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sábado, febrero 14, 2026
Columnas De Opinión
Victor Pacin Freire
Victor Pacin Freire
Coach Profesional certificado en Coaching Ontológico (CIC, España y Uruguay), con amplia formación en seguridad vial, desarrollo personal, PNL, trabajo en equipo y resolución de conflictos. Cuenta con más de seis mil horas de experiencia en coaching ejecutivo y de equipos, así como en capacitación en instituciones públicas y privadas, especialmente en temas de tránsito, liderazgo y comunicación. Integra redes internacionales de coaches y forma parte de la Comunidad Uruguaya de Coaching.

Influencia de la marihuana en el tránsito y la adolescencia

El consumo de marihuana afecta memoria, percepción y tiempo de reacción, aumentando el riesgo de siniestros de tránsito, especialmente en adolescentes y jóvenes.

La marihuana tiene efectos adversos sobre varias de las habilidades necesarias para la conducción de un vehículo. Conducir drogado puede causar siniestros de tránsito.

La marihuana es una mezcla verde, café o gris de hojas, tallos, semillas y flores secas y picadas de la planta conocida como cáñamo (Cannabis sativa). El término “cannabis” se refiere a la marihuana y otras drogas derivadas de la misma planta. Las formas más concentradas de cannabis incluyen la “sin semilla”, el hachís (o “hash”) y el aceite de hachís. Existen muchos nombres para referirse a la marihuana, pero al igual que con otras drogas, estos cambian rápidamente y varían dependiendo del país e incluso de la región en donde uno viva. No importa su forma o el nombre que se use: todas las preparaciones de cannabis alteran la función mental; son psicoactivas, ya que contienen una droga llamada THC y más de 400 sustancias adicionales.

¿Cómo se consume la marihuana?

La mayoría de las personas que la consumen la enrollan en forma de cigarrillo (conocido como “porro”, “canuto” o “churro” en español y “joint” o “nail” en inglés). Algunas personas usan pipas o pipas de agua llamadas “bongs”. Hay quienes mezclan la marihuana con la comida o la utilizan en forma de infusión o té. Otro método para consumirla es abrir un cigarro y reemplazar el tabaco por marihuana, haciendo lo que se conoce como un “blunt”. Algunas veces, los cigarrillos y cigarros de marihuana se remojan con PCP (clorhidrato de fenciclidina) o se mezclan con otras sustancias, incluida la cocaína crack.

¿CUÁNTAS PERSONAS CONSUMEN?

Antes de la década de los sesenta, muchos estadounidenses nunca habían oído hablar de la marihuana, pero hoy en día es la droga ilegal de mayor consumo en los Estados Unidos.

Según una encuesta nacional del 2009, más de 104 millones de estadounidenses mayores de 12 años habrían probado marihuana al menos una vez en su vida, y casi 17 millones la habrían consumido en el mes anterior a la encuesta.

Los investigadores han encontrado que el consumo de marihuana y otras drogas por lo general llega a su punto máximo entre la adolescencia y los veintitantos años, y luego disminuye. Por lo tanto, el consumo entre los jóvenes sigue siendo una preocupación natural de los padres y el foco de investigación continua, sobre todo en cuanto a su impacto en el desarrollo del cerebro, que continúa hasta los veintitantos años.

¿CÓMO FUNCIONA LA MARIHUANA?

Cuando se fuma marihuana, sus efectos se sienten casi de inmediato, porque el THC (el ingrediente psicoactivo) llega rápidamente a todos los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro. Los efectos pueden durar de 1 a 3 horas. En cambio, si se consume en alimentos, los efectos aparecen de manera más lenta y es posible que no duren tanto.

EFECTOS.

Los efectos de la marihuana se deben a la unión entre el THC y sitios específicos en las células nerviosas del cerebro y de otras partes del cuerpo. Estos sitios son llamados receptores de cannabinoides, ya que fueron descubiertos por científicos que intentaban comprender cómo ejerce sus efectos el cannabis. El THC es químicamente similar a compuestos que el cuerpo produce de forma natural, llamados endocannabinoides, por lo que altera la función normal de ese sistema.

Los receptores de cannabinoides se encuentran en áreas del cerebro que influyen en el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el movimiento, la coordinación, el apetito, el dolor y la percepción sensorial y del tiempo.

Debido a la gran influencia de este sistema sobre tantas funciones críticas, no es de extrañar que la marihuana tenga efectos tan diversos, no solo en el cerebro, sino también en la salud general de los usuarios. Algunos de estos efectos están relacionados con la intoxicación aguda, mientras que otros pueden acumularse con el tiempo, causando problemas más persistentes, incluida la adicción.

CUÁLES SON LOS EFECTOS DE ESTA DROGA A CORTO PLAZO.

• Euforia. El THC activa el sistema de gratificación del cuerpo de la misma manera que lo hacen casi todas las drogas de abuso, es decir, estimulando las células cerebrales para que liberen dopamina.
• Deterioro de la memoria. El THC altera la forma en que el hipocampo (área responsable de la formación de la memoria) procesa la información, causando problemas con la memoria a corto plazo, así como dificultad para realizar tareas complejas que requieren atención sostenida o concentración. Por lo tanto, el consumo prolongado podría afectar el aprendizaje y el rendimiento académico.
• Aumento del apetito.
• Aumento del ritmo cardíaco.
• Dilatación (expansión) de los vasos sanguíneos en los ojos, haciendo que se vean rojos o irritados.
• Reacciones mentales adversas en algunas personas, que incluyen ansiedad, miedo, desconfianza o pánico (especialmente en quienes son nuevos en el consumo o lo hacen en un lugar desconocido) y psicosis, que puede incluir alucinaciones, delirios, paranoia y pérdida del sentido de la identidad personal.

SINDROME AMOTIVACIONAL.
Ganas de nada.

¿Qué determina cómo la marihuana afecta a una persona? ¿Qué importancia tiene su potencia?

Al igual que cualquier otra droga, el efecto depende de varios factores: la experiencia previa, la biología (por ejemplo, los genes), el sexo, la forma de consumo (fumada o por vía oral) y la potencia. La potencia está determinada por la cantidad de THC contenida en la marihuana y ha recibido mucha atención debido a su aumento constante.

• En el 2009, las concentraciones promedio de THC eran de alrededor del 10 por ciento, en comparación con aproximadamente el 4 por ciento en la década de los ochenta, según análisis de muestras confiscadas por agencias policiales.
• ¿Qué significa esto? Para un consumidor nuevo, puede implicar exposición a concentraciones más altas de THC y mayor probabilidad de reacciones adversas o imprevisibles. El aumento en la potencia podría explicar el incremento de visitas a salas de emergencia relacionadas con su consumo. Para consumidores experimentados, puede significar mayor riesgo de adicción si se exponen regularmente a dosis altas.

¿Puede el consumo de marihuana llevar al consumo de otras drogas?

• Estudios a largo plazo muestran que la mayoría de los jóvenes que consumen drogas primero probaron marihuana, alcohol o tabaco.
• El riesgo de consumir cocaína es mayor entre quienes han probado marihuana en comparación con quienes no lo han hecho, aunque el consumo de cocaína en adolescentes es bajo en general.

Ya que la marihuana puede generar dependencia,
¿produce síntomas de abstinencia al dejar de consumirla?

• Los síntomas son similares, en tipo y gravedad, a los que ocurren al dejar la nicotina: irritabilidad, dificultad para dormir, ansiedad y deseos de consumir, lo que puede causar recaídas. Suelen alcanzar su punto máximo pocos días después del último consumo y disminuir en aproximadamente dos semanas. Aunque no representan una amenaza inmediata para la salud, pueden dificultar mantener la abstinencia.

Como ocurre con la mayoría de las drogas, el consumo de marihuana compromete el juicio, lo que aumenta la probabilidad de involucrarse en conductas de riesgo y sufrir consecuencias negativas, como contraer una enfermedad de transmisión sexual, conducir en estado de ebriedad o viajar con alguien en ese estado y sufrir un siniestro de tránsito.

Además de la psicosis, el consumo crónico se ha asociado con efectos psicológicos como depresión, ansiedad, pensamientos suicidas y trastornos de la personalidad. Uno de los más citados es el “síndrome amotivacional”, que describe una disminución de la motivación o pérdida de interés en actividades que antes resultaban gratificantes.

¿CÓMO SABER O CUÁLES SON LOS INDICIOS DE QUE ALGUIEN ES ADICTO?

• Parezca mareado o descoordinado.
• Actúe como un tonto y se ría sin razón alguna.
• Tenga los ojos muy rojos e irritados.
• Tenga dificultad para recordar hechos recientes.
• Esté en posesión de drogas y parafernalia, como pipas y papel de fumar.
• Tenga un olor raro o sospechoso en la ropa o en el dormitorio.
• Use incienso o desodorante ambiental.
• Use gotas para los ojos.
• Lleve ropa o joyas, o tenga carteles o pósters que promuevan el uso de drogas.
• No pueda explicar en qué se ha gastado el dinero.

Esto no es exacto, pero puede dar indicios de consumo; nadie defiende aquello con lo que no está de acuerdo.

“Todos estos datos recopilados en el tiempo son de varios autores; su único propósito es educar y brindar información”.

INFLUENCIA DIRECTA EN EL TRÁNSITO

• Conduce mareado o ido.
• Su conducción subconsciente es más profunda.
• Elabora fantasías.
• No tiene percepción real del riesgo.
• Se expone.
• Se distrae.

EL CONSUMO DE MARIHUANA AUMENTA CONSIDERABLEMENTE EL RIESGO DE TENER UN SINIESTRO DE TRÁNSITO.

• El alcohol afecta la velocidad y el tiempo de reacción de un conductor, mientras que el cannabis, al igual que el alcohol, afecta la localización espacial.
• Dentro del grupo de conductores afectados, incluyendo fallecidos y víctimas no fatales de choques vehiculares, la marihuana ha sido la droga detectada con mayor prevalencia.
• Cabe aclarar que este dato proviene de países donde se realizan análisis de consumo a los conductores. Al no hacer, o no tener la posibilidad de realizar estos estudios en Uruguay, es muy difícil contar con una medición. Se realizan espirometrías, pero no análisis de consumo de otras sustancias en la conducción.
• Existe una romantización con respecto al consumo de marihuana en Uruguay. El llamado uso “recreativo” ha llevado a que lo normalicemos y no tengamos en cuenta los riesgos de esta droga.

DESORIENTACIÓN

Los conductores que han fumado marihuana recientemente pueden seguir demasiado cerca al auto de adelante y dar volantazos de un carril a otro, cambiar de carril sin aviso, bajar demasiado la velocidad y no señalizar ninguna maniobra.

El mundo interior de un consumidor al conducir presenta el problema de la capacidad de prevenir riesgos. Intoxicado, le cuesta estar presente en tiempo y espacio.

CREENCIAS

La gente que está intoxicada con alcohol frecuentemente lo reconoce, pero “aquellos bajo la influencia de cannabis frecuentemente niegan sentirse afectados de manera alguna”.

Observamos que no es inusual que los jóvenes que van a una fiesta nombren como “conductor responsable” a aquel que usa marihuana. “Es evidente que hay un error muy común acerca de cómo el cannabis afecta el desempeño. La gente simplemente no lo cree”.

OTROS EFECTOS

• Ansiedad.
• Le cuesta definir los colores.
• No se enfoca ni en la ruta ni en el vehículo.
• Su tiempo de reacción es más lento (muchísimo).
• Calcula la distancia erróneamente.
• Percepción del tiempo y el espacio no real.
• Conducir después de fumar marihuana equivale, para un hombre de 30 años y 80 kilos de peso, a tener 1,5 gramos de alcohol en sangre (ebriedad absoluta).

¿Por qué?

• Ser respetado.
• Ser apreciado.
• Pertenecer a un grupo.
• Mayor desempeño sexual.
• Desinhibición.
• Diversión o placer.
• Sensaciones nuevas.
• No pensar.
• Buscar placer mental.
• Evitar.
• Salir del rol de víctima.

Tengamos en cuenta que la sensación que produce —que también depende de la personalidad de la persona y quizá de cómo “le pegue”— tiene mucho que ver con el porqué del consumo, su momento y sus decisiones, buscadas por la misma persona o inducidas por terceros. Muchas veces pasa por el “probá, no pasa nada”. Eso tiene como dato duro que depende siempre de la información y educación que tenga quien entra en este mundo, una droga de inicio sin duda.

No es lo mismo un consumidor entre 15 y 25 años que un adulto de 40. Esta droga, sumamente peligrosa, tiene influencia directa en el desarrollo cerebral del ser humano, especialmente en el adolescente.

Muchas veces me he encontrado con personas que me han dicho: “Yo fumé toda mi vida y no me pasó nada”. La respuesta es clara: eso no lo puede saber. Podría también pensar cómo hubiera sido su desarrollo o su futuro si no hubiera elegido consumir esta droga.

Dejemos el romance, por un momento, de que esta sustancia por ser natural no es mala. Hay muchos productos naturales que son dañinos. El opio y la amapola, de donde se extrae la heroína, han hecho adictas a millones de personas, con consecuencias letales.

En el tránsito, la marihuana tiene una incidencia brutal. Como no tenemos datos en Uruguay, no podemos medirlo. La pregunta es: ¿por qué? ¿Cuántas intendencias cuentan con el test de verificación de marihuana? Realmente no tengo idea. Lo que sí sé es que es tan peligrosa y mortal como cualquier otra droga en la conducción; en algunos aspectos, hasta peor. Cambia sustancialmente el tiempo de reacción, modifica la percepción del riesgo, altera la visión —una de las causas de los siniestros— y, sobre todo, cambia los pensamientos y la toma de decisiones.

La marihuana no tiene nada de inocente. No importa si la sensación de que la vendan en una farmacia la hace “menos mala”; eso es un verso que nos vendieron y no se midieron las consecuencias. Cualquier sustancia que cambie mi percepción debe estar prohibida en la conducción. Tengamos en cuenta que estamos hablando de vidas, de lesiones, de familias devastadas por las secuelas de esta droga.

Lo mismo que vengo expresando con respecto a la educación vial: las personas, desde edad muy temprana, deben tener todos los elementos para poder tomar decisiones y no dejarse llevar por una sustancia a la que se le ha bajado el nivel de riesgo. No existe publicidad sobre las consecuencias y no se está dando la información correspondiente. Después de eso, después de que la gente sepa cuáles son los riesgos verdaderos, que elija, pero sabiendo qué puede pasar. Y, sobre todo, los padres con hijos adolescentes deben saber y estar atentos a la exposición al riesgo que implica este consumo, en el tránsito y en la vida.

Nada es inocente y esta droga es muy peligrosa como para no dar toda la información.


SI QUERÉS SABER CÓMO ES UNA SOCIEDAD,
MIRÁ CÓMO CONDUCE

SINDROME VIAL.

HUMANIZACION DEL TRANSITO

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