La adaptación como ley: Melina Stagnaro y su camino en la escena de Salto

Conversé con Melina Stagnaro, una joven compositora que transitó de la soledad digital en Belén a la escena real de Salto. Su EP transforma vivencias íntimas en música, mientras cuestiona la precariedad económica y afectiva del sector y destaca el papel de las producciones under. Su ley es adaptarse generando vínculos humanos.

¿Cómo ves a ASDEMYA?

Mi visión de ASDEMYA es bastante general: sé que es una asociación de músicos, pero más bien desde una idea básica, muy por arriba. No la percibo como una institución presente en el territorio, porque tampoco sé mucho qué se hace, cuáles son los beneficios. Si no hay una comunicación clara sobre eso, difícilmente te llame la atención, termina siendo algo ajeno a tu realidad. 

En ese sentido, siento que es un lugar que está, pero no aparece como un espacio que convoque, que resulte cercano y abierto a la comunidad.

- espacio publicitario -SOL - Calidez en compañía

¿Y sobre la categoría músicos y afines?

Por más que haya buena onda en el ambiente, desde mi punto de vista noto cierta competencia y no se ven muchos indicios de querer unirse por un bien común. El año pasado hubo un intento de generar un espacio de participación colectiva «Germen Cultural», pero me parece que cuesta llegar a un acuerdo, hay que ser más tolerantes y aceptar las diferencias siempre y cuando haya respeto mutuo.

¿Las estructuras de agremiación actuales son obsoletas para la forma de producción de hoy?

Pienso que lo que funcionaba antes hoy ya no funciona de la misma manera, porque el mundo está en constante cambio. Con el desarrollo de internet y las redes sociales, cada vez tenemos que adaptarnos más a la tecnología.

Hoy en día tenés todo mucho más accesible: podés grabarte, producirte y compartir lo que hacés desde una computadora, vos sola en tu casa. Yo empecé así, subiendo covers y algunas canciones a YouTube.

Pero también creo que es muy importante poder salir de esa virtualidad y generar vínculos con otras personas. Por ejemplo, esto que te estoy contando se dio porque se organizó un toque en Belén y participaron músicos de acá de Salto.

Comentame eso de Belén: ¿cómo empezó ese vínculo y qué impacto tuvo en tu camino musical?

Gracias a ese toque empecé a relacionarme con gente de Salto, a quienes les gustó lo que yo hacía y, a partir de ahí, surgió la invitación para tocar. Fue así como empecé a salir un poco de esa virtualidad y volver más real lo que venía haciendo, llevando mi música al vivo.

Sin el apoyo y la retroalimentación de otras personas es muy difícil sostener ese camino. Empezar a estar más presente en la escena local y compartir con otros músicos fue clave.

¿Y te integraste bien al movimiento de Salto?

En mi caso, me sentí muy bien recibida. Nunca había tocado mis canciones en público y me daba un poco de vergüenza porque son bastante personales. Pero ver que conectaban con los demás me dio el impulso que necesitaba para seguir. Fue como una aprobación que me ayudó a animarme a mostrar lo que hacía.

A partir de ahí empezaron a pasar cosas. Por ejemplo, un espacio que se llamaba Mixtura Colectiva -donde actualmente es U’manos-, que tenía una cuenta en Instagram, me escribió para compartir una canción mía, “Detalles”. Después de eso, me llegó un mensaje de Charles Prates, a quien le había gustado el tema y me propuso grabarlo.

Él me mandó una especie de demo con lo que había trabajado sobre la canción y me encantó. Además, ya tenía alguna referencia suya porque un amigo me había hablado de él. La verdad es que no me lo esperaba y me sentí muy halagada.

Finalmente grabamos “Detalles” y más adelante participé en unas sesiones colaborativas que él estaba haciendo, llamadas “Tono”.

A partir de ahí empecé a tener más difusión: la gente me empezó a conocer más y comenzaron a surgir invitaciones para tocar en distintos lugares. Siempre digo que eso fue clave, porque en ese momento yo no tenía posibilidades de grabar mi música con una producción más profesional.

¿Querés contarnos más sobre el EP? ¿Cómo surge y qué representa para vos?

Este EP reúne canciones que empecé a escribir cuando recién estaba dando mis primeros pasos como compositora. En ese momento sentía la necesidad de registrarlas, de que quedaran de alguna forma.

“Des en canto” fue la primera canción que hice y terminó dándole nombre al EP. A partir de ahí se arma como una seguidilla de temas que recorren una etapa bastante específica de mi vida, que de alguna manera se cierra con la última canción, “Espejismo”.

Las canciones fueron escritas en distintos momentos, desde 2018 hasta 2024, pero todas están conectadas por ese mismo proceso personal. Por eso, para mí este EP es muy especial. Tiene algo muy íntimo, incluso doloroso, porque cada canción me lleva a momentos en los que no estaba bien, en los que estaba atravesando cosas difíciles.

Con el tiempo pude procesar todo eso y, de alguna manera, transformarlo en algo bueno. Creo que este EP también habla de eso: de poder convertir lo que uno vive, incluso lo más difícil, en algo que tenga sentido y que pueda ser compartido.

Hablás de la adaptación como una ley de la vida. ¿Cómo lo vivís en tu proceso personal y artístico?

Esto de la adaptación lo estoy viviendo todo el tiempo. Siento que es algo que tuve que incorporar, simplemente entender que es parte del proceso.

También influye mucho que vivo en un pueblo donde no hay tantas oportunidades y donde todo es bastante repetido. Eso te lleva, de alguna forma, a tener que moverte: ir a la ciudad para estudiar, conocer gente nueva, tocar en vivo.

En mi caso, además, tiene que ver con mi personalidad. Me cuesta bastante interactuar con otras personas y la exposición, pero entendí que si quiero hacer lo que me gusta, tengo que atravesar eso. Es adaptarme o quedarme estancada por miedo.

Por ejemplo, yo al principio tocaba sola, pero para un evento en 2024, me invitaron a participar y tenía que hacerlo con una banda. Ahí tuve que salir a buscar gente que quisiera tocar conmigo y varios de ellos siguen hasta hoy. Fue también una forma de encontrarle continuidad al proyecto.

Después empezaron a aparecer otras oportunidades: estuve en Canción de Río en Paysandú, también toqué en Concordia. Muchas de esas cosas no serían posibles si no me hubiese animado a dar ese primer paso.

A veces pienso en ese miedo y me pregunto: miedo de qué es realmente y ni siquiera tengo una respuesta clara. Es algo medio irracional, pero igual está. Y bueno, parte de todo esto es aprender a convivir con eso y seguir igual.

¿Cómo ves la escena local y el tema de la plata?

Lo que noto es una dependencia de eventos que surgen desde la Intendencia, los ministerios o espacios educativos como la Udelar, que tiene un rol importante en Salto con propuestas como Tocó Venir y otras iniciativas. 

Muchas veces, si no hay propuestas desde ahí, se vuelve difícil encontrar lugares donde tocar o mostrarse.

En ese contexto, el tema del pago es central. Muchas veces todo se hace a pulmón, por el hecho de participar y de que la cultura se mueva, pero eso deja en segundo plano algo importante: la música también es un trabajo. No es solo tocar, hay ensayo, composición, tiempo y gastos que no siempre se ven reflejados.

Hemos tocado mucho más en toques independientes que en los organizados por instituciones, pero en el tema de la plata son estos últimos donde se recibe un pago más acorde a lo que pensamos, en los toques independientes se recibe un pago pero no es siempre lo que a una le gustaría.

Desde el under se hacen muchas más cosas que desde las instituciones e intendencias, pero en la práctica, los eventos institucionales terminan siendo los que efectivamente pagan. Al mismo tiempo, organizar por fuera de esos circuitos implica tiempo y recursos que no siempre se pueden sostener, más aún en el interior.

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/wcmi