosofía de Estado controlador, típica de las concepciones totalitarias que pone a los niños y adolescentes como el centro de un cúmulo de indicadores, datos y controles varios, diseñados por el gobierno de turno. En el texto del proyecto se promueve de forma explícita la anticoncepción y el aborto hablando de derechos sexuales y reproductivos, y también incluye ideología de género. De forma explícita el proyecto establece una visión única de la infancia y adolescencia, lo que es contrario a la libertad de cada familia el defender sus criterios éticos en educación y salud. Las palabras familia o familias, aparecen en general acompañadas de un deber, o de un dato que debe medirse, o de una capacidad que debe generarse, o en complementación con alguna política estatal, pero no como centro de deberes y derechos sobre los niños y adolescentes. El proyecto busca además centralizar los datos lo que atenta contra las libertades básicas inherentes al núcleo familiar, y es muy peligroso porque apunta al control desde el Estado y a la centralización e imposición de criterios desde afuera de la familia con sus correspondientes controles y castigos implícitos. El texto del proyecto es muy extenso pero en ningún momento da una solución específica y parecería que su espíritu es solo obtener datos.
Quienes defendieron ese proyecto han dicho que muchas veces alguna familia no puede hacerse cargo de sus hijos, pero cabe destacar que cuando frente a menores cuyas familias por el motivo que sea está ausente, el Estado ya se hace cargo de estos niños y adolescentes. A partir de ahora el proyecto pasa a Senadores y nosotros continuaremos ocupándonos y hablando al respecto con todos los actores sociales, para intercambiar opiniones y promover acciones pro familia con el objetivo de que nuestros hijos crezcan con más valores, más contención que les permita encontrar un sentido a sus vidas. No queremos escuchar más las cifras alarmantes de suicidios adolescentes, de jóvenes que se escudan en las drogas, y de tantas enfermedades resultantes de una salud mental endeble. No quiero ser padre de una generación de cristal sino educar niños y jóvenes fuertes, que no pierdan su sensibilidad, para eso precisamos familias fuertes y por eso trabajamos con compromiso y mucho sentimiento en pos de la defensa de la familia.





