Inseguridad en Masoller: vecinos esperan reunión con el jefe de Policía para reclamar mayor protección

Habitantes de Masoller y la colonia Aparicio Saravia, en la zona de las tres fronteras entre Salto, Rivera, Artigas y Brasil, denuncian una creciente ola de robos, faenas clandestinas, daños en predios y presencia de delincuentes armados. Hay expectativa por una reunión con el jefe de Policía de Salto para coordinar acciones.

Inseguridad en escalada en Masoller, vecinos esperan reunión clave con el jefe de Policía

La preocupación por la inseguridad aumenta entre los vecinos de Masoller y la colonia Aparicio Saravia, una amplia zona rural ubicada en el límite entre los departamentos de Salto, Rivera y Artigas, además de la frontera con Brasil.

Los pobladores denuncian una seguidilla de robos, faenas clandestinas, daños en predios y la presencia de delincuentes armados, en un contexto que consideran de desprotección policial.

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Se trata de un territorio particular por su ubicación estratégica y compleja. En Masoller confluyen tres departamentos y además se encuentra el área limítrofe con Brasil, incluyendo la Villa Tomás Albornoz. Desde allí se extiende la colonia Aparicio Saravia, que está próxima a cumplir un año de conformada formalmente, aunque desde hace varios años sus habitantes vienen denunciando distintos episodios delictivos.

Entre las situaciones más frecuentes se registran robos de ganado, faenas clandestinas, hurtos de herramientas, daños en alambrados y roturas en instalaciones rurales. A esto se suman hechos más graves, como el ingreso de personas armadas a predios particulares.

Uno de los episodios más alarmantes ocurrió el pasado 8 de marzo, cuando dos personas armadas ingresaron a un establecimiento rural de la zona. Según se informó, permanecieron más de dos horas en las inmediaciones del predio. Durante ese tiempo habrían cortado la energía eléctrica y regresado al lugar sabiendo que había moradores dentro de la vivienda. Afortunadamente no hubo un enfrentamiento directo, pero el hecho dejó una fuerte sensación de miedo e impotencia entre la familia afectada y los vecinos.

Apenas unos diez días después, otro productor de la zona, ubicado sobre la ruta interdepartamental —donde un lado pertenece a Salto y el otro a Rivera— sufrió la rotura de un galpón y daños en distintas pertenencias. Si bien no se constató robo, ya existían antecedentes en ese establecimiento por corte de alambrados.

Más recientemente, durante el fin de semana anterior al último, seis colonos vecinos denunciaron cortes intencionales de alambrados en sus campos. Aunque en este caso no se registró faltante de ganado, existe preocupación por la reiteración de estos actos y por la posibilidad de que se trate de represalias o maniobras preparatorias para futuros delitos.

La colonia Aparicio Saravia comprende unas 30.000 hectáreas de colonización, donde se han visto afectados tanto colonos como productores y vecinos particulares. Además, se reportan robos de vaquillonas que aún no han sido recuperadas, así como hurtos de motosierras, herramientas y otros objetos de valor.

En algunos casos, los delincuentes también han causado daños severos en viviendas y galpones, rompiendo vidrios, revolviendo habitaciones y llevándose pertenencias. Incluso se han denunciado ataques a animales domésticos, con muertes de gallinas y perros en algunos predios.

La situación ha llevado a que muchos vecinos comiencen a invertir en medidas de seguridad, instalando cámaras, reforzando rejas y colocando más iluminación en sus establecimientos, lo que representa un costo importante para familias rurales que consideran injusto tener que asumir esos gastos para protegerse.

Uno de los reclamos principales apunta a la escasa presencia policial en la zona. Según denuncian, el destacamento policial de la colonia permanece sin personal desde hace entre ocho y diez años. En Masoller, en tanto, el destacamento fue reactivado hace aproximadamente cinco años, pero funciona con presencia rotativa de efectivos, sin cobertura permanente.

Los vecinos sostienen que la Policía “hace lo que puede”, pero reconocen que también los funcionarios se encuentran limitados por falta de recursos y por la complejidad jurisdiccional del lugar. La cercanía entre tres departamentos dificulta los procedimientos, ya que cada dependencia tiene competencias territoriales específicas.

Ante esta realidad, crece la expectativa por una posible reunión con el jefe de Policía de Salto. Extraoficialmente, se manejó la posibilidad de que la visita se concrete en las próximas horas, aunque hasta el momento no había confirmación oficial.

Necesidad de estrategia coordinada con las jefaturas

Los vecinos pretenden plantear la necesidad de una estrategia coordinada entre las jefaturas de Policía de Salto, Artigas y Rivera, entendiendo que la inseguridad en la zona requiere una respuesta conjunta. Consideran que la división departamental entorpece las persecuciones y los procedimientos, pese a tratarse de una problemática que afecta a toda la región.

Además del problema de la delincuencia rural, la zona es señalada como corredor de contrabando y tránsito ilegal de mercadería y drogas, debido a su amplia red de caminos rurales que conectan con distintos puntos del país. Desde Masoller se puede acceder por rutas y caminos hacia Tacuarembó, Salto, Artigas y diversos pasos fronterizos, lo que dificulta aún más el control.

En la comunidad existe preocupación no solo por las pérdidas materiales, sino por la seguridad de las familias. En la zona hay un importante núcleo poblacional con niños, jóvenes, escuela rural, liceo y otros servicios, por lo que consideran urgente una respuesta antes de que ocurra una tragedia.

Mientras tanto, algunos vecinos comenzaron a elaborar un registro cronológico de los delitos ocurridos en los últimos años, con fechas, lugares y detalles de los hechos, con el objetivo de presentar documentación concreta a las autoridades y demostrar que la inseguridad en Masoller dejó de ser una sucesión aislada de episodios para transformarse en un problema estructural.

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