El muralista salteño inauguró una obra cargada de simbolismo y esperanza en la Unidad N.º 20 del INR.

El reconocido muralista salteño José Gallino inauguró recientemente una nueva obra en la Unidad N.º 20 del Instituto Nacional de Rehabilitación de Salto, un proyecto que combina arte, reflexión y mensaje social. La intervención artística, que contó con la participación e interés de personas vinculadas al centro, busca transmitir esperanza y poner en valor la capacidad de transformación humana. Con una trayectoria que lo ha llevado a escenarios nacionales e internacionales, Gallino destaca el poder del arte para abrir puertas, generar diálogo y dejar una marca positiva incluso en contextos de privación de libertad.
¿Cómo surgió la invitación para realizar el mural en la Unidad Nº20 del INR de Salto?
Era algo que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo. Justo se dio que vine a Salto unos días y aproveché la oportunidad para visitar la Unidad y realizar el mural. Me gustó poder dejar una huella de mi trabajo en un lugar que quizás necesita este tipo de iniciativas. Además, hubo personas que participaron y se involucraron en el proceso, y eso le dio un valor todavía más especial.
¿Qué significado tiene una obra artística en un espacio de privación de libertad?
Creo que el arte puede abrir puertas incluso cuando una persona está físicamente encerrada. Por un momento permite viajar con la mente, reflexionar y ver las cosas desde otra perspectiva. También sé, por experiencias de vida, que siempre existen oportunidades para cambiar el rumbo y construir algo mejor. Si el mural logra transmitir un poco de esperanza o motivación, ya cumplió una función importante.
¿Cuál fue el concepto o mensaje central que buscó transmitir a través del mural?
La obra representa el encuentro entre dos etapas de la vida: la infancia y la vejez. En el centro aparece un cardenal, que simboliza los sueños, la esperanza y aquello que uno cuida a lo largo del tiempo. El mensaje es que, más allá de la edad o de las circunstancias, siempre hay algo valioso dentro de nosotros que merece ser protegido.
¿Qué sensaciones le dejó la recepción que tuvo la obra entre quienes forman parte de la Unidad?
Muy positivas. Me sentí muy bien recibido y muy agradecido por el respeto y el interés que mostraron. Lo más lindo fue ver que la obra generó conversaciones, participación y entusiasmo. Cuando el arte logra conectar con las personas, ya sea por unos minutos o de una manera más profunda, para mí el objetivo está cumplido.
Su trabajo ha alcanzado reconocimiento nacional e internacional. ¿Cómo evalúa el momento profesional que estás atravesando?
Lo vivo con mucha gratitud. La verdad es que sigo recorriendo el camino que me tocó y haciendo lo que amo. Todavía siento que hay muchísimo por aprender y por lograr, pero cuando miro hacia atrás y veo todo lo recorrido, me siento agradecido. A veces ni siquiera tomo dimensión de las cosas que están pasando, simplemente sigo trabajando y disfrutando del proceso.
Sus murales suelen retratar figuras populares y temas vinculados a la identidad uruguaya. ¿Qué lo inspira a la hora de elegir esos proyectos?
Al principio me motivaba mucho homenajear a personas que dejaron una marca en nuestra sociedad, ya fueran figuras conocidas o personajes populares de nuestra cultura. Con el tiempo fui ampliando la mirada y explorando otros caminos dentro del arte. No tengo una lista planificada de qué voy a pintar; muchas veces los proyectos aparecen y conectan naturalmente con algo que me interesa contar.
¿Cómo ha evolucionado su estilo desde aquellos primeros trabajos vinculados al graffiti hasta las grandes obras actuales?
Ha sido un camino de aprendizaje constante. Cada obra me empuja a mejorar y a asumir nuevos desafíos. Uno de los proyectos que más me marcó fue el mural de los silos de Trinidad, porque representó algo que años atrás parecía imposible. Ese tipo de experiencias son las que me motivan a seguir creciendo y buscando nuevos desafíos.
¿Qué proyectos tiene previstos para los próximos meses?
La idea es seguir viajando y llevando mi arte a distintos lugares, pero también continuar desarrollando proyectos en Uruguay. Hay muchas propuestas interesantes tanto en espacios públicos como privados. Trato de encontrar un equilibrio para poder compartir mi trabajo en diferentes lugares y seguir dejando una huella a través del arte.
¿Qué importancia tiene para usted representar a Salto en escenarios nacionales e internacionales?
Es un orgullo enorme. Siempre llevo a Salto conmigo porque es donde están mis raíces. Me gusta pensar que represento esa forma de ser del salteño, de trabajar, esforzarse y buscar siempre superarse. Poder mostrar mi trabajo dentro y fuera del país llevando el nombre de Salto es algo que valoro muchísimo.
Si tuviera que definir el aporte que busca dejar con sus obras, ¿cuál sería?
Me gustaría dejar una marca positiva. Sabemos que las personas pasamos, pero las obras quedan. Si además de una imagen puedo dejar inspiración, motivación o algún aprendizaje para quienes vienen detrás, siento que el trabajo tiene un valor mucho más grande.
Después de tantos murales y reconocimientos, ¿qué sueño artístico le queda por cumplir?
La verdad es que no lo sé. Tampoco imaginaba hace años estar haciendo muchas de las cosas que estoy haciendo hoy. Lo que sí sé es que voy a seguir trabajando, creando y aprovechando cada oportunidad que aparezca. El camino me ha sorprendido muchas veces, así que prefiero seguir avanzando y ver qué nuevas puertas se abren.











