Gustavo Chiriff cuestionó el nuevo presupuesto departamental y advirtió por el gasto político, la falta de proyectos viales y el endeudamiento de Salto.

En pocos días comenzará a regir el nuevo presupuesto departamental de Salto. Gustavo Chiriff, integrante de la Mesa Política del Frente Amplio, analizó este documento. Según su visión, el texto muestra prioridades equivocadas para el futuro de la ciudad y el departamento. Chiriff advierte que el foco está puesto en la estructura política. “Vemos que es un presupuesto que realmente priorizó los cargos políticos”, sentenció el exsecretario general. Esta decisión administrativa no solo implica más puestos, sino también sueldos mucho más elevados.
El costo de la estructura política
La nueva organización municipal contempla un aumento significativo en las remuneraciones. Chiriff explicó que los directores generales ahora percibirán ingresos superiores a los anteriores. Seis directores generales pasarán a ganar el setenta por ciento del sueldo del intendente. Anteriormente, estos cargos percibían solamente la mitad de lo que cobra el jefe comunal. Además, se crearon otros dos cargos de dirección con un salario del cincuenta y cinco por ciento. El gasto total en cargos políticos ascenderá a trece millones de dólares en el quinquenio.
Chiriff cuestiona si esta inversión en personal de confianza es realmente necesaria para Salto. Los encargados de unidad y área también verán sus ingresos fijados en un cuarenta y cinco por ciento. El dirigente frenteamplista considera que este dinero podría haberse destinado a otras necesidades urgentes. Sin embargo, la administración actual decidió fortalecer su equipo con sueldos más elevados.
La ausencia de proyectos en el FDI
Una de las mayores preocupaciones de Chiriff es la falta de obras viales presentadas ante el Gobierno nacional. El Fondo de Desarrollo del Interior (FDI) cuenta con recursos que Salto no está aprovechando. Según el entrevistado, la Intendencia no presentó proyectos nuevos en los últimos diez meses. “No hay obra vial nueva en FDI, no hay ninguna de parte de la Intendencia de Salto en estos diez meses”, subrayó. Esto resulta llamativo, considerando que existen avenidas en muy mal estado que requieren intervención inmediata.
Chiriff recordó que se anunciaron mejoras para las avenidas Rodó, Blandengues, Viana y Pascual Harriague. Estas obras se incluyeron en el fideicomiso de sesenta millones de dólares solicitado por la comuna. No obstante, el exsecretario asegura que estos trabajos podrían financiarse con los fondos del FDI. Salto recibirá unos treinta y cinco millones de dólares por este concepto durante el quinquenio. Para Chiriff, endeudarse a veinte años era innecesario si se gestionaban bien estos recursos nacionales. El dinero del FDI es una partida segura que ya está disponible.
Una carga financiera doble para Salto
El endeudamiento de la Intendencia es otro punto crítico del análisis de la oposición local. La administración actual deberá pagar dos cuotas millonarias de forma simultánea a partir del próximo año. Por un lado, está el Fideicomiso Daymán, que este año exige unos doscientos cincuenta millones de pesos. Por otro lado, se suma la cuota del nuevo fideicomiso. La suma de ambos pagos rondará los cuatrocientos millones de pesos anuales.
Chiriff reconoció que la tasa de interés lograda con el Banco República fue favorable. Aun así, advirtió sobre el riesgo de comprometer los ingresos de la Intendencia por veinte años. El pago de estas deudas se realiza mediante la retención de lo recaudado por el SUCIVE. Esto significa que la comuna recibe menos dinero en efectivo para su funcionamiento diario. La falta de liquidez podría complicar seriamente la gestión operativa diaria.
Dudas sobre la recaudación proyectada
El presupuesto también plantea metas de recaudación que Chiriff califica como poco realistas para el contexto económico. La Intendencia proyecta aumentar sus ingresos departamentales en algunos rubros en un treinta por ciento. Esto resulta extraño porque no se han anunciado aumentos en las tasas o impuestos municipales. Además, la economía nacional no muestra indicadores que respalden un crecimiento de tal magnitud en los cobros.
La inflación proyectada es del cuatro por ciento y el crecimiento económico apenas superaría el dos por ciento. En este escenario, un aumento del treinta por ciento en la recaudación parece exagerado e infundado. Chiriff teme que estas previsiones optimistas terminen generando un déficit fiscal difícil de controlar en el futuro. Si los ingresos no llegan, la Intendencia no tendrá cómo cubrir sus gastos ya comprometidos. “Suponer de que vamos a recaudar un treinta por ciento más nos parece exagerado”, concluyó con preocupación.






