El buen momento que atraviesa la ganadería comienza a reflejarse en las decisiones productivas de los establecimientos, particularmente en lo que refiere a la inversión en pasturas. Así lo señaló el Ing. Álvaro Mazzilli, técnico de Agrocentro en el departamento de Salto, quien destacó que el contexto actual de precios del ganado genera un escenario más favorable para apostar a la intensificación.

El técnico sostuvo que el productor está mirando con mayor interés las alternativas forrajeras de cara al otoño, impulsado por la relación entre el valor de la carne y el costo de implantar pasturas.
“Cuando el precio del ganado acompaña, todo se vuelve más viable. Hacer una pastura sigue siendo una inversión importante, pero cuando se mide en kilos de carne es mucho menor que en otros momentos”, explicó.
En ese sentido, consideró que el escenario actual permite pensar en estrategias de intensificación gradual. Desde Agrocentro, la recomendación apunta a avanzar progresivamente en la incorporación de verdeos y pasturas perennes dentro de los sistemas productivos.
“La idea no es transformar todo el campo de golpe, sino ir incorporando área mejorada. Nosotros hablamos de un 20% o 30% del campo con pasturas perennes, lo que permite arrancar el otoño con buena calidad de pasto y sostener la producción”, señaló.
Mazzilli remarcó que, más allá del retorno económico relativamente rápido que puede tener una pastura bien implantada, el objetivo principal es generar estabilidad productiva en el sistema.
“La inversión puede devolverse en seis o siete meses, pero no se hace pensando en eso. Se hace para que esa pastura dure varios años y sostenga la producción de carne en el tiempo”, afirmó.
Sanidad y genética para asegurar producción
Otro de los aspectos que el técnico destacó es la importancia creciente de la sanidad y la genética en los materiales forrajeros. En ese sentido, explicó que el desarrollo de variedades con mayor resistencia a enfermedades permite mejorar la estabilidad productiva.
Entre los factores que comienzan a ser observados con mayor atención figura la presencia de enfermedades como la Brusone, que ya ha generado problemas en sistemas arroceros de la región y que comienza a detectarse en otros cultivos.
“La sanidad es cada vez más importante. Muchas veces se trata de un pequeño costo adicional por hectárea, pero funciona como un seguro para proteger la inversión en la pastura”, indicó.
Desde el punto de vista climático, Mazzilli señaló que las lluvias registradas en los últimos días generan mejores condiciones para planificar las siembras otoñales.
“Venimos con buen volumen de pasto y eso permite tomar decisiones con más tranquilidad. Cuando se trata de inversiones importantes conviene planificar, elegir bien los potreros y preparar los barbechos con tiempo”, explicó.
En ese contexto, consideró que la mayoría de los productores podrá encarar la nueva zafra forrajera sin urgencias excesivas, lo que facilita un manejo más ordenado del sistema.
Así mismo, Mazzilli subrayó la importancia del asesoramiento técnico a la hora de definir estrategias productivas.
“El productor muchas veces llega con una idea y nosotros aportamos otra mirada. Lo importante es analizar cada sistema, entender el campo y planificar juntos. El trabajo es acompañar desde la preventa hasta después de implantada la pastura”.
Expectativas moderadas en agricultura
Consultado sobre la situación de los cultivos agrícolas en el norte, Mazzilli señaló que la región ha tenido una evolución diferente a la de otras zonas del país, con lluvias que permitieron sostener el desarrollo de los cultivos.
El maíz, indicó, tuvo algunas dificultades en el arranque debido a temperaturas frescas durante el final del invierno, mientras que la soja de primera mostró un muy buen desarrollo vegetativo, aunque las altas temperaturas y la falta de agua en algunos momentos provocaron pérdidas de plantas en ciertos lotes.
Las sojas de segunda, en tanto, presentan un panorama algo más favorable debido a su ciclo más tardío y al aporte de las lluvias recientes.
“Las expectativas están. No somos una zona de rendimientos muy altos, pero creemos que si el clima acompaña podemos estar por encima de los 2.000 kilos”, concluyó.





