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miércoles, febrero 4, 2026

Informe: el dólar en Uruguay

Tras semanas de apreciación del peso, el gobierno actuó sobre el mercado cambiario para frenar la caída del dólar. Exportadores, economistas y productores advierten impactos en competitividad, precios y empleo.

La cotización del dólar volvió a ocupar un lugar central en la agenda económica tras la intervención del gobierno para frenar la apreciación del peso uruguayo registrada en las últimas semanas. Luego de un período de caída sostenida de la divisa, el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Central del Uruguay adoptaron una serie de medidas que provocaron un repunte del tipo de cambio en pocas horas, enviando una señal clara al mercado.

Durante gran parte de enero, el dólar se mantuvo en niveles bajos debido a factores externos, como la debilidad global de la moneda estadounidense y el ingreso de capitales financieros atraídos por las tasas de interés locales. Si bien este escenario fortaleció al peso, también encendió alertas en el gobierno por su impacto negativo en la competitividad de sectores exportadores como la carne, los lácteos y la soja. El presidente Yamandú Orsi advirtió públicamente que un peso excesivamente fuerte podía afectar la economía real y el empleo, lo que aceleró la adopción de medidas urgentes.

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Entre las acciones implementadas se incluyeron la reducción de la tasa de interés para desalentar capitales especulativos, la intervención en el mercado cambiario mediante compras de dólares a futuro, la coordinación con empresas públicas en materia financiera y señales legislativas orientadas a otorgar mayor flexibilidad a la gestión cambiaria.

El ministro de Economía, Gabriel Oddone, sostuvo que la evolución del dólar fue la prevista por el Ejecutivo. En poco más de un día, la divisa recuperó parte del terreno perdido, lo que fue recibido con moderado alivio por el sector exportador. La Unión de Exportadores y la Asociación Rural valoraron la intervención, aunque advirtieron que persisten riesgos para la rentabilidad y el empleo si continúa la presión sobre el tipo de cambio. Desde el comercio, en tanto, se observa con cautela un escenario que abarata importaciones pero genera incertidumbre en la fijación de precios. La oposición cuestionó la demora en actuar y reclamó un plan cambiario integral.


Economistas con visiones de consenso

El ministro de Economía y Finanzas presentó medidas para mitigar el impacto del tipo de cambio

El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, presentó un conjunto de medidas orientadas a mitigar los efectos del debilitamiento global del dólar y su impacto sobre la competitividad de las exportaciones y de los sectores que compiten con productos importados. Acompañado por la directora de Política Económica, Bibiana Lanzilotta, y el director de la Unidad de Gestión de Deuda, Herman Kamil, el jerarca explicó ante periodistas las acciones que el Ministerio viene implementando frente a la evolución reciente del tipo de cambio.

Oddone señaló que la preocupación del gobierno se fundamenta en las consecuencias que un dólar bajo puede tener sobre la actividad productiva, la inversión y el empleo, especialmente en rubros intensivos en mano de obra y expuestos a la competencia internacional. “Esta situación afecta la actividad real y tiene efectos sobre la inversión, el crecimiento y el empleo”, advirtió.

Entre las principales medidas, el Ministerio negocia compras de dólares a futuro para afrontar compromisos en moneda extranjera y coordina acciones financieras con las empresas públicas para mejorar sus balances. Asimismo, se profundizará el financiamiento del Estado en pesos dentro del mercado doméstico, con el objetivo de reducir la necesidad de emisiones en el exterior que implican liquidaciones en dólares. Oddone adelantó además que se acelerará un paquete de iniciativas destinadas a mejorar la competitividad, previstas originalmente para mediados de año pero que ahora se aplicarán desde febrero.

Las decisiones oficiales generaron reacciones en el ámbito político y económico. Para el economista José Antonio Licandro, el debate no debería centrarse únicamente en el nivel del dólar, fenómeno que consideró de carácter global, sino en la rigidez de los costos internos. En ese sentido, valoró el anuncio de medidas estructurales vinculadas a la formación de precios, aunque sostuvo que resultan insuficientes si no se revisan otros factores que presionan sobre el sector exportador, como las tarifas energéticas y los ajustes por encima de la inflación.

José Antonio Licandro
José Antonio Licandro

Licandro también advirtió que las compras de divisas pueden ayudar a moderar las tendencias internacionales en el corto plazo, pero requieren un cambio sustancial en la sustitución de deuda externa por deuda en el mercado local, lo que podría enfrentar límites de absorción. Asimismo, se mostró crítico ante una eventual intervención directa del Banco Central en el mercado cambiario, al entender que genera un tipo de cambio artificial sin mejoras sostenibles de competitividad.

Sofía Harguindeguy
Sofía Harguindeguy

Desde otra óptica, la economista Sofía Harguindeguy, de Grant Thornton, consideró que la compra anticipada de dólares para atender obligaciones futuras no implica una nueva demanda genuina, sino un adelantamiento en el tiempo, por lo que su impacto sobre el mercado cambiario sería acotado. No obstante, destacó que el fortalecimiento del financiamiento en pesos podría incidir de forma gradual sobre los flujos de divisas y contribuir a aliviar presiones apreciatorias, especialmente si se acompaña de medidas para reducir trabas y costos en el comercio exterior.


¿Cómo impacta un dólar “planchado” para el ciudadano común?

Un dólar planchado en Uruguay genera distorsiones en precios, afecta salarios en pesos y encarece bienes dolarizados como vehículos y electrónicos. En una economía fuertemente dolarizada, donde se cobra en pesos pero se gasta en dólares, el tipo de cambio incide directamente en el costo de vida. Aunque un dólar bajo puede parecer favorable, en la práctica suele provocar aumentos de precios en dólares que luego no retroceden cuando la divisa sube, generando una forma de “inflación en dólares”.

1. ¿Qué significa un dólar “planchado”?
Se trata de un tipo de cambio que no refleja plenamente la oferta y demanda de divisas, debido a intervenciones oficiales o rigideces del mercado. Esto produce diferencias entre el dólar de referencia usado para cálculos fiscales y otros valores del mercado, generando desajustes en precios y costos.

2. Sueldos en pesos vs. bienes en dólares
La mayoría de los salarios se pagan en pesos, pero muchos bienes durables están valuados en dólares. Cuando el dólar baja, los precios en pesos no siempre lo hacen en la misma proporción.
Esto genera dos efectos:
Aparente mejora del poder adquisitivo: en teoría, un bien en dólares debería costar menos pesos, pero suele ocurrir que el precio en dólares sube, anulando el beneficio.
Distorsión de precios: los valores se fijan muchas veces con referencias más altas, por lo que el consumidor no percibe una baja real.

3. Impacto en aforos y tasas
Los impuestos, multas o valuaciones basadas en un dólar de referencia pueden quedar desfasados.
Para el contribuyente: se puede terminar pagando por un valor superior al real.
Para el Estado: se pierde una señal clara de precios para orientar decisiones económicas.

4. ¿Existe una “suba oculta” por la caída del dólar?
Sí. Muchos precios no bajan cuando el dólar cae, pero suben rápido cuando repunta. Esta asimetría genera una sensación de encarecimiento permanente, aun con un dólar bajo.

5. Consecuencias para las personas
Pérdida de poder adquisitivo: si los precios en dólares suben y los salarios no acompañan, el ingreso real se reduce.
Dificultad para planificar: la distorsión cambiaria complica decisiones de ahorro, consumo o endeudamiento.
Efecto en la confianza: cuando los precios no reflejan el valor real del dólar, aumenta la desconfianza en la estabilidad económica.


Productores hortícolas miran con cautela la baja del dólar: alivio en insumos, preocupación por importaciones

Diego Pereira
Diego Pereira

La reciente baja del dólar en Uruguay volvió a poner en discusión su impacto sobre los distintos sectores productivos. Mientras los exportadores advierten por la pérdida de competitividad, en la granja y particularmente en la horticultura la mirada es más equilibrada: el descenso del tipo de cambio puede traer un alivio inmediato en los costos, pero también plantea riesgos que preocupan a mediano y largo plazo. Diego Pereira, presidente de la Sociedad Fomento Colonia 18 de Julio, señaló que el tema comenzó a analizarse internamente tras intercambios con productores que se reúnen mensualmente.

REPERCUSIONES A CORTO Y LARGO PLAZO

“A corto plazo es positivo, porque vendemos en pesos y muchos de los insumos están dolarizados. Con un dólar más bajo, en teoría, esos costos se reducen”, explicó Pereira. Sin embargo, advirtió que este beneficio coyuntural no resuelve los problemas de fondo.

“Si lo miramos más adelante, empieza a preocupar, porque un dólar bajo vuelve más barato al país en términos de dólares y eso favorece la entrada de productos importados. En horticultura eso nos complica, porque competimos directamente con esos productos”, afirmó. A este escenario se suma una realidad persistente: precios de venta prácticamente estancados frente a costos que no dejan de subir. “Productos como el morrón o el tomate, con variaciones, valen más o menos lo mismo desde hace diez años, pero producirlos hoy es mucho más caro”.

El aumento continuo en insumos, energía, servicios y mano de obra genera un desfasaje que impacta directamente en la rentabilidad, especialmente en los productores pequeños y familiares. “Cada año producir cuesta más, y eso no siempre se refleja en el precio que recibe el productor”, remarcó.

ENDEUDAMIENTO DEL SECTOR

Sobre el endeudamiento, Pereira sostuvo que la baja del dólar incide poco en la horticultura. “La mayoría de los pequeños productores accede a créditos del Ministerio en unidades indexadas. Esa unidad se ajusta por el IPC, no por el dólar, por lo que la variación cambiaria influye poco”, explicó.

Si bien existen préstamos en pesos o dólares, indicó que la mayoría prefiere las unidades indexadas porque ofrecen mayor previsibilidad.

PRODUCTORES FAMILIARES

Otro rasgo central del sector es su orientación al mercado interno. “Nuestra producción está destinada casi totalmente al consumo nacional. No somos exportadores”, subrayó. Reconoció que hay exportaciones puntuales de frutas, pero aclaró que son volúmenes reducidos y propios de empresas grandes, como ocurre con la citricultura. “Somos productores familiares, no estamos en el negocio de exportar. Por eso la baja del dólar no nos impacta como al sector exportador”.

VALOR IDEAL DEL DÓLAR

Consultado sobre un valor ideal del dólar, Pereira evitó cifras y puso el acento en la estabilidad. “No somos economistas, pero un dólar estable, que se mueva dentro de márgenes previsibles, es lo mejor. El problema es la inestabilidad”.

“Cuando el dólar es estable se puede planificar, invertir o proyectar a mediano plazo. Cuando hay incertidumbre, aparece el miedo y se frena todo”, aunque admitió que, como sector que compra insumos dolarizados, siempre se prefiere un dólar más bajo.

OTRA PROBLEMÁTICA: LOS SEGUROS

Más allá del tipo de cambio, Pereira señaló otro tema clave: los seguros agrícolas. “Se habla mucho del dólar, pero hay cuestiones que no deberían haberse quitado, como los subsidios a los seguros”, sostuvo.

Recordó que el subsidio al seguro de invernáculos era una herramienta fundamental frente a eventos climáticos extremos. “Cuando venían tormentas, tener el invernáculo asegurado daba respaldo al productor”. Con la eliminación del beneficio, muchos dejaron de asegurar sus estructuras. “El costo quedó muy alto y los pequeños productores no lo pudieron pagar. Así se perdió la cultura del seguro”.

Para Pereira, recuperarla es fundamental. “El seguro no es un gasto, es una inversión. Un productor asegurado tiene menos riesgo de quedar desamparado y después salir a pedir ayuda tras un siniestro climático”, concluyó.


ARU considera que se está ante “situación límite”

Gremiales agropecuarias del litoral alzan la voz por el dólar

Las principales gremiales agropecuarias del litoral del país emitieron un comunicado conjunto en el que expresan su preocupación por la evolución del tipo de cambio y las medidas adoptadas por el gobierno para contener la apreciación del peso. Si bien reconocen el esfuerzo del Ministerio de Economía y del Banco Central por frenar la caída del dólar, advierten que las acciones resultan insuficientes para revertir el deterioro de la competitividad del sector exportador.

Por su parte, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) manifestó que se está ante una “situación límite”, aunque valoró las medidas recientes adoptadas por el gobierno.

¿HASTA CUÁNDO?

Varias gremiales rurales del litoral se pronunciaron mediante un comunicado sobre la situación del sector por el valor del dólar.

“¿Hasta cuándo?”, se titula el texto firmado por la Asociación Agropecuaria de Salto, la Asociación Rural Exposición Feria de Paysandú, la Liga del Trabajo de Guichón, la Sociedad Rural de Río Negro y la Asociación Rural de Soriano.

Luis Manfredi, presidente de la Agropecuaria de Salto, explicó que el comunicado “nació en Paysandú y surgió espontáneamente el fin de semana”.

“No estamos bien”, señalan las instituciones firmantes, ya que si el dólar se deprecia 20% y los costos en pesos suben entre 5% y 8%, “los números no dan”. Indicaron que los planteos al gobierno no son nuevos, pero que en los últimos tiempos la situación se agravó.

Ese empeoramiento, sostuvo Manfredi, no se debe solo al tipo de cambio, sino también al aumento de tarifas e impuestos como IRPF y Fonasa. “El tema va más allá del dólar”, afirmó.

“Se está afectando la actividad agroexportadora, especialmente la agrícola”, agregó. En el documento se remarca que la baja del dólar golpea la rentabilidad, compromete la inversión y pone en riesgo el empleo en el interior productivo, donde la economía depende en gran medida de las exportaciones.

Las gremiales reclaman políticas más estructurales que aseguren un tipo de cambio competitivo y estable, y advierten que las medidas actuales son apenas un alivio coyuntural frente a un problema de fondo.

ARU: SITUACIÓN LÍMITE

El presidente de la ARU, Rafael Ferber, valoró las medidas anunciadas por el Ministerio de Economía para mitigar la baja del dólar y mantuvo una reunión con el ministro Gabriel Oddone para transmitir las inquietudes del sector.

“Estamos en una situación límite. El ministro entiende el problema y está trabajando, y eso para nosotros es importante”, expresó Ferber, quien también destacó la meta de inflación del 4,5%.

Sobre la nueva metodología para fijar los precios de los combustibles, indicó que no tienen reparos, aunque plantearon que la fijación sea mensual. La ARU espera una baja del precio del gasoil y cuestionó que el subsidio al supergás y al boleto suburbano se financie con el gasoil productivo.

Ferber también manifestó preocupación por restricciones en aplicaciones fitosanitarias y por el proyecto Casupá, al tiempo que señaló que, si bien la carne mantiene buenos valores, rubros como arroz y celulosa presentan precios deprimidos.

Finalmente, adelantó que la ARU acompañará la misión oficial a China junto al presidente Yamandú Orsi, con el objetivo de respaldar la relación con un mercado clave para la economía uruguaya.


No te lo pierdas: leé el informe íntegro en la edición papel del domingo 1º de febrero 2026.

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