El Dr. Pablo Sosa analiza cómo la venta de nuda propiedad con usufructo puede mejorar la calidad de vida de personas mayores sin dejar su hogar.
AGENDA LEGAL: REFLEXIONES SOBRE EL DERECHO
LA CASA SIGUE SIENDO TUYA, PERO EMPIEZA A TRABAJAR PARA VOS
LA NUDA PROPIEDAD COMO HERRAMIENTA DE DIGNIDAD EN LA VEJEZ
En Uruguay existe una realidad silenciosa que cada vez vemos más en los estudios jurídicos, Personas mayores que tienen patrimonio, pero no liquidez.
Tienen una casa; A veces incluso una muy buena propiedad; Pero cobran jubilaciones bajas, enfrentan gastos médicos crecientes, pagan préstamos o simplemente ya no logran sostener el costo de vivir con tranquilidad.
Y ahí aparece una pregunta tan lógica como dolorosa; ¿Cómo puede ser que alguien tenga una casa valiosa y, al mismo tiempo, no llegue a fin de mes?
La respuesta está en una palabra que muchas veces no se comprende del todo: inmovilización patrimonial; el patrimonio existe, pero está “atrapado” dentro del inmueble; No genera ingresos; No mejora la calidad de vida.
Simplemente está ahí, y justamente en ese punto aparece una herramienta jurídica tan interesante como subutilizada: la venta de nuda propiedad con reserva de usufructo.
Explicado en términos sencillos, significa lo siguiente.La persona vende la propiedad, pero conserva el usufructo. ¿Y qué implica eso?
Que puede seguir viviendo en su casa; puede habitarla, usarla e incluso mantener el vínculo emocional con ese lugar que muchas veces representa toda una vida. No pierde su hogar, No se ve obligada a mudarse, No renuncia a su historia; pero al mismo tiempo transforma parte del valor de esa propiedad en dinero que puede mejorar su presente.
Eso puede significar cobrar un capital al contado, una renta mensual, o una combinación de ambas.
En otras palabras, la casa deja de ser un bien pasivo y empieza a convertirse en una herramienta de bienestar, Por eso cada vez más hablamos de economía de longevidad o economía senior.
Porque vivir más años también obliga a repensar cómo financiar esa etapa de la vida.
Y quizás ahí esté el cambio cultural más importante.
Durante mucho tiempo se enseñó que el patrimonio debía conservarse intacto para dejarlo a los herederos.
Pero hoy cada vez más personas empiezan a hacerse otra pregunta.
¿Tiene sentido vivir con privaciones para dejar intacto un patrimonio que podría mejorar mi calidad de vida hoy?; no existe una única respuesta, Pero sí una convicción que, personalmente, comparto.
El patrimonio también debe estar al servicio de quien lo construyó, Porque después de toda una vida de trabajo, esfuerzo y sacrificio, nadie debería sentirse culpable por utilizar sus propios bienes para vivir mejor.
La dignidad también se financia; y a veces, paradójicamente, la mejor forma de proteger el futuro es permitirnos vivir mejor el presente.





