Ayer en la mañana circulaba un camión cargado de envases plásticos de detergente y lavandina por avenida Barbieri al oeste. Si bien el encerado y las cuerdas que sujetaban la carga parecían resistir, buena parte de la misma estaba ladeada hacia el interior de la avenida.
El camión circulaba de manera lenta, con las luces de sus valizas encendidas, pero los vehículos que transitaban detrás no se animaban a rebasarlo por temor a la caída. Una verdadera situación de riesgo.
Salvando las distancias también es riesgosa la interferencia que una emisora argentina produce en la frecuencia que maneja la torre de control del Aeropuerto de Salto. La misma, presente desde hace unos 10 meses, dificulta el claro diálogo que debe haber entre los controladores y las aeronaves que transitan el espacio aéreo.
Desde la altura del Estadio Dickinson hasta el Vispo Mari la situación de la avenida Brigadier Oribe no es la más acorde al tránsito que se registra. Ocurre que sobre el costado más próximo al cordón cuneta hay un espacio, de unos 3 metros, con material suelto, que se vuelve peligroso.
Los vehículos tratan de no circular por dicho sector y se tiran hacia el centro, por donde naturalmente el tránsito es más rápido y firme. Los finitos que los vehículos de mayor porte les tienen que tirar a las motos o vehículos menudos son figurita repetida.
Ayer en la mañana circulaba un camión cargado de envases plásticos de detergente y lavandina por avenida Barbieri al oeste. Si bien el encerado y las cuerdas que sujetaban la carga parecían resistir, buena parte de la misma estaba ladeada hacia el interior de la avenida.
El camión circulaba de manera lenta, con las luces de sus valizas encendidas, pero los vehículos que transitaban detrás no se animaban a rebasarlo por temor a la caída. Una verdadera situación de riesgo.
Salvando las distancias también es riesgosa la interferencia que una emisora argentina produce en la frecuencia que maneja la torre de control del Aeropuerto de Salto. La misma, presente desde hace unos 10 meses, dificulta el claro diálogo que debe haber entre los controladores y las aeronaves que transitan el espacio aéreo.
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Desde la altura del Estadio Dickinson hasta el Vispo Mari la situación de la avenida Brigadier Oribe no es la más acorde al tránsito que se registra. Ocurre que sobre el costado más próximo al cordón cuneta hay un espacio, de unos 3 metros, con material suelto, que se vuelve peligroso.
Los vehículos tratan de no circular por dicho sector y se tiran hacia el centro, por donde naturalmente el tránsito es más rápido y firme. Los finitos que los vehículos de mayor porte les tienen que tirar a las motos o vehículos menudos son figurita repetida.
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