Juan Dutra: una vida marcada por la murga, el carnaval y el trabajo colectivo

Detrás de cada murga hay historias de esfuerzo, pasión, compromiso y una forma muy particular de entender la vida. En esta oportunidad, el protagonista de nuestra sección Historias de Vida es Juan Dutra, un hombre cuya relación con el carnaval comenzó incluso antes de nacer, en un hogar donde la murga siempre estuvo presente a través de la figura de su padre, histórico integrante de distintas agrupaciones carnavaleras de Salto.

Desde niño, Juan creció entre ensayos, escenarios, bombos y tablados, recorriendo los espacios donde se construye la magia del carnaval. Aquellas vivencias marcaron profundamente su camino y terminaron convirtiéndose en una verdadera pasión que lo acompaña hasta el día de hoy. Con el paso de los años, encontró en la murga no solo una expresión artística, sino también una herramienta de construcción colectiva, de militancia cultural y de transformación social.

Su recorrido comenzó formalmente en el movimiento de Murga Joven, una experiencia que le permitió descubrir una nueva forma de crear espectáculos, basada en el trabajo grupal, la participación y el intercambio de ideas. Desde entonces integró distintas agrupaciones, entre ellas Hacha y Tiza, construyendo una trayectoria que lo llevó a consolidarse como una figura reconocida dentro del ambiente carnavalero salteño.

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Además de su participación sobre los escenarios, Juan también ha dedicado gran parte de su tiempo a fortalecer el carnaval desde otros espacios. Actualmente integra la directiva de ASAC, aportando desde la organización y el trabajo colectivo al crecimiento de una de las expresiones culturales más importantes del departamento.

En esta entrevista, Juan repasa sus primeros recuerdos vinculados a la murga, las emociones de subir por primera vez a un escenario, las largas jornadas de ensayo, los desafíos de mantener vivo el carnaval y el enorme significado que tiene esta manifestación cultural en su vida. Una historia atravesada por la música, la amistad, el compromiso social y el amor por una tradición que, generación tras generación, sigue dejando huella en quienes la viven desde adentro.

Por tal motivo, el protagonista de la historia de vida de hoy es Juan Dutra.

¿Cuándo comienza tu pasión por las murgas? «En realidad, la murga para mí nace incluso desde antes de que yo nazca, digamos. Mi viejo salió en murgas siempre, toda su vida. Desde que él salía tengo recuerdos de andar corriendo por distintos ensayos y de estar ahí molestando un poco a la barra, agarrar el tambor y que se enojen los bombistas, así como hoy mis compañeros que a veces se enojan porque los niños van y le pegan con cualquier cosa al bombo. Seguramente yo era uno de esos chiquitos que estaba allí recorriendo.»

¿Tu papá en qué murga salió? «Papá salió en Los Presidiarios, Jaque Mate, Uno Más Uno; fue jurado de coro un par de años. Siempre estuvo vinculado a la murga. Yo, siendo chico y él siendo director de Cultura también, estábamos muy vinculados a la cuestión y es como todo ese proceso. Luego me agarró el proceso de la murga joven, 2009 en adelante, en realidad proceso que venía del 2005 en adelante por el gobierno de Ramón Fonticiella. Se hicieron talleres de murga joven y en mi caso me tocó sumarme en eso del 2010, en todo lo que fue la murga joven, hincando el movimiento de murga joven.»

¿Cómo fue el primer día que te subiste al escenario? «Fue hermoso. Sentí muchos nervios, obviamente, pero fue un lugar en el que podías transmitirle muchas cosas a la gente y, sobre todo, defender el espectáculo. Creo que lo que la murga joven aporta más al género murga es, sobre todo, la metodología a la hora de crear el espectáculo, entonces es clave hacer las cosas de manera colectiva y no centralizarlo en una sola persona.»

«Nosotros salíamos en 2010 con toda la barra de ‘Tuya y Mía’, después salimos en el Carnaval Mayor en 2011 y luego nos abrimos. Yo tuve un paso por ‘La Nueva’. Un tiempo después nos juntamos toda la barra en ‘Hacha y Tiza’, que es nuestra murga.»

«El hacer carnaval para nosotros es sumamente importante y forma parte de lo que somos como personas.»

¿Son muchas horas de ensayo? «Sí, sin dudas. Nosotros en Hacha y Tiza, que es un proceso que hoy no lo podríamos hacer porque somos todos grandes, en aquel momento teníamos la metodología de juntarnos a las 15:00 horas para empezar a hacer trajes en algún taller que se armaba y trabajábamos sobre papel, sobre cosas. En algún momento de la tarde caía Pablo Sánchez, que nos indicaba un poco y se iba. Nosotros seguíamos trabajando y, como a las 19:30 o 20:00, cortábamos para a las 20:30 empezar a ensayar. Ensayábamos dos horas de coro, pasar letra, y después volvía Pablo y metíamos un puente hasta las 00:00 para al otro día volver a las 15:00. Había gente que se quedaba toda la jornada completa; algunos se sumaban más a la tarde, según las actividades y responsabilidades de cada uno.»

«Todas las murgas ensayan muchísimo durante muchos meses. Se trata de un proceso sumamente largo y de mucho trabajo. Nuestra generación viene a reivindicar que esto sí es arte. Nos encanta hacer esto, pero también es un trabajo muy duro.»

También sos integrante de Asac. «Sí, se ha dado que desde hace unos 5 o 6 años integro la directiva. Es muy difícil. El trabajo que hacen los compañeros de directiva es fenomenal, todos lo hacen de manera honoraria. Asac es una herramienta fundamental que ha sido ejemplo para la región.»

«La labor del trabajador de carnaval es una changa, si se quiere, algo zafral, pero es algo que hoy ni está remunerado; es algo que hacemos por amor al arte.»

¿Qué te produce ver el parque Harriague lleno? «Una satisfacción tremenda porque hemos vivido las peores etapas, vimos la otra cara de la moneda. Tuvimos momentos bastante complicados y esperamos que el impulso nos dé para seguir.»

«Estar arriba del escenario te llena totalmente.»

¿La parte más importante de la murga es la retirada? «No sé, puede ser. Es de las cosas que van quedando en la memoria. Yo creo que, si no es la más importante, pega en el palo. A nosotros nos gusta verlo todo de manera conceptual, estamos en esa parte de saber mediar entre una cosa y otra.»

«Este año salí con ‘Falta la Papa’ y obtuvimos el primer premio. Parte de mi vínculo con el carnaval tiene que ver con el hecho de que era muy hincha de Falta la Papa cuando era chico. Siempre armábamos la previa para ir a verla. Era muy apasionado por Falta la Papa.

Este año se dio de estar ahí, con esa barra que viene de la época y tiene una concepción parecida en cuanto a lo artístico, y se pudieron mezclar las dos generaciones, y eso fue lo más interesante de este año. Se juntaron dos cosas que hicieron que el espectáculo estuviera muy bueno, que funcionara.»

¿Cuáles son los planes para este año? «Este año vamos a ver qué pasa. En principio, la idea es hacer carnaval. Seguramente vamos a estar en alguna propuesta. Vamos a salir en La Grandulona, que me surgió una propuesta laboral muy linda. El grupo es muy lindo también. Tienen un grupo que ya se mantiene, ya se conocen, y eso influye hasta al cantar. Va a estar dirigiendo El Pichón, mi hermano. Todavía están en la parte de armado de las melodías y demás, aún no empezamos a ensayar. Se va a armar una presentación y, una vez que esté pronta, se va a empezar a ensayar.

Hay un grupo para escribir las letras. En principio está Franco Rocha y, aparentemente, también se va a sumar Rami, mi hermano, que para mí es una alegría y me representa mucho su forma de escribir.»

«Uno le busca motivos para salir en las murgas, que no sea solo porque sí.»

¿Qué es la murga para vos? «Es como el articulador de casi todas las cosas que hago, siempre está presente de alguna manera. Yo soy trabajador social y en mi tesis hablé sobre los procesos educativos en donde se utilizó la murga como taller. Siempre aparece como una preocupación y una forma de militancia, de entender que desde ese lugar se puede aportar algo a procesos más grandes. Para mí también lo es todo en la parte emocional, es algo que me atraviesa completamente y me encanta; para mí es una excusa para escapar de otra cosa.»

¿Qué le podés decir a algún joven que tenga ganas de salir en una murga? «Que sea inquieto, que no le importen los prejuicios o las cosas que se pueden decir, sino que se anime a lanzarse hacia ello. Sé que vivimos en un mundo en donde hay mucha ansiedad, mucha vergüenza por mostrarse y por hacer, pero la satisfacción que te da después es impresionante.»

«A pesar de que todas las horas que pasamos no son remuneradas, vale la pena porque esto te llena.»

«La Miguelona es como una vía de entrada para aquellos que quieren salir en las murgas.»

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