“La adicción en los adolescentes y la incidencia social en el proceso de rehabilitación”

La adolescencia es un punto de inflexión de la persona en su contacto con las drogas o las sustancias adictivas, ya que es una etapa marcada por la búsqueda de la identidad y su afirmación como ser en el mundo. Esta búsqueda puede orientarse hacia diferentes caminos y opciones, entre las que el consumo de sustancias aparece como una opción accesible para sobrellevar en el comienzo, los avatares de la confusión y la tolerancia de las debilidades.


Una etapa en la que los otros, los pares, tienen para los sujetos un papel preponderante, todo esto indicaría que así como la adolescencia es una etapa conflictiva y crítica para el adolescente, lo es para su grupo familiar y la incidencia social tiene un gran peso en el mismo para la construcción de su ser. En términos generales, podemos ver que el proceso de transformación social se pone en marcha y está directamente relacionado con el incremento del consumo de drogas. Cuando hablamos de proceso de transformación social, hacemos referencia a los cambios por lo que las personas transitan en el periodo de la adolescencia, todo cambio social lleva consigo transformaciones profundas, exigiendo ajustes de los sistemas de reorganización social.


La base biológica actúa como piso o terreno para sembrar las semillas de nuestra personalidad y nuestras elecciones, está marcada por el contexto en el que está inmerso el sujeto y es allí donde la incidencia social tiene una función primordial. Dependerá entonces en gran forma, de cómo el sujeto, en este caso adolescente, modele su personalidad, de los modelos a los que tenga oportunidad de acceder y que él elija, del lugar y el espacio y su vida.
Por ello, debemos considerar que la rehabilitación es un trabajo continuo una vez instalada la adicción y allí se vuelve más poderosa, nos indican que la incidencia social en dicho proceso es crucial para obtener resultados positivos.

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Lo mismo en las familias que cumplen un rol fundamental ya que muchas veces, ven el proceso de rehabilitación cuando “tocás fondo”, pero” la verdadera rehabilitación empieza fuera de ellas”.
Como familia hay que estar atentos a diferentes cambios que se dan en sus hijos, los que muchas veces no coinciden con la educación que se ha venido dando. Esto se puede ejemplificar a través de determinados síntomas de abuso y/o dependencia a las drogas que presentan algunos adolescentes:
Aislamiento y falta de comunicación; Excusas para no estar en casa; La TV siempre encendida; Escapadas o salidas después que la familia se durmió; Mentiras acerca de dónde va y con quien; Estados de ánimo fluctuantes: Sentimientos de extremo bienestar o depresión profunda; Higiene física deficiente; Imposibilidad de planificar actividades con antelación; reaccionar y actuar de acuerdo al instante.


Si bien muchos de estos signos, son propios de la adolescencia, considero que los padres deben estar expectantes, ya que su presencia podría estar indicando/manifestando cambios importantes en el adolescente, siendo un indicador del consumo de sustancias.
Actualmente los cambios sociales se producen con mayor rapidez, afectando a todas las estructuras que sustentan tanto al niño como al adolescente. En tanto la sociedad actual facilitaría y hasta podría promover las adicciones mediante un doble mecanismo; por un lado, la creación de sensaciones de vacío y proliferación de estrés y por otro la búsqueda de la gratificación inmediata.
La sociedad justa y equilibrada amparará a sus miembros, y la escuela será el punto de convergencia de profesores, padres y educadores quienes trabajarán en diseñar e implementar programas para mejorar y fomentar el equilibrio del joven. El consumo de drogas es uno de los aspectos más difíciles a los que se tiene que enfrentar y sobre los que tiene que decidir el adolescente, en unión a su medio socio cultural y familiar.
Sabemos que en la actualidad el tema de la drogodependencia es un problema muy complejo, que afecta a las personas cuyas familias lo padecen y la sociedad toda. En si, los modelos familiares y la conducta familiar, y las diferentes condiciones ya sea económicas, sociales, culturales, individuales, constituyen los factores de riesgo de tipo familiar para el consumo de sustancias piscoactivas. Nos cabe la reflexión de que los factores sociales como la familia y los pares, inciden de forma especial en el adolescente, al momento de tomar decisiones, como puede ser la del consumo de sustancias adictivas.
Lic. Daniela Todoroff
Psicóloga.

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