En el último año, Uruguay ha visto un fenómeno inesperado: las importaciones bajo el régimen de franquicias crecieron de manera explosiva, pasando de 45.000 a 167.000 envíos mensuales. El dato coincide con la llegada de la plataforma internacional Temu, que rápidamente ganó terreno en los hábitos de consumo de miles de uruguayos.
Detrás de esta cifra hay señales claras. Por un lado, los consumidores buscan precios más bajos y mayor variedad de productos. Por otro, surge la pregunta: ¿estamos comprando lo que realmente necesitamos o estamos cayendo en un consumismo excesivo alentado por la facilidad y lo tentador de las ofertas digitales?
El riesgo de lo barato
No es menor el hecho de que, en rubros como vestimenta y calzado, muchas compras terminan generando frustración: lo que llega no siempre es lo esperado, los talles no coinciden o la calidad dista de lo prometido. Esa diferencia entre expectativa y realidad deja en evidencia que, muchas veces, lo barato puede terminar saliendo caro.
La seducción de adquirir a bajo costo puede llevar a decisiones impulsivas que, en lugar de responder a necesidades reales, terminan acumulando objetos de poca utilidad o de escasa durabilidad. El problema no es solo económico, sino también cultural: se instala un patrón de consumo en el que el precio pesa más que la calidad o el impacto en la economía local.
Impacto en el comercio uruguayo
Al mismo tiempo, el comercio local —especialmente el minorista— enfrenta un escenario cada vez más adverso. No resulta justo que quienes pagan impuestos, generan empleo y sostienen comunidades tengan que competir contra plataformas que ingresan al país con condiciones tributarias más favorables.
Por eso, resulta razonable que el Estado discuta medidas que busquen equilibrar la cancha. En este marco, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, explicó que con la ley de presupuesto se resolvió gravar con IVA las compras realizadas a través del sistema de envíos exprés, con el objetivo de proteger al comercio local y equiparar el régimen con otras importaciones.
Oddone señaló que la medida se enmarca en un ajuste técnico: mientras se introduce un impuesto del 22% a las compras digitales, se amplía también la franquicia anual, que pasa de 600 a 800 dólares. El monto podrá usarse en hasta tres compras distintas o en una sola, lo que da a los consumidores más flexibilidad. “Se busca un equilibrio: proteger la recaudación y a los comerciantes locales, sin desconocer la necesidad de dar a la ciudadanía un margen mayor para sus compras en el exterior”, afirmó el ministro.
El dilema de fondo
La medida, sin embargo, abre un dilema: ¿realmente logrará frenar el impacto del “efecto Temu” en el comercio nacional o terminará incentivando aún más las compras de artículos de alto valor como celulares o equipos de informática, que suelen encontrarse a precios mucho más competitivos en el exterior?
Mientras el gobierno defiende la propuesta como necesaria y audaz, una parte de la ciudadanía la percibe como un incumplimiento de la promesa de no subir impuestos. El debate está servido: ¿equilibrio fiscal y protección del comercio interno, o un nuevo estímulo al consumo en plataformas extranjeras?
Un debate que recién empieza
El llamado “efecto Temu” no puede ser visto como un fenómeno pasajero. Está mostrando cambios de fondo en el consumo, en la forma de comprar y en la manera en que los uruguayos valoramos el precio frente a otros factores como la calidad o el origen de lo que consumimos.
El desafío es doble: regular con justicia para que todos compitan en condiciones similares, y al mismo tiempo promover un consumo responsable, que no se deje arrastrar por el impulso de la novedad ni por el espejismo de lo barato.
En definitiva, no se trata de dar la espalda al comercio digital, sino de reconocer que cada decisión de compra tiene consecuencias: en la economía familiar, en la calidad de lo que recibimos y en el futuro del comercio uruguayo.
¿Vale la pena la nueva plataforma de moda?
Cada vez más usuarios en Uruguay y la región están probando TEMU, la aplicación de compras online que promete precios bajos y envíos internacionales accesibles. Pero, ¿qué tan confiable es? ¿cómo llegan los productos? ¿qué opinan quienes ya compraron? En esta nota reunimos experiencias, ventajas y reclamos de consumidores para ayudarte a decidir si conviene o no sumarse a esta tendencia.
Paola Suárez, 36 años, madre y maestra de inicial
«Compré ropa de niño en Temu. Los precios son tentadores, pero la tela es muy fina y los talles no coinciden con los de acá. Para salir del apuro sirve, pero no es ropa que dure.»
Carolina Fernández, 41 años, empleada administrativa
«Pedí una cartera porque me encantó el diseño y me salió menos de la mitad que en un local. Me gustó, aunque el material no es de la misma calidad que uno espera ver en acá.»
Martín Aguirre, 29 años, organizador de eventos
«Uso Temu y AliExpress para comprar alguna luz o parlante. La diferencia de precios es enorme. Lo que acá me cuesta 3.000 pesos, afuera lo consigo por 900. La contra es que a veces se demora más de lo previsto.»
Andrés Pérez, 45 años, comerciante minorista
«Este tipo de plataformas nos está matando. La gente entra, prueba un zapato en mi local, y después lo compra por internet más barato. Es imposible competir con esos precios.»
Lucía Ramírez, 34 años, diseñadora gráfica
«Uso AliExpress desde hace tiempo, Temu lo probé una vez y me pareció muy similar. Lo que me atrae es la variedad de cosas que acá no se consiguen. El problema es que no siempre la calidad es la esperada.»
Rodrigo Cabrera, 52 años, funcionario público
«Nunca compré por estas plataformas. Prefiero comprar en Uruguay, aunque a veces salga más caro, porque me da seguridad y sé a quién reclamar si algo no anda.»
Camila Herrera, 23 años, vendedora de ropa
«Con Temu pedí un par de buzos y me salieron bien, pero también me pasó que una campera llegó con otro color y otro talle. En ropa y calzado es muy riesgoso, no siempre coincide lo que muestran en la foto.»
Valentina Ríos, 38 años, madre y diseñadora gráfica
«Compré decoraciones personalizadas para el cumpleaños de mi hijo en Temu. Los diseños estaban bien y el precio me pareció aceptable.»
Santina Molina, 42 años, profesora de primaria
«Encargué un par de juegos educativos para mis hijos. Había mucha diferencia de precios entre Temu y las tiendas locales. Terminé comprando en la plataforma porque la relación precio-calidad me convino, aunque tardó en llegar más de un mes.»
Mariana Torres, 35 años, madre y emprendedora
«Ropa de niño sí compro, sobre todo prendas que no se consiguen en los locales. Encontré cosas bonitas y diferentes, de buena calidad, que mis hijos disfrutan.»
Camila Duarte, 29 años, madre y contadora
«Vi juegos didácticos que acá costaban el doble. Pedí por Temu y me llegaron completos y divertidos, aunque tuve que esperar bastante.»
Lucía Martínez, 28 años, empleada
«Compro en Temu desde hace meses y la verdad estoy muy satisfecha. Encuentro ropa y accesorios para mi casa que acá no consigo, a precios mucho más accesibles. Sí, a veces tarda un poco en llegar, pero la relación precio-calidad me parece excelente. Para mí, Temu se volvió indispensable.»Lucía Gómez, 29 años, docente
«Me gusta vivir bien y tener cosas lindas, y Temu me facilita encontrar ropa y accesorios que acá serían mucho más caros. A veces la entrega tarda un poco, pero vale la pena por los precios y la variedad.»